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La terapia antibiótica de secado o terapia de la vaca seca (TVS) es una estrategia ampliamente conocida desde hace años que forma parte del Plan de los 5 Puntos del National Institute of Research in Dairying (NIRD) de los años 70 y del Plan de los 10 Puntos del National Mastitis Council (NMC).

Simplemente consiste en el tratamiento con antibiótico en el momento en el que se secan las vacas, aplicándose en todos los cuartos de todas las vacas.

Esta estrategia, que se ha estado usando durante los últimos 50 años, ha sido y es una herramienta que ha permitido controlar las infecciones intramamarias (IIM) y la calidad de leche de las explotaciones lecheras de todo el mundo.

En un primer momento, la terapia antibiótica de secado se instauró para intentar curar las infecciones intramamarias de las vacas, ya que la mitad de ellas llegaban infectadas al momento del secado, estando las infecciones asociadas a Staphylococcus aureus, principalmente.

Siempre se ha afirmado que la terapia antibiótica de la vaca seca es útil para curar infecciones, y lo es, ya que elimina las posibles infecciones que hayan podido tener lugar durante la lactación.

Además, esta terapia de secado actúa de una manera eficiente, previniendo infecciones sobre todo al inicio del periodo seco, durante la fase de involución activa, cuando la ubre empieza a involucionar, pero todavía no está seca del todo.

TERAPIA ANTIBIÓTICA DE SECADO EN EL MARCO “ONE HEALTH”

Hace nueve años, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) estableció, como en otros países de la Unión Europea, el Plan Nacional de Resistencias a los Antibióticos (PRAN).

El motivo fundamental era la necesidad de frenar el auge de las resistencias por parte de las bacterias a los antimicrobianos.

La Medicina Veterinaria forma parte del denominado “One Health” y, por tanto, estamos involucrados en el proceso del desarrollo de las resistencias. Es por ello que debemos continuar haciendo un uso responsable de antimicrobianos como ya lo hacíamos antes.

Una parte de la disminución de las posibles resistencias a los antibióticos por parte de las bacterias consiste en la reducción del uso preventivo o profiláctico de los antibióticos. 

Actualmente, está vigente la aplicación del Reglamento (UE) 2019/6 que señala que no se pueden administrar antibióticos a ningún animal sin que estos manifiesten signos clínicos o cualquier otra elevación de los parámetros fisiológicos que sugieran que la enfermedad está presente.

El Reglamento especifica que los tratamientos profilácticos con antibióticos solo podrán administrarse a un único animal cuando el riesgo de infección o de enfermedad infecciosa sea muy elevado y las consecuencias puedan ser graves.

No hay que olvidar que el tratamiento generalizado de todos los cuartos de todas las vacas al secado tiene una función:

Curativa: eliminación de infecciones intramamarias existentes.

Preventiva: prevención de posibles infecciones.

Al eliminar esta función de la terapia antibiótica de secado, debemos disponer de información y herramientas que nos permitan mantener una óptima salud de la ubre en las explotaciones.

CAMBIO EPIDEMIOLÓGICO DE LAS INFECCIONES INTRAMAMARIAS

En muchas de las explotaciones lecheras se ha ido produciendo un cambio en la epidemiología de las IIM.

Se han ido erradicando los problemas de mastitis contagiosas asociadas a Staphylococcus aureus y Streptococcus agalactiae, y las infecciones se han ido asociando más a patógenos ambientales (estreptococos y coliformes, principalmente).

Es precisamente para luchar contra los patógenos ambientales donde la función preventiva de la terapia de la vaca seca es fundamental, debiendo compensarse con la adopción de prácticas de manejo adecuadas en la explotación, concretamente:

Mantener un ambiente limpio, seco y confortable para la vaca.
Garantizar una nutrición adecuada.
Realizar un uso extendido de selladores internos del pezón.

TERAPIA DE SECADO SELECTIVO

Elección de la granja

A la hora de implementar una terapia de secado selectivo (TSS), se debe decidir en qué explotaciones se podrá realizar con la mínima repercusión en la salud de la ubre.

