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Diagnóstico del SRB y su repercusión en el rendimiento

Diagnóstico del SRB y su repercusión en el rendimiento

El Síndrome Respiratorio Bovino (SRB) es una enfermedad de origen multifactorial que afecta a bóvidos de todas las edades.

Es el resultado de una interacción múltiple y compleja entre agentes infecciosos (virus y bacterias) y factores externos (destete, transporte, cambios en la dieta y/o en el ambiente) que inmunodeprimen al hospedador y dan paso al desarrollo de la infección.

En Europa y América del Norte, el SRB es la principal causa de morbilidad y mortalidad en terneros de carne en la fase de engorde y en terneros de leche de más de 30 días de edad (McGuirk, 2008; Delabouglise et al., 2017; Wilson et al., 2017).

Aunque la morbilidad del SRB es variable entre ganaderías, puede llegar al 50% tanto en la fase de engorde de terneros de carne (Ball et al., 2019), como en el momento del destete en terneros de leche (Murray et al., 2018).

El SRB supone un reto para la producción eficiente de ganado bovino y para el bienestar animal, con un impacto económico que se ve reflejado de forma directa en la mortalidad y los costes asociados al tratamiento, y de forma indirecta en la pérdida de Ganancia Media Diaria (GMD) y peores rendimientos productivos en la canal (Pardon et al., 2013; Blakebrough-Hall et al., 2020).

DIAGNÓSTICO CLÍNICO DEL SRB

La evaluación de los síntomas respiratorios (tos, descarga ocular y/o nasal, inapetencia, fiebre, etc.) para el diagnóstico del SRB está ampliamente extendida, sin embargo, los síntomas evaluados y los criterios empleados no son homogéneos ni objetivos y dependen del técnico que realiza la exploración pudiendo, en algunos casos, causar una subestimación o sobrestimación del problema.

Con el objetivo de unificar estos criterios de evaluación, se han desarrollado diferentes guías, que además hacen accesible el diagnostico del SRB para el personal de granja (Love et al., 2014; McGuirk and Peek, 2014).

La guía más reconocida es la desarrollada en la Universidad de Wisconsin (Tabla 1), que generalmente se utiliza para el diagnóstico del SRB en terneros jóvenes.

Esta guía clasifica la severidad de varios síntomas del SRB (temperatura rectal, presencia de tos, descarga nasal y ocular, así como la posición de las orejas) con un rango de puntuación desde 0 (Normal) a 3 (Severo), de manera que la suma de la puntuación de estos 5 síntomas da lugar a una puntuación final en base a la cual se determina si un ternero presenta SRB (puntuación final ≥ 5) o no.

La auscultación torácica es otro método muy utilizado por los veterinarios para diagnosticar el SRB.

  • Ruidos intrapulmonares normales: propios de la inspiración y expiración.
  • Ruidos intrapulmonares anormales: estertores húmedos, secos y mixtos, murmullo vesicular y roce pleural.

Sin embargo, esta técnica también tiene el problema de la subjetividad en el criterio de la persona que la realiza.

Ambas técnicas de diagnóstico tienen el mismo problema y, además, únicamente se correlacionan levemente con la presencia de lesiones pulmonares y el pronóstico después del tratamiento (Buczinski et al., 2016; Cuevas-Gómez et al., 2020a).

Por tanto, aunque estos métodos pueden ser útiles para el diagnóstico de animales afectados clínicamente por el SRB, aquellos que presentan una forma subclínica del síndrome (lesiones pulmonares sin presencia de signos clínicos) no serán detectados.

La detección de lesiones pulmonares por ecografía torácica es un método de diagnóstico y pronóstico que nos permite detectar lesiones pulmonares de forma objetiva, rápida y no invasiva (Ollivett and Buczinski, 2016).

Este método ha demostrado mayor precisión para el diagnóstico del SRB que otros métodos convencionales como la evaluación de síntomas respiratorios o la auscultación torácica (Buczinski et al., 2014).

La ecografía torácica permite diferenciar desde una consolidación pulmonar hasta abscesos, un derrame pleural o un enfisema pulmonar.

Las sondas transrectales, utilizadas frecuentemente por veterinarios especialistas en reproducción bovina, permiten un mejor acceso a la región axilar y craneal del tórax en terneros jóvenes, haciéndolas ideales para la ecografía torácica.

