En este artículo veremos las pruebas disponibles para el diagnóstico de las mamitis subclínicas en cabras.
Adaptado del artículo “Diagnosis of subclinical mastitis in dairy goats (Review)” publicado en MedInform – Journal of Medical and Dental Practice
MAMITIS SUBCLÍNICAS – La importancia de un diagnóstico precoz
Las infecciones intramamarias en los pequeños rumiantes están causadas por bacterias, siendo Staphylococcus coagulasa negativa el principal agente aislado (McDougall et al., 2010, Hristov et al., 2016).
A la hora de realizar el diagnóstico de la mamitis en cabras se debe tener en cuenta que tienen un periodo de secado corto, o incluso ausente, y el recuento de células somáticas (RCS) puede variar en respuesta a otras enfermedades y condiciones. Este fenómeno se conoce como “sensibilidad al estrés” de la glándula mamaria.
MAMITIS CLÍNICA Y SUBCLÍNICA – UNA PATOLOGÍA CON DOS CARAS
Cuando hablamos de mamitis, hemos de recordar que la principal diferencia entre la presentación clínica y la subclínica es la presencia o ausencia de inflamación externa, pero en ambos casos se producen cambios en el RCS y en las características físicas y químicas de la leche (Hristov et al., 2015).
Por ello, en el caso de las mamitis subclínicas, el diagnóstico ha de basarse en la presencia de marcadores de la inflamación en la leche y en aislamiento microbiológico del agente causal.
¿Qué cambios se producen en la glándula mamaria durante un proceso inflamatorio?
Secreción de iones, proteínas y enzimas desde la sangre hacia la leche como resultado del aumento de permeabilidad de los vasos sanguíneos.
Aumento de la actividad fagocítica.
Producción de metabolitos inflamatorios (proteínas de fase aguda) por parte del tejido inflamado y que pueden ser utilizados como marcadores de un proceso inflamatorio en la ubre.

Herramientas clave para el diagnóstico de las mamitis subclínicas
La detección rápida y precisa de la inflamación de la glándula mamaria de la cabra es esencial para un control eficaz, debiendo basarse en las siguientes técnicas de diagnóstico:
RECUENTO DE CÉLULAS SOMÁTICAS (RCS)
El RCS es una herramienta utilizado de forma rutinaria en el diagnóstico de las mamitis subclínicas en ganado vacuno, pero su uso en caprino no es una práctica estandarizada debido a las características inherentes a esta especie.
Existen factores que pueden influir en el RCS sin que haya una respuesta inflamatoria (fase de la lactación, estro, raza, protocolo de ordeño, etc.). Por ello, no existe una referencia exacta en la UE para el RCS en leche de cabra que sea útil para el diagnóstico y monitorización de la mamitis:
Wilson et al. (1995) señalan que el RCS en cabras puede superar 1 millón de células/ml.
En un estudio llevado a cabo por Borgonier et al. (2003) en muestras de leche de España, Francia e Italia durante 5 años, se estableció un rango de valores de RCS de 1,2 x 106 células/ml a 1,6 x 106 células/ml.
Souza et al. (2009) examinaron más de 1.400, encontrando un RCS promedio de 779 x 103 células/ml.
Vasiu et al. (2008) sugieren como valor de referencia un RCS de 500 x 103 células/ml.
Estudios de campo realizados en Bulgaria por Hristov (2015) respaldan este valor, habiendo comprobado que:
Muestras con 500 x 103 células/ml se correspondían con ubres sanas.
Muestras con un valor superior a 400 x 104 células/ml eran compatibles con casos de mamitis subclínicas.
TEST DE CALIFORNIA – CMT
El test de California o CMT (California Mastitis Test) es una prueba de diagnóstico indirecto basado en la rotura de la membrana plasmática de las células somáticas y la reacción del ADN liberado con un surfactante.
Esta reacción conduce a cambios en la viscosidad de la leche, de forma que una mayor concentración de células implica una mayor viscosidad de la misma. De esta forma, se puede hacer una estimación visual de la cantidad de células somáticas presente en la muestra (Schaeren and Maurer, 2006).
El test de California se puntúa de 0 a 3, aunque no tiene en cuenta todas las circunstancias en las que puede incrementarse la concentración de células somáticas.
Una puntuación de 0-1 representa mitades de la ubre intactas, mientras que una puntuación de 2-3 sería compatible con una infección, siendo necesario un análisis bacteriológico (Contreras et al. (2007)).
La comparación de los resultados del CMT entre ambas mitades de la ubre es útil para el diagnóstico de las mamitis subclínicas, ya que en este caso la mitad con infección superará en 1 unidad la puntuación de la mitad sana.