No todas las explotaciones están preparadas para empezar a implementar una TSS, debiendo ser el veterinario especialista en calidad de leche el que, junto con el ganadero y los otros técnicos de la explotación, determine el plan de acción a seguir.

En 2017, un grupo de expertos en calidad de leche de toda Europa estableció que había explotaciones de alto y de bajo riesgo:

Explotaciones de alto riesgo: aquellas con un recuento de células somáticas (RCS) en la leche de tanque por encima de 250.000 células/ml y presencia de patógenos contagiosos.

Explotaciones de bajo riesgo: aquellas con un RCS de tanque inferior a 250.000 células/ml y ausencia de patógenos contagiosos.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) también adoptó esta clasificación de forma que las denominadas explotaciones de alto riesgo son aquellas que han tenido:

Recuento celular por encima de 250.000 células/ml en los últimos 2 meses.

Presencia de microorganismos contagiosos (Staphylococcus aureus, Streptococcus agalactiae y Mycoplasma spp.) en los 6 últimos meses.

Por otro lado, las explotaciones que no cumplan los criterios de riesgo anteriores son las denominadas explotaciones de bajo riesgo.

Todas las explotaciones, sin excepción, deberían estar incluidas en un Programa de Control de Mastitis, pero son las de alto riesgo las que más lo necesitan, ya que deben pasar obligatoriamente a ser explotaciones de bajo riesgo.

A estas explotaciones se les da un plazo de 3 meses para implementar un Programa de Control de Mastitis y, si transcurrido este plazo, no están incluidos en uno, pasarán a considerarse como de bajo riesgo.

Si, una vez transcurridos 12 meses, una explotación de alto riesgo sigue teniendo el mismo estatus, se le dará de plazo otros 3 meses y, a partir de allí, será considerada como de bajo riesgo.

Entonces, tendremos el caso de que una explotación que, aun siendo de alto riesgo, estará obligada a cumplir con los criterios de una de bajo riesgo.

Una granja de alto riesgo puede realizar la TSS, pero hay que recalcar que el riesgo de empeorar la calidad de la leche puede ser mayor.

Por tanto, en una granja de alto riesgo se deberá seguir realizando una terapia de secado de blanqueo y, por supuesto, incorporar el sellador interno en todas las vacas.

Una explotación también se puede considerar de alto riesgo cuando existan situaciones coyunturales excepcionales como, por ejemplo, un cambio en las instalaciones o un cambio en el sistema de ordeño convencional pasando a una sala con ordeño robotizado.

Evaluación de la salud de la ubre

Es importante determinar la situación de la granja con respecto a la salud de la ubre, es decir, saber si es una explotación de alto o bajo riesgo a través de las siguientes herramientas:

Se puede empezar a realizar la TSS en aquellas explotaciones que disfrutan de una excelente calidad de leche y que disponen de un registro de datos excelente.

Es necesario conocer en todo momento la epidemiología de la mastitis, siendo muy importantes los recuentos individuales de células somáticas. Se deben conocer, además, los siguientes datos:

La prevalencia de infecciones intramamarias
La tasa de cronicidad de infecciones
La tasa de curación en lactación
La tasa mensual de mastitis clínicas
El porcentaje de vacas que llegan sanas al secado
La tasa de curación en periodo seco
La tasa de nuevas infecciones en recién paridas (vacas y novillas)

Toda esta información es importante para determinar cuál es la situación de partida, lo que permitirá evaluar si, tras la implementación de cualquier medida, en este caso, la TSS, la salud de la ubre mejora, empeora o sigue exactamente igual.

Índices de salud de ubre – Porcentaje de vacas que llegan sanas al secado

Cuando hablamos de índices de Salud de Ubre, hay uno especialmente importante y que resume cómo ha sido el estado de la salud de la ubre durante el periodo de lactación: el porcentaje de vacas que llegan sanas al secado.