A continuación se exponen algunas consideraciones al respecto:

  • Aquellos terneros de mayor tamaño requieren ser inmovilizados en un potro, mientras que los terneros más pequeños pueden ser evaluados con una mínima sujeción.
  • Generalmente, la ecografía torácica se puede realizar sin recortar el pelo del tórax, sin embargo, cuando los terneros tienen el pelo largo o con suciedad, el recorte facilita la visualización de la imagen ecográfica.
  • El agente transductor más adecuado para la ecografía torácica es una solución de alcohol isopropílico al 70% (también sería válido al 90%, pero reseca excesivamente la sonda ecográfica, así como la piel del ternero y del operario, por lo que no se recomienda su uso).
  • También se puede utilizar gel ecográfico o aceite vegetal, sin embargo, retirar el producto del ternero requiere más tiempo que el alcohol isopropílico.
  • Para la evaluación de terneros de mayor tamaño, la sonda ecográfica debe situarse a una profundidad de entre los 8-10 cm, mientras que para terneros de menor tamaño, es suficiente con 6-8 cm.

La clave para una evaluación pulmonar precisa radica en una evaluación sistemática del tórax: ambos lados del tórax deben ser evaluados. La sonda se debe situar en los espacios intercostales, paralela a las costillas, y se debe mover suavemente desde la región dorsal hacia la ventral en el sentido del crecimiento del pelo.

La exploración comienza en el 10º espacio intercostal (EIC) del ternero, y hay que evaluarlos todos, uno a uno, en dirección craneal hasta llegar al 1 er EIC, en el lado derecho del tórax, y al 2º EIC en el lado izquierdo del tórax.

En terneros de menor tamaño, todos los EICs mencionados pueden ser evaluados con facilidad mediante sondas transrectales.

Sin embargo, en terneros de mayor tamaño (cebadero), el acceso a los tres primeros espacios intercostales es limitado debido al volumen de la musculatura axilar, lo que limita la evaluación de los lóbulos craneales del pulmón.

No obstante, estudios previos han determinado que las lesiones pulmonares asociadas a resultados negativos de rendimiento en animales de cebadero se localizan principalmente en los EICs 4º, 5º y 6º (Abutarbush et al., 2012), de manera que la evaluación de dichos espacios nos aporta información relevante sobre el pronóstico de los terneros.

La imagen ecográfica de un pulmón normal se caracteriza por la presencia de una línea hiperecoica única y brillante que representa las dos hojas de la pleura (parietal y visceral), debajo de la cual se observan varias líneas paralelas de reverberación (Figura 1).

En un pulmón normal también se pueden visualizar una o más líneas hiperecoicas que surgen perpendicularmente a la pleura: se denominan colas de cometa o líneas B (Figura 2).

La consolidación pulmonar se visualiza en la ecografía como un área hipoecoica de tamaño variable dentro del tejido pulmonar que irrumpe entre las reverberaciones que surgen paralelas a la pleura.

Cuando la consolidación pulmonar no abarca el lóbulo del pulmón completo se denomina neumonía lobulillar (Figura 3A), mientras que cuando la consolidación ocupa todo el lóbulo pulmonar se conoce como neumonía lobular (Figura 3B).

En este ultimo caso, la consolidación se presenta como un amplia área hipoecoica cuya imagen ecográfica es similar a la que veríamos en el parénquima hepático. Dentro del área consolidada es común ver las ramificaciones del broncograma líquido.

Además de la consolidación pulmonar, mediante la ecografía torácica podemos detectar la presencia de enfisemas pulmonares y de derrames pleurales.

  • En el enfisema pulmonar se observa la presencia de múltiples líneas o bandas hiperecoicas que surgen de la pleura y no permiten la visualización del tejido pulmonar (Figura 4).

  • En el derrame pleural aparece una separación de las dos hojas pleurales con contenido hipoecoico entre ambas (Figura 5)

Mediante el uso combinado de un método de diagnóstico clínico y de la ecografía torácica, el SRB puede ser clasificado en los siguientes subtipos:

  • Infección de las vías respiratorias altas: presencia de síntomas respiratorios y ausencia de lesiones pulmonares
  • SRB clínico: presencia de síntomas respiratorios y de lesiones pulmonares
  • SRB subclínico: ausencia de síntomas respiratorios y presencia de lesiones pulmonares

IMPORTANCIA DEL DIAGNÓSTICO TEMPRANO Y PRECISO DEL SRB

Un diagnóstico temprano y preciso del SRB es esencial para reducir las recaídas y la mortalidad causadas por esta enfermedad. Actualmente, no existe un método estandarizado para su diagnóstico, de manera que, generalmente, se utilizan métodos relacionados con la evaluación de síntomas clínicos o auscultación (Wolfger et al., 2015).

