Mycoplasma bovis es un importante patógeno que afecta al ganado bovino responsable de cuantiosas pérdidas económicas en ganaderías de todo el mundo. Principalmente, se asocia con neumonía, mastitis y artritis, y participa en el Síndrome Respiratorio Bovino (SRB) junto a otros microorganismos.
En ausencia de una vacuna eficaz, el control de la infección por M. bovis se basa primordialmente en el uso de tratamientos antimicrobianos. Sin embargo, se ha constatado el incremento paulatino de la resistencia a los mismos y la circulación de cepas multirresistentes.
Algunos estudios internacionales han caracterizado cepas de M. bovis y evaluado su sensibilidad antimicrobiana, incluyendo cepas aisladas en España. No obstante, estos trabajos solo consideran aislamientos puntuales procedentes de animales con sintomatología y no aportan información de los antecedentes epidemiológicos específicos de cada cepa.
La difusión de la infección entre las diferentes zonas y rebaños está asociada al movimiento de animales sin control sanitario en relación a esta enfermedad.
En este sentido, la diversa procedencia de los animales utilizados en el cebo de terneros facilita el trasiego de portadores desde las explotaciones de origen a los cebaderos.
En algunos casos, los animales se trasladan a explotaciones intermedias donde se mezclan con individuos de distinta procedencia, raza o estatus sanitario, y posteriormente son distribuidos en lotes a los cebaderos.
La transmisión continua de este patógeno se ve facilitada por algunos factores:
- Presencia de portadores asintomáticos que eliminan el microorganismo tras el estrés asociado al traslado desde su explotación de origen hasta el cebadero
- Alta contagiosidad del microorganismo
- Deficientes medidas de cuarentena, limpieza y desinfección, característico de numerosos cebaderos
El flujo de animales no es exclusivo dentro del ámbito nacional ya que muchos de los terneros que llegan a los cebaderos proceden de países comunitarios como Francia, Irlanda o Alemania. Todo esto puede implicar el contacto de cepas de M. bovis de diferente origen y características.
En este contexto, y con el objetivo de evaluar la circulación de M. bovis en las ganaderías españolas, se recogieron 436 muestras (hisopos nasales, auriculares, conjuntivales, tejido pulmonar, líquido sinovial y muestras de leche con mastitis), procedentes de colectivos bovinos de cebo y de leche, situados en diversas áreas del país.
Se realizó un procedimiento específico para la detección de micoplasmas y en los casos positivos se procedió a:
- Identificación de M. bovis mediante PCR específica
- Tipaje de los aislamientos mediante secuenciación parcial del gen polC
- Estudio de la sensibilidad de los aislamientos a antimicrobianos aprobados para el tratamiento del Síndrome Respiratorio Bovino y/o mastitis en España, como macrólidos, fluoroquinolonas (FLQ), lincosamidas y tetraciclinas
- Determinación de la presencia de mutaciones genéticas que confieren resistencia antimicrobiana en una selección de aislamientos representativos de cada subtipo (ST).

CEPAS DE MYCOPLASMA BOVIS CIRCULANTES EN ESPAÑA
De las 436 muestras analizadas – hisopos nasales (Figura 2) y leche principalmente – se detectó la presencia de micoplasmas en un 28% de ellas (n=165), de las cuales 122 fueron positivas a M. bovis.

- Entre los animales de aptitud cárnica, se confirmó la presencia del microorganismo en 84 (40,9%) de los 205 animales analizados. Concretamente, se detectó en 81 (44,3%) de los 183 terneros analizados en los cebaderos y en 3 (13,6%) de los 22 terneros pasteros analizados previamente a su llegada a los mismos.
M. bovis se detectó en 40 (32%) de los 125 animales asintomáticos y en 44 (55%) de los 80 animales con sintomatología respiratoria o articular.
- Entre los animales de aptitud lechera, se detectó en 9 (16,3%) de los 55 animales analizados, y todas las muestras positivas fueron de leche con mastitis. Concretamente, M. bovis se detectó en 9 (23,1%) de las 39 muestras de leche de vacas con mastitis, y no se detectó en ninguno de los 5 terneros con sintomatología respiratoria ni en ninguno de los 11 terneros asintomáticos analizados procedentes de estos rebaños.
Se seleccionaron 95 aislamientos representativos y se tipificaron en base a la secuencia parcial del gen polC.
La caracterización molecular evidenció la presencia de dos STs diferentes, ST2 y ST3.
Ambos STs se detectaron tanto en animales de aptitud cárnica como en vacuno lechero, tanto en animales sanos como enfermos y en diferentes tipos de muestra.
Además, ambos STs fueron encontrados concomitantemente en animales de la misma granja, o incluso en muestras procedentes del mismo animal. No se determinó la presencia de otros ST en los rebaños españoles (Figura 1).
SENSIBILIDAD A LOS ANTIMICROBIANOS
Se estudió la sensibilidad de los 95 aislamientos seleccionados a 9 antimicrobianos mediante determinación de la Concentración Mínima Inhibitoria (CMI).
Se observaron diferencias significativas de sensibilidad a las FLQ entre ambos STs. No se observaron diferencias significativas de susceptibilidad entre los STs para los macrólidos, la lincomicina, la doxiciclina o la valnemulina (Tabla 1).
Los valores de CMI indicaron una disminución global de la susceptibilidad de M. bovis a los macrólidos y a la lincomicina (CMI90 > 128 µg /mL) y, en menor medida, a la doxiciclina (CMI90 = 4 µg /mL).
- La mayoría de los aislamientos de ST2 (35/37) presentaron valores bajos de CMI para FLQ (0,5 µg /mL para enrofloxacino y danofloxacino, y 1 µg /mL para marbofloxacino).
- Por el contrario, la mayoría de los aislamientos de ST3 (43/58) presentaron valores altos de CMI para FLQ (1 µg /mL, 4 µg /mL y 2 µg /mL para enrofloxacino, marbofloxacino y danofloxacino respectivamente).
- El resto de los aislamientos de ST3 (15/58) presentaron valores bajos de CMI para FLQ. Éstos se obtuvieron de vacas lecheras con mastitis (13/15), y unos pocos (2/15) de ganado de carne con artritis o asintomáticos (0,125 µg /mL para enrofloxacino y 0,5 µg / mL para marbofloxacino y danofloxacino (Tabla 1; Figura 1)
- Por último, la valnemulina fue la única molécula que demostró actividad frente a ambos STs.