El objetivo debe ser que este porcentaje se sitúe en un 80% de las vacas, lo que suele cumplirse en la mayoría de las explotaciones que hemos denominado de bajo riesgo y en las que se debe hacer TSS.

Un ejemplo de ello es la Tabla 1 en la que se pueden apreciar los índices de Salud de Ubre en el Periodo Seco.

Aplicación de la TSS

A la hora de realizar la TSS, solamente se aplicará un antibiótico de secado en aquellas vacas diagnosticadas como infectadas, no en las sanas.

¿Cómo determinar que una vaca está infectada?

Existen determinadas herramientas que permiten identificar a una vaca como infectada, es decir, realizando el diagnóstico de mastitis antes de iniciar el secado. Para ello, es necesario tener la máxima información posible sobre las vacas con el fin de seleccionar cuáles se secarán con antibiótico y sellador interno, las consideradas como infectadas.

Las herramientas disponibles para el diagnóstico de una infección intramamaria son:

Test de California (CMT) antes del secado
Cultivo microbiológico de vacas individuales
Recuento celular individual
Historial de mastitis clínica

Una vez que se ha dado el paso para realizar una TSS, siempre bajo asesoramiento profesional, se debe elaborar un protocolo de acción en el que se determine qué vacas se secarán con antibiótico y sellador y a cuáles se aplicará solamente el sellador interno.

¿Cuál será el criterio de decisión?

El hecho de que la vaca tenga o no una IIM o que tenga posibilidades de tenerla o haberla tenido será el criterio de decisión.

Para ello, antes de secar a la vaca hay que determinar si hay o no una infección, siendo recomendable chequear todas y cada una de las que se vayan a secar, haciendo pruebas a su lado y tomando muestras de leche, además de estudiar el historial en lo que a salud de ubre se refiere.

  CULTIVO MICROBIOLÓGICO  

Lo ideal sería tomar una muestra de leche unos días previos a la fecha prevista de secado para hacer un cultivo e identificación de microorganismos. 

El cultivo microbiológico se considera el “Gold Standard” para determinar si una vaca está infectada, pudiendo realizarse el aislamiento en un laboratorio especializado o mediante un cultivo en la propia explotación, haciendo lo que se conoce como “cultivo en granja”.

Dependiendo del microorganismo que se aísle, se tomará una decisión u otra.

Por ejemplo, si ha crecido un estafilococo coagulasa negativo, probablemente no se le deba hacer mucho caso. Si, por el contrario, ha crecido un Streptococcus uberis habrá que ponerse en lo peor, es decir, la vaca seguramente estará infectada.

En este apartado se incluye también el cultivo en granja, pudiendo hacerse una prueba de sensibilidad o antibiograma de alguna de las muestras dependiendo de la etiología de las infecciones intramamarias.

TEST DE CALIFORNIA  

Lo habitual es chequear todas las vacas y, para ello, la prueba estrella al pie de la vaca es el Test de California.

En el caso de los cuartos que presenten un resultado positivo, se debe tomar una muestra para cultivo e identificación.

Además, justo antes de secar la vaca también se puede realizar un Test de California con el fin de determinar si está infectada, ya que se puede haber infectado los días previos.

  HISTORIAL CLÍNICO  

Por último, es importante revisar el historial de mastitis. Es decir, se deben estudiar los datos del recuento de células somáticas individual (si es que existe) y revisar el historial de casos de mastitis clínica en la lactación previa.

  RECUENTO CELULAR  

El recuento individual de células es una excelente herramienta para el control de mastitis, pero no está disponible en todas las explotaciones. De hecho, solamente algo más del 50% de las explotaciones españolas está en Control Lechero Oficial.

Este es el criterio normal en la mayoría de los países para seleccionar las vacas para realizar una TSS, pero debemos tener en cuenta que no siempre está disponible.

En aquellas explotaciones que tienen datos de recuento individual de células somáticas, este puede ser también un criterio de selección.

Se considera que una vaca está infectada si tiene alguno de los cuatro últimos controles de la lactación por encima de 100.000 células/ml.