CONDUCTIVIDAD ELÉCTRICA
Los cambios en la permeabilidad vascular durante la inflamación conducen al incremento de la concentración de iones de sodio y cloruro en la leche, provocando cambios en la conductividad eléctrica de la misma.
A pesar de que la medición de la conductividad eléctrica es una práctica habitual en el vacuno de leche, su uso no se ha extendido de forma rutinaria al caprino debido a la ausencia de estudios.
No obstante, estudios realizados por Shupper y Schwope (1999) y Baulbua (2009) relacionan el RCS con una conductividad eléctrica de 6,6 ± 0,5 mS/cm3 y 6,6 ±0,76, aunque estos valores no se consideran aplicables en la práctica a día de hoy.

ENZIMAS DE RESPUESTA INFLAMATORIA
Durante la mamitis clínica y subclínica, aumenta la presencia de células polimorfonucleares y macrófagos en respuesta a la inflamación, produciéndose también un incremento de la concentración de algunas enzimas lisosómicas como la N-acetil-β-D-glucosaminadasa (NAGasa) y la β-glucuronidasa.
NAGasa
Existen variaciones en la correlación entre el nivel de NAGasa y la fase de lactación, viéndose un aumento de este enzima durante la primera semana de lactación y a partir del día 270.
Sin embargo, Litner (2004) determinó que en las mitades infectadas se podría encontrar una concentración de 59,2 ±5,3 UI en contraposición con las mitades sin afectar que presentaban unos niveles de 15,6±0,8 UI, sugiriendo que la medición de esta enzima podría tener valor en el diagnóstico de la mamitis subclínica hasta los 130 días de lactación, aunque no inmediatamente tras el parto debido al aumento potencial del RCS.
Bartha et al. (2010) también han confirmado la fuerte correlación entre la concentración de NAGasa y el RCS, recomendando también el uso de esta enzima como herramienta de diagnóstico.
β-glucuronidasa
La detección de la β-glucuronidasa se está desarrollando como herramienta diagnóstica, habiéndose demostrado que puede proporcionar mucha información en relación a la mamitis en pequeños rumiantes (Oliszewski et al., 2002).
Tras haber comparado los resultados del RCS, del test de California y el nivel de β-glucuronidasa encontraron que:
- De las muestras de leche analizadas que tenían un RCS inferior a 1,3 x 103/ml, el 93% mostraba bajos niveles de actividad β-glucuronidasa (< 15 UI//ml).
- De las muestras de leche con un RCS superior a 1,3 x 103/ml, el 88% tenía niveles altos de actividad β-glucuronidasa (> 15 UI//ml).

Larsen y Aulrichyuj (2012), por su parte, han sugerido el uso de un método fluorimétrico optimizado para la medición exacta de la actividad β-glucuronidasa en la leche de rumiantes y su posible aplicación, junto con otros indicadores como el RCS y el CMT, para el diagnóstico fiable de mamitis.
LACTOFERRINA
La lactoferrina es una glicoproteína con afinidad por el hierro que está presente en diversos tejidos como factor inmunitario inespecífico con actividad antimicrobiana frente a bacterias, hongos y algunos virus (Van der State et al., 2001).
Chen et al. (2004) han demostrado que en leche de calidad premium el nivel de lactoferrina es de 167 mg/ml, mientras que en leche de calidad media asciende a 218 mg/ml y en leche con los parámetros de calidad alterados llega a los 304 mg/ml.
En el caso de mamitis, el nivel de lactoferrina se encuentra muy elevado, pudiendo alcanzar 587 mg/ml, por lo que este parámetro podría ser un buen indicador de mamitis.
Numerosos estudios han demostrado que la reacción inflamatoria que se produce en la glándula mamaria durante la mamitis conduce a cambios en la concentración de células somáticas, β-glucuronidasa y lactoferrina en la leche. Un enfoque prometedor del diagnóstico de la mamitis subclínica podría ser la combinación del RCS con la detección de lactoferrina, β-glucuronidasa y NAGasa, teniendo en cuenta la existencia de estados fisiológicos que pueden influir en los resultados. Adicionalmente, la lactoferrina no se ve afectada por los cambios estacionales o la fase de la lactación, por lo que podría ser útil para el diagnóstico de la mamitis en cualquier fase del ciclo reproductivo.

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