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Alojamientos e instalaciones de ganado bovino lechero en tiempos difíciles

Alojamientos e instalaciones de ganado bovino lechero en tiempos difíciles

Muy a nuestro pesar, el subsector de ganado lechero lleva años sufriendo una situación de extrema dificultad. 

A los bajos precios en origen percibidos por los productores (los más bajos de Europa según la UPA), se suma el repentino incremento de los costes, sobre todo los energéticos, que inciden directa e indirectamente en las explotaciones al encarecer las materias primas y los recursos necesarios para la producción.

La actual situación económica hace que estos incrementos de costes sean muy difíciles de repercutir a los consumidores, especialmente en un producto que ha sido utilizado como reclamo comercial y al que no se ha dado el valor en el mercado que realmente merece. Además, situaciones como la pandemia y la guerra en Ucrania acentúan las dificultades que ya sufría el sector.

Ante este escenario, las explotaciones que están logrando mantenerse se verán forzadas a continuar mejorando, no sin dificultad, para seguir siendo competitivas.

Cuando me ofrecieron la oportunidad de redactar un artículo sobre alojamientos e instalaciones ganaderas, ámbito en el que he desarrollado buena parte de mi carrera profesional, el primer objetivo que me planteé es que fuera lo más práctico posible.

Para ello, expondré algunas ideas basadas en mi experiencia profesional y orientadas a obtener mejoras a corto-medio plazo.

 

MANTENER UNA MENTE CRÍTICA FRENTE A NUESTROS ALOJAMIENTOS E INSTALACIONES

Durante mi etapa al frente de una explotación ganadera me di cuenta de que, a pesar de pasar muchas horas en ella, era difícil detectar aspectos relacionados con los alojamientos e instalaciones susceptibles de mejora. Debemos tener en cuenta que los alojamientos e instalaciones se diseñan y construyen al principio de la vida de la explotación, momento en el que se suele reflexionar mucho sobre las soluciones a adoptar.

El problema es que, con el paso del tiempo, nos vamos acostumbrando a nuestra explotación y a realizar los trabajos de una misma manera. Pero, cuando han pasado varios años, debemos plantearnos algunas cuestiones:

¿Nuestros animales tienen las mismas  características y capacidad productiva?
¿El tipo de alimentación ha cambiado?
¿Disponemos de los mismos tipos de materias primas?
¿La mano de obra es más o menos cualificada?
¿Han surgido nuevas tecnologías que podrían mejorar las instalaciones o nuestro trabajo?
¿Se han deteriorado algunos elementos?

 

Lo más probable es que, con el tiempo, muchos aspectos hayan cambiado en mayor o menor medida. Por lo tanto, es fundamental analizar y revisar nuestros alojamientos e instalaciones desde un punto de vista crítico para poder detectar errores o posibles mejoras, especialmente los aspectos más importantes.

 

RESPETAR EL BIENESTAR ANIMAL

Al margen de las cuestiones legales relacionadas con el Bienestar Animal que deben ser cumplidas para evitar posibles sanciones, debemos tener muy en cuenta que nuestra “fábrica de producción” son los animales. Esto, que puede parecer una obviedad, se olvida con frecuencia.

Hace algunas décadas nos habría parecido impensable que una vaca lechera de alta producción llegara a las capacidades productivas actuales.

La mejora genética y los avances tecnológicos lo han hecho posible, pero no debemos pensar que este aumento en sus rendimientos es gratuito.

¡Nuestros animales precisan de un nivel de bienestar muy elevado si queremos que expresen todo su potencial productivo y reproductivo!

Los alojamientos e instalaciones, pese a no ser los únicos elementos que inciden sobre el Bienestar Animal, contribuyen enormemente a él. En este sentido, deberemos prestar especial atención a:

Comportamiento y relaciones sociales

 Las vacas lecheras son animales gregarios que establecen jerarquías y vínculos sociales muy rápidamente. Las vacas “dominantes” no permitirán que otras de menor jerarquía se acerquen a ellas y competirán por el alimento y el agua.

Este comportamiento condiciona mucho los espacios en los alojamientos:

Por ejemplo, si tenemos pasillos estrechos, las vacas de menor jerarquía tendrán un nivel de estrés alto, ya que no dispondrán de espacio suficiente para cruzarse con otras respetando la “distancia social”. O peor aún, imagina el efecto que tendrá una vaca dominante detenida durante un buen rato en un pasillo estrecho que constituya el acceso a comederos o bebederos del resto de animales.

En este sentido, el diseño de los lotes de animales es un punto muy importante a considerar.