Sin embargo, por norma general, estos métodos no se correlacionan con la aparición de lesiones pulmonares, lo que supone un número variable de casos de SRB subclínico que no son detectados (Leruste et al., 2012).

Esto se traduce en un mayor porcentaje de lesiones pulmonares detectadas en matadero (43-68%), en comparación con los terneros diagnosticados de SRB (17-23%) (Thompson et al., 2006; Blakebrough-Hall et al., 2020).

El porcentaje de SRB subclínico es variable entre grupos de animales y dependerá, en parte, del manejo realizado en cada ganadería. Anteriormente, la descripción de la forma subclínica del SRB se realizaba en base a los hallazgos en matadero en comparación con los registros de síntomas respiratorios de los mismos terneros, reportándose entre un 18-29,7% de terneros de cebadero con SRB subclínico.

A partir de la introducción de la ecografía torácica, la monitorización del SRB subclínico se ha convertido en algo posible a tiempo real.

El uso de este método ha irrumpido con más fuerza en terneros de leche en la etapa previa al destete, lo que ha llevado a que diversos estudios sitúen la prevalencia del SRB subclínico en un rango que oscila entre el 23% y el 67% (Ollivett and Buczinski, 2016; Cramer and Ollivett, 2019; Cuevas-Gómez et al., 2020b).

Aunque en menor medida, la ecografía comienza a abrirse camino en terneros de cebo de mayor tamaño.

Un estudio reciente determinó, mediante el uso de ecografía torácica, que el 28% de los terneros de engorde presentaron SRB subclínico durante los 28 días tras la llegada a las instalaciones (Cuevas-Gómez et al., 2020a).

La monitorización de esta presentación “silenciosa” del SRB es de gran importancia ya que lleva asociada cuantiosas pérdidas económicas.

Por ejemplo, en otro estudio reciente que utilizó hallazgos pulmonares de matadero, se determinó que las carcasas de terneros con SRB subclínico pesaron 16 kg menos que las de animales sanos (Blakebrough et al., 2020). Además, dichos terneros presentaron un 35% menos de rendimiento económico en el matadero que los terneros sanos.

De igual manera, en nuestra reciente investigación determinamos que aquellos terneros de engorde con lesiones pulmonares, detectadas mediante ecografía torácica, presentaron una reducción de la GMD equivalente al 28,1% con respecto a terneros sin lesiones pulmonares (0,23 vs 0,32 kg/día) (Cuevas-Gómez et al., 2020a).

En terneros de leche, la presencia de lesiones pulmonares en el periodo previo al destete tiene importantes consecuencias sobre el rendimiento.

El uso de la ecografía torácica ha hecho posible la detección de lesiones pulmonares en dicha etapa que se han asociado a:

  • Reducción de la GMD al destete de entre 0,09-0,12 kg/día (Tejero and Bach, 2016; Cramer and Ollivett, 2019; Cuevas-Gómez et al., 2020b)
  • Reducción de 525 kg de leche durante la primera lactación (Dunn et al., 2018)
  • Mayor probabilidad de no llegar a completar la primera lactación (Teixeira et al., 2017)

Por lo tanto, las lesiones pulmonares en terneros de cualquier edad tienen una importante influencia en la rentabilidad de la granja.

CONCLUSIONES

  • El diagnóstico del SRB mediante la evaluación de síntomas respiratorios o auscultación torácica es insuficiente para detectar el SRB subclínico, pudiendo ser únicamente detectado mediante el uso de la ecografía torácica.
  • La combinación de la ecografía torácica con métodos de diagnóstico clínico nos permite una clasificación más precisa de los tipos del SRB y un diagnóstico temprano, fundamental para evitar fallos en el tratamiento.
  • La monitorización del SRB en terneros debe considerarse como prioridad para el uso apropiado de los antibióticos, el mantenimiento del bienestar animal y la sostenibilidad y rentabilidad de nuestras granjas.

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