Si alguno de los últimos cuatro controles ha tenido un recuento superior a 100.000 células, la vaca será candidata a secar con antibiótico y sellador.

También hay que fijarse en el historial de mastitis clínica, si la vaca ha tenido un caso de mastitis en la lactación previa también habría que secarla con antibiótico y sellador. 

Todos estos criterios (cultivo, CMT, recuento individual de células somáticas historial de mastitis) hay que tenerlos en cuenta en el 100% de las vacas que se vayan a secar. Por tanto, hay que estudiar todas y cada una de las vacas a secar individualmente.

Nivel de producción de la vaca en el momento del secado. Las vacas se deben secar con poca producción, por lo que lo ideal es secarlas cuando tengan una producción inferior a 20 L.

Las células encargadas de la defensa, como los neutrófilos, estarán “ocupadas” en fagocitar los componentes de la leche, principalmente, grasa y caseína. Por tanto, el nivel inmunitario de la glándula mamaria se verá comprometido, debiendo hacerse un secado brusco (cese brusco de la lactación) con reducción de la alimentación en los días previos.

Debido a la presión intramamaria, el conducto del pezón se acorta y se dilata facilitando el acceso a posibles microorganismos causantes de infecciones intramamarias.

Falta del tapón de queratina que es la primera línea de defensa y no ha tenido tiempo de formarse.

Dependiendo de la vaca, tardará más o menos en formarse y en algunas no llega a formarse durante todo el periodo seco, permaneciendo abierto. Esto también puede depender de la producción en el momento del secado.

Cese del ordeño. La salida de la leche durante el ordeño ejerce un efecto de arrastre de cualquier microorganismo. Además, cesan las medidas de higiene, como la limpieza y desinfección de los pezones.

Ambiente de la vaca en el momento del secado. El entorno de las vacas durante el secado debe ser lo más higiénico posible.

RELEVANCIA DEL SECADO SELECTIVO EN EUROPA

Son muchos los países en los que se está realizando la TSS, incluida España.

Holanda fue uno de los primeros en asumir esta práctica, haciéndola gradualmente desde 2013 y, de hecho, el secado selectivo es la norma.

El uso de selladores está generalizado en todas las vacas y en lo que respecta a recibir TVS, solamente se usa antibiótico en aquellas vacas que tienen un recuento celular por encima de 50.000 células somáticas y en novillas el punto de corte está en 150.000 células.

Otro país pionero es Dinamarca donde el 30% de las vacas reciben TVS.

En aquellas explotaciones que tienen un recuento celular en leche de tanque por encima de 100.000 células somáticas/ml se realiza una prueba diagnóstica de PCR a aquellas vacas que tienen un resultado
positivo y se secan con antibiótico y sellador.

En aquellas explotaciones que tienen un recuento celular en tanque por debajo de 100.000 células/ml se aplica un sellador a todas las vacas.

Son muchos los estudios que hay al respecto. Citaré dos que resumen muy bien lo que ocurre cuando se realiza una TSS.

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El primero, llevado a cabo en Holanda por Christian Scherpenzeel entre junio de 2011 y marzo de 2012 en 97 explotaciones, incluyó un total de 1.657 animales (657 novillas y 1.000 vacas).

Los criterios de selección de los animales fueron, para cada cuarto:

La existencia o no de infección
El recuento celular

Se tomó una muestra de leche de leche de cada cuarto antes del secado para determinar el recuento celular y hacer el cultivo e identificación.

El punto de corte para determinar una infección fue:

250.000 células/ml en vacas
150.000 células/ml en novillas

Se trataron solamente dos cuartos de cada animal con bencilpenicilina y neomicina, actuando los otros dos cuartos como grupo control.

En el momento del parto y a los 14 días postparto se muestrearon los cuatro cuartos, así como los cuartos que tuvieron mastitis clínica.

Tal y como se aprecia en la Tabla 2, el recuento celular al parto fue mayor en el grupo control que en el que tuvo tratamiento, pero a los 14 días los resultados fueron similares.