 

TAMAÑO DE LOTES

En base a los resultados de diversos estudios, se estima que cada vaca puede reconocer 80-100 individuos de su misma especie. Teniendo en cuenta el modelo de jerarquías comentado anteriormente, es bastante recomendable no superar estos valores para favorecer una convivencia tranquila y evitar estrés y peleas entre los animales.

JERARQUÍAS

Igualmente, deberemos ser cuidadosos a la hora de repartir los animales en los distintos grupos, teniendo en cuenta, además de su fase productiva, las principales características que determinan las jerarquías dentro del grupo:

Carácter individual del animal, detectando aquellas vacas especialmente agresivas o huidizas.

Tamaño corporal, lo que servirá para agrupar los animales en los distintos lotes correspondientes a una misma fase de producción.

Tamaño de la cornamenta en el caso de animales con cuernos, aunque en la mayoría de las granjas actualmente se realiza el desmochado.

Aunque la rutina diaria hace que a veces sea difícil parar a observar el comportamiento de los animales de un lote durante un buen rato puede darnos pistas muy claras sobre errores en el diseño o el dimensionamiento.

Maximizar el tiempo de descanso

Disponer de una zona de descanso adecuada es uno de los factores que más incide en el bienestar, salud y productividad de nuestros animales.

Mientras la vaca descansa, se incrementa el flujo de sangre en la ubre y la actividad ruminal se ve favorecida, lo que derivará en una mayor producción de leche.

Una menor actividad reducirá las necesidades de energía, el estrés y la incidencia de problemas podales (siempre y cuando no intervengan otros factores desfavorables).

Medir el tiempo de descanso de los animales en una explotación, además de ser bastante complicado, no tiene mucho sentido práctico. No obstante, lo que sí es viable es revisar la proporción de animales que se encuentran descansando en aquellos momentos en los que el descanso debería ser la actividad más normal.

Recomiendo visitar la zona de descanso 30 minutos después de que las vacas hayan terminado de comer y realizar el conteo de las que se encuentran tumbadas descansando.

La proporción de animales en reposo debería ser de al menos el 85%.

Cuanto más nos alejemos de este valor, más probable será que nuestra zona de descanso presente problemas o no sea tan adecuada como debería.

 

Lógicamente, no debemos alarmarnos si la situación se da puntualmente, ya que existen circunstancias que pueden hacer que la situación normal se vea alterada.

El estudio detallado de los factores a considerar en relación a la zona de descanso sería objeto de un artículo completo. No obstante, indicaré a continuación alguno de los aspectos más importantes a revisar:

ZONA DE DESCANSO CON CAMA CALIENTE

Superficie de cama

En la Tabla 1 se indica la superficie de cama mínima recomendada para cada tipo de animal:

Estos valores son orientativos y dependerán de otros factores (frecuencia de encamado, condiciones ambientales, características constructivas, etc.) de esta zona.

No obstante, se recomienda mantenerse siempre por encima de los mínimos indicados para tener cierta garantía de que la superficie de cama no es un factor limitante.

Espesor del lecho

El espesor del lecho deberá ser de al menos 20 cm, tomando como material de referencia la paja de cereal.

En el caso de otros materiales, se deberá verificar qué espesor es el adecuado mediante observación del comportamiento de los animales en esta zona.

Mantenimiento de la cama

Se debe ser muy exigente en el mantenimiento de la zona de cama caliente, procurando que las vacas dispongan siempre de una capa de material de encamado en buen estado que dificulte la aparición y propagación de enfermedades.

Por ejemplo, en el caso de disponer de una superficie de 7 m2/vaca, se debería añadir nuevo material de encamado cada dos días.

ZONA DE DESCANSO CON CUBÍCULOS

Número de cubículos

En las zonas de descanso con cubículos, el primer aspecto a considerar es el número de cubículos disponibles por animal.

Mi experiencia me lleva a recomendar que se disponga de, al menos, 1 cubículo/vaca alojada.

Es frecuente encontrar estudios y publicaciones que indican que la producción no se ve afectada negativamente si disminuimos, en cierta medida, esta proporción, ya que es difícil que todos los animales estén descansando al mismo tiempo.

No obstante, debemos tener en cuenta que estos estudios se suelen realizar bajo condiciones muy controladas y en explotaciones (a veces experimentales) donde el resto de factores que inciden en la producción están perfectamente controlados y optimizados.

En el caso de explotaciones comerciales actuales, es indispensable aprovechar al máximo el potencial productivo de las vacas si queremos obtener rentabilidades que garanticen su continuidad.

En base a lo expuesto, considero que prescindir de un determinado porcentaje de cubículos, aunque puede suponer un ahorro significativo en un principio, puede hacer que perdamos parte del potencial productivo de los animales durante toda su vida. Por lo tanto, deberemos ser cuidadosos al adoptar este tipo de medidas de ahorro y asegurarnos de que no limitarán la producción futura.