Por lo tanto, la mayoría de los aislamientos de M. bovis tienen un perfil de susceptibilidad antimicrobiana similar frente a los macrólidos, la lincomicina y la doxiciclina, con altos valores de CMI, y para la valnemulina, con valores bajos de CMI.
Por el contrario, el perfil de susceptibilidad antimicrobiana frente a FLQ fue distinto entre los aislamientos ST2 y ST3, con altos valores de CMI asociados principalmente al ST3.
MUTACIONES ASOCIADAS CON RESISTENCIA A LAS FLUOROQUINOLONAS
Se secuenció el genoma de 36 aislamientos representativos de ambos STs (ST2, n=16; ST3, n=20) y se estudiaron mutaciones asociadas con resistencia a antimicrobianos.
Específicamente, se analizaron:
- Mutaciones en las regiones QRDR (quinolone resistance-determining region) de los genes gyrA, gyrB, parC y parE, asociadas con resistencia a FLQ.
- Mutaciones en “puntos calientes” de los genes rrs3 y rrs4, asociadas con resistencia a tetraciclinas, y en “puntos calientes” de los genes rrl3 y rrl4, asociadas con resistencia a macrólidos, lincosamidas y pleuromutilinas.
- Mutaciones en los genes rplD y rplV asociadas con resistencia a macrólidos, y en el gen rplC asociadas con resistencia a pleuromutilinas.
Las principales diferencias entre los aislamientos ST2 y ST3 se encontraron en las regiones QRDR de los genes gyrA y parC.
No se detectaron mutaciones asociadas con resistencia a FQN en los aislamientos de ST2, mientras que todos los aislamientos ST3 con valores de CMI ≥ 1 µg/mL presentaron la mutación Ser83Phe en gyrA en combinación con al menos una mutación no sinónima en parC (posiciones 80, 81, 84, 116 y 156).
Por otro lado, e independientemente del ST, los aislamientos con valores de CMI > 128 µg/mL para macrólidos y lincomicina mostraron mutaciones asociadas con resistencia en los genes rrl3 y rrl4.
De igual manera, los aislamientos con valores de CMI > 1 µg/mL para la doxiciclina mostraron mutaciones asociadas con resistencia en los genes rrs3 y rrs4. No se observaron mutaciones asociadas con resistencia a pleuromutilinas en ninguno de los aislamientos analizados.
CONCLUSIONES
El análisis global de estos datos pone de manifiesto que, probablemente, la infección por M. bovis deba considerarse endémica en España, al menos en el ganado de cebo.
La presencia de portadores asintomáticos (Figura 3), el continuo movimiento de ganado entre explotaciones, la ausencia de un diagnóstico generalizado y la mezcla de animales de diversos orígenes contribuyen a la diseminación del patógeno.

Dado que el número de muestras analizadas de animales de aptitud láctea fue limitado, son necesarios nuevos trabajos que evidencien la extensión del agente en los rebaños lecheros, pues su presencia podría estar infravalorada.
Los aislamientos circulantes se dividen en dos grupos, ST2 y ST3, siendo ambos resistentes a los macrólidos, lincosamidas y tetraciclinas.
La mayoría de los aislamientos de ST3 que circulan en España son además resistentes a las FQN, situación que ilustra la notable capacidad del ST3 para acumular mutaciones en las regiones QRDR y la presión selectiva impuesta por el uso indiscriminado de estos antimicrobianos en el campo.
Notablemente, la valnemulina, que no está registrada para uso en bovinos, ha demostrado ser muy eficaz in vitro contra ambos STs, y su eficacia in vivo debería ser evaluada en profundidad.
AGRADECIMIENTOS: el presente trabajo se ha desarrollado gracias al Proyecto AGL2016-76568-R del Ministerio de Economía y Competitividad, cofinanciado por fondos FEDER. Ana García-Galán Pérez es beneficiaria de un contrato de Formación del Personal Investigador (FPI) BES-2017080186. Los datos aquí publicados, proceden de García-Galán et al., 2020 (Pathogens, 9, 545).
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