  TASA DE MASTITIS CLÍNICA (1os 10 DÍAS DE LACTACIÓN)  

Se registraron en total 319 casos de mastitis clínica en los 100 primeros días de lactación en 243 animales (en 174 vacas y en 60 novillas), 200 casos fueron en cuartos no tratados con antibióticos y 119 en cuartos que recibieron TVS.

Los cuartos que no recibieron terapia antibiótica tuvieron una tasa de incidencia de mastitis clínica 1,7 veces mayor que los cuartos en los que si se aplicó antibiótico.

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Otro gran estudio fue el realizado en Alemania por Martin Tho Seeth en 2016 y fue la base de su tesis doctoral.

En este estudio los animales se dividieron en tres grupos dependiendo del método usado para el diagnóstico de las IIM al secado.

Grupo 1: se usó el Petrifilm® como método de cultivo (en la propia explotación).

Grupo 2: se utilizó el recuento de células somáticas.

Grupo 3: actuó como control y se aplicó TVS con antibióticos en todos los animales.

En los tres grupos se aplicó un sellador interno.

  TASA DE NUEVAS INFECCIONES  

Hubo una menor tasa de nuevas infecciones en el grupo 3 en comparación con los grupos en los que se aplicó la TSS.

En el Grupo 3, la tasa de nuevas infecciones fue del 0,7%, mientras que en el Grupo 1 fue del 1,9% y en el Grupo 2 del 2,9%.

  TASA DE MASTITIS CLÍNICA (1os 10 DÍAS DE LACTACIÓN)  

Con respecto a la tasa de mastitis clínica en los 100 primeros días de lactación, hubo un menor número de casos de mastitis clínica en el Grupo 3, siendo la tasa de mastitis clínica del 2,7%, mientras que en el Grupo 1 fue del 3,4% y en el Grupo 2 del 3%.

En España, se está realizando TSS en muchas explotaciones. Es más, hay bastantes explotaciones en las que, desde hace años, no se usa ni antibiótico ni sellador al secado.

Hasta hace dos o tres años, el 75% de las explotaciones estaba usando TVS generalizada en todas las vacas. Ha sido desde principios de 2022 cuando muchas granjas han optado por la TSS.

Un hecho que se ve todos los días es la falta de criterios técnicos fiables para la selección de vacas y, en muchos casos, la decisión en cuanto a la selección de vacas a secar con antibiótico se toma en base a las sensaciones del ganadero.

Se debe seguir avanzando, sobre todo en la implementación de más protocolos para prevenir y reducir la mastitis, siendo también fundamental mejorar los registros y el manejo de los datos de las explotaciones.

Un hecho innegable es que minimizar el uso profiláctico de la terapia de secado contribuye a reducir considerablemente el uso de antibióticos en vacas de leche.

Esto se debe a que el 80% de los antibióticos que se usan en bovino de leche son para la salud de la ubre, tanto para el tratamiento de las mastitis clínicas como para la terapia de secado.

La reducción del uso de antibióticos en el secado en un 70-80% se traduce en una disminución general del uso de antibióticos en las explotaciones lecheras que puede llegar hasta el 50%.

Podríamos suponer que otro beneficio es el económico, aunque esto es discutible debido al hecho de que la salud de la ubre no mejora, en el mejor de los casos sigue igual que cuando se realiza la TVS convencional.

Lo normal es que el riesgo de IIM aumente y también el riesgo de padecer una mastitis clínica, lo que puede redundar en mayores pérdidas debido a la mastitis, sobre todo en lo que a reducción en la producción se refiere.

No obstante, si se extreman las medidas de higiene de la explotación, se conoce la etiología de las IIM, se hace un buen protocolo de secado, se tiene conocimiento de los Índices de Salud de Ubre y, en definitiva, si la explotación recibe un asesoramiento en calidad de leche, el paso para realizar la TSS será sencillo y el resultado satisfactorio.

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