Diseño del cubículo.

Un aspecto importante a considerar es el diseño del propio cubículo. Actualmente, coexisten en el mercado una gran variedad y tipologías de cubículos, ya que han ido evolucionando con la finalidad de ser más seguros (menos problemas de lesiones y atrapamientos) y confortables para favorecer el descanso de los animales.

No es objeto de este artículo adentrarse en profundidad en recomendaciones detalladas acerca de las características y dimensiones que deben cumplir los cubículos, ya que nos extenderíamos demasiado. No obstante, sí me gustaría resaltar dos recomendaciones a este respecto:

  1. Sistema de montaje  

Es muy recomendable que el sistema de montaje de los cubículos permita la regulación y ajuste de la mayor cantidad de medidas posible.

Debemos tener en cuenta que cada explotación, e incluso cada lote dentro de la misma, tiene un tamaño medio de animales que condiciona las medidas del cubículo. Muchas de las casas comerciales tienen en cuenta este aspecto y disponen de modelos que permiten personalizar sus dimensiones con relativa facilidad.

Hay muchos estudios e información sobre las dimensiones que deben tener los cubículos que deben ser tomados como referencia para el montaje inicial, pero considero que siempre es recomendable ir haciendo ajustes hasta llegar a una situación ideal.

Deberemos tener en cuenta que, con el transcurso de los años, el tamaño medio de la cabaña ganadera puede cambiar significativamente, lo que también hace conveniente la revisión del dimensionamiento.

  2. Confiar en los expertos  

 Considero conveniente recurrir a empresas especializadas para comprar este material ganadero, ya que disponen de experiencia en su diseño e instalación.

También se puede recurrir a profesionales expertos en esta materia para obtener un diseño inicial lo más optimizado posible.

¡Intentar ahorrar con diseños “caseros” o materiales inadecuados puede tener consecuencias desastrosas!

Garantizar el movimiento seguro de los animales

 

 Es necesario garantizar el movimiento fluido y seguro de los animales en sus alojamientos.

  SUELO  

Las soleras resbaladizas, además de ser una fuente de accidentes, limitan la movilidad de las vacas y, como consecuencia, su productividad. Si las vacas no se sienten seguras:

Reducirán sus visitas a los comederos y bebederos, limitándolas a lo estrictamente necesario.

No expresarán su comportamiento reproductivo (monta) y la detección de celos será complicada, incluso con los modernos podómetros empleados en la actualidad.

Los suelos excesivamente rugosos pueden favorecer el desgaste excesivo de las pezuñas, lo que contribuirá al aumento de la incidencia de lesiones podales y cojeras.

Aunque encontrar una solución de compromiso no es fácil, por suerte, es relativamente sencillo valorar la idoneidad de las soleras prestando atención a la forma de caminar de las vacas.

Si se comprueba que su andar no es totalmente seguro, la inversión en mejorar este aspecto será prácticamente imprescindible.

  OBSTÁCULOS  

Otro aspecto a considerar es la existencia de escalones, rampas o cualquier otro tipo de impedimento para el movimiento voluntario de los animales.

Como ejemplo, tengamos en cuenta que un escalón de más de 20 cm de altura puede desfavorecer el paso de los animales, por lo que es importante estudiar a qué zonas está reduciendo el acceso.

Favorecer la alimentación

El comportamiento y hábito alimentario de las vacas es uno de los puntos críticos y de mayor relevancia desde el punto de vista de la producción. En este sentido, todo lo indicado anteriormente en relación al comportamiento social, además de seguir siendo válido, se ve multiplicado en este ámbito.

Una ingesta deficiente de materia seca en cada una de las fases productivas a las que se enfrenta nuestra cabaña condicionará enormemente su eficiencia y eficacia, tanto productiva como reproductiva.

Nº DE CORNADIZAS

En este sentido, uno de los parámetros más importantes a considerar será el número de cornadizas/espacio de comedero disponible por animal.

Existen estudios que subrayan los beneficios de disponer de un 20-30% más de plazas que de animales en cada lote. Si bien estas plazas extras pueden suponer un “sobrecoste” inicial, mi experiencia personal es que está ampliamente justificado.

Prácticamente todas las vacas mejorarán su ingesta si disponen de este espacio adicional y no tendrán que competir con el resto para acceder al alimento, especialmente aquellas más débiles dentro de la jerarquía social.

La amortización del incremento de costes será muy rápida debido al mayor aprovechamiento del potencial productivo y reproductivo.

TIPO DE CORNADIZA

El uso de cornadizas individuales que limiten el espacio disponible por animal contribuye a disminuir el estrés y favorece las visitas a las mismas, especialmente en los minutos posteriores a la distribución de la comida y en aquellas vacas con una posición más baja en la jerarquía social.

A pesar de su mayor coste, considero recomendables las cornadizas autotrabantes, ya que facilitan muchas de las operaciones de manejo necesarias en el día a día:

Separación de animales
Aplicación de medicamentos y/o vacunas
Revisión general del estado de los animales
Realización de diagnósticos de gestación
Valoración de condición corporal
Valoración morfológica, etc.

Asegurar la alimentación líquida

En relación a la alimentación, no debemos dejar de lado los aspectos relacionados con el agua de bebida, tanto desde el punto de vista de su calidad como de su cantidad.

Más del 80% de la composición de la leche es agua, por lo que es fácil deducir la enorme importancia del consumo voluntario de agua para la producción, especialmente en los momentos cercanos al pico de lactación. 

BEBEDEROS

Aunque en la mayoría de las explotaciones actuales no existen problemas para suministrar agua ad libitum, a veces el acceso a la misma durante todo el día o en determinados momentos se ve comprometido por:

Errores en el diseño

Características de los bebederos

Ubicación de los bebederos

En este sentido, y sin entrar en demasiados detalles, deberemos garantizar que:

Haya 2 bebederos/lote de vacas (para disponer de al menos uno en caso de avería)

La longitud total accesible de bebedero/vaca sea, como mínimo, de 8 cm (o preferiblemente de 10 cm).

CAUDAL

Es de vital importancia suministrar un caudal mínimo de 25L de agua/minuto en cada bebedero.

Este último factor con frecuencia es obviado, pese a condicionar considerablemente la cantidad de agua consumida por cada vaca.

Nuestro objetivo debe ser que cada vaca consuma la mayor cantidad de agua posible durante el tiempo en el que voluntariamente accede al bebedero para lo cual el caudal es determinante.

PRACTICAR EL INCONFORMISMO PRÁCTICO

Seguramente, tras leer el título de este apartado se esté preguntando qué quiero decir con “inconformismo” práctico. Pues bien, voy a tratar de explicarme.

En mis visitas a explotaciones, al proponer cambios o mejoras que considero oportunas, a veces me he encontrado con frases como “¿para qué voy a hacer eso si ya tengo una media de X litros por vaca?”.

Mi opinión personal es que, si hay una posibilidad de mejora (que a veces incluso apenas requiere un esfuerzo económico), ¿no sería mejor intentarlo y comprobar el resultado?

No podemos conocer el verdadero potencial productivo de nuestros animales hasta que realmente lo alcanzan. Muchas veces nos sorprende ver cómo los pequeños cambios resultan en mejoras considerables.

Añado el adjetivo “práctico” porque tampoco nos podemos “cegar” al intentar alcanzar el máximo potencial productivo, ya que a veces esto puede resultar antieconómico.

Deberemos evaluar el coste y/o esfuerzo laboral que nos supone la mejora frente a los resultados potenciales que podríamos tener, aunque a veces esto no sea fácil.

 

ESTUDIAR LAS RELACIONES CAUSA-EFECTO

Me gustaría señalar que los problemas que nos encontramos, tanto en el caso de las instalaciones como al estudiar otros aspectos de una explotación, no siempre tienen una sola causa.

Un error muy común cuando estudiamos un problema que creemos que puede tener origen en las instalaciones consiste en detenernos cuando encontramos alguna causa que pensamos que lo explica y tratar de corregir únicamente ese aspecto.

En este sentido, siempre es recomendable revisar todos aquellos aspectos que podrían contribuir al problema, ya que con frecuencia las causas son múltiples.

CONCLUSIONES

A lo largo de estas líneas, he tratado de recoger algunas ideas y recomendaciones, basadas fundamentalmente en mi experiencia profesional, sobre aquellos aspectos que he considerado de más relevancia y tratando de ofrecer un enfoque lo más práctico posible.

Las instalaciones ganaderas son uno de los elementos clave de la producción ganadera actual.

Sin los avances producidos en este ámbito, muchas de las explotaciones actuales no habrían conseguido alcanzar los rendimientos y rentabilidades que hoy día se hacen imprescindibles para mantenerse a flote en un mercado cada vez más exigente y competitivo.

En el difícil contexto actual, no solo es necesario partir de un diseño inicial adecuado de la explotación, sino que se debe revisar continuamente y tratar de corregir las carencias o defectos encontrados.

Espero y deseo que nuestras explotaciones consigan, como han demostrado en incontables ocasiones anteriormente, superar los nuevos retos a los que se enfrentan y garantizar su continuidad futura.

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