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Cambio de paradigma en asesoría reproductiva: perfil de progesterona en leche

Cambio de paradigma en asesoría reproductiva: perfil de progesterona en leche

Cambio de paradigma en asesoría reproductiva: perfil de progesterona en leche

Tradicionalmente, el trabajo de un veterinario de campo especializado en controles reproductivos, basados en palpación rectal o ecografía, consistía en definir unas visitas periódicas, unas listas de trabajo, introducir los resultados obtenidos durante la visita al software de gestión reproductiva y monitorizar todo tipo de índices relacionados con la reproducción.

Con el tiempo, nos especializamos en entender estos índices y saber relacionarlos con el “resto de cosas” que suceden en la granja. No olvidemos que índices por debajo de lo esperado no son el problema, sino que son siempre una consecuencia de algún problema nutricional, infeccioso, de bienestar o de cualquier otra índole.

La Pregnancy Rate o Tasa de preñez (% de vacas preñadas de las disponibles en un periodo determinado) es el índice que nos indica la velocidad a la que somos capaces de conseguir la gestación.

Entendimos que la nutrición es uno de los pilares para la obtención de resultados reproductivos satisfactorios, tanto en vacas como en novillas. Estamos aprendiendo, a través de la genómica y los avances nutricionales, a mejorar la raza a velocidad de vértigo. Tenemos novillas capaces de producir mucha leche, incluso sistemas automatizados de ordeño capaces de hacerlo.

También hemos aprendido a usar protocolos de alta fertilidad a primera inseminación tras el parto (2GPG, G6G) y conseguir tasas de concepción óptimas a primera inseminación. Hasta resincronizamos bien las vacas negativas al control de reproducción y mantenemos tasas de eliminación por problemas reproductivos aceptables. Me atrevo a garantizar que el nivel es muy bueno.

La aparición de nuevas tecnologías y una visión holística de la reproducción permite enfocar el retorno a la ciclicidad postparto analizando información actualizada y precisa sobre el estado de salud, la actividad física y el estado reproductivo de las vacas.

La monitorización continua de la concentración de progesterona en leche como biomarcador abre una nueva oportunidad de trabajo para veterinarios al proporcionar información continua sobre el estado hormonal de las vacas.

Esto es especialmente importante en ciertas situaciones:

  • Inicio de la ciclicidad posparto
  • Detección de situaciones anovulatorias
  • Detección del primer celo postparto
  • Diagnóstico presuntivo de gestación temprano
  • Posibles pérdidas de gestación
  • Detección de ciclos irregulares

Con esta información, se abre una oportunidad para que los veterinarios especializados en reproducción adecúen sus visitas y sus servicios a las explotaciones.

El nuevo objetivo en este sistema de reproducción es proporcionar celos de buena calidad al ganadero y saber actuar ante anormalidades ováricas. Ya no le importa el diagnóstico de gestación temprana. Lo hace una máquina antes y quizás mejor que nosotros.

Es igual que ordeñar o arrimar la comida, todo se automatiza y la reproducción también. Hemos de optimizar el número de vacas con celos regulares desde el postparto y hasta el momento de la primera inseminación.

Este biomarcador monitorizado continuamente en granja es capaz de detectar todos los celos, obteniendo una tasa de inseminación cercana al 100% de todas las vacas que estén ciclando.

LA CONCENTRACIÓN DE PROGESTERONA EN LECHE COMO BIOMARCADOR

El reto de lograr buenos resultados reproductivos en lactación ha sido abordado con diferentes estrategias, como los monitores de actividad para detectar el celo o los protocolos de sincronización para la inseminación a tiempo fijo.

Más recientemente ha surgido una nueva herramienta que puede permitir optimizar las estrategias para lograr buenos resultados reproductivos: la monitorización continua de la concentración de progesterona en leche.

Existe un sistema basado en una herramienta de análisis en línea que toma una muestra de leche automáticamente durante el ordeño, en función de unos algoritmos predefinidos.

Usa tecnología ELISA (Enzyme-Linked ImmunoSorbent Assay) para cuantificar el nivel de concentración de P4 (progesterona) en la leche.

Mediante esta herramienta, el sistema identifica el estro, el comienzo y el fin de la fase luteal, y adapta la frecuencia de muestreo según las necesidades en cada momento, proporcionando una imagen visual en una gráfica que puede ayudar en la toma de decisiones (Gráfica 1).

Gracias a la metodología precisa del RIA (Radio Inmuno-Análisis) se han realizado estudios que han puesto de manifiesto que las concentraciones de P4 en leche de vaca son unas 4 veces mayores a las concentraciones plasmáticas debido a la liposolubilidad de la progesterona y al alto contenido de grasa en la leche.

También es debido a la síntesis “de novo” de P4 en la glándula mamaria. Incluso se ha mostrado que las concentraciones de P4 en leche están positivamente correlacionadas con la concentración de grasa y con la existencia de otras variables que pueden explicar desviaciones de esta norma (Gráfica 2).

El muestreo frecuente con ELISA desde aproximadamente las 3 semanas postparto hasta la gestación es la base para programar todo el trabajo en reproducción. El ganadero conoce el perfil de P4 de cada una de sus vacas y sabe en qué día del ciclo estral se encuentran. Entre 18 y 20 días tras la inseminación sabe si la vaca saldrá en celo o si está presuntamente preñada. Es la oportunidad del veterinario especialista en reproducción de caracterizar la actividad luteal y de organizar de una manera diferente el control reproductivo (Gráfica 3)(Imagen 2).

El conocimiento del perfil típico de un ciclo estral es la base de la interpretación de los diferentes perfiles que podemos encontrar y poder detectar en qué parte del perfil existe una desviación de la normalidad para poder actuar. Otros datos, obtenidos por el uso de otras herramientas como la ecografía, pueden ayudar a tener la información necesaria para tomar decisiones (Imagen 1).

INICIO DE LA CICLICIDAD POSTPARTO Y DETECCIÓN DE SITUACIONES ANOVULATORIAS

Tras el parto, las vacas sanas están en situación de anestro postparto durante unos 20-30 días hasta que, tras un número determinado de oleadas foliculares, un folículo dominante tiene su primera ovulación seguida de una formación de cuerpo lúteo, con elevación de los niveles de progesterona y seguido, normalmente, del comienzo de una ciclicidad normal.

Algunas vacas pueden tener un retraso en la primera ovulación postparto o incluso volver a entrar en un estado de ausencia de ciclicidad después de una primera ovulación.

La prevalencia de anovulación al final de un periodo de espera voluntario (PEV) de alrededor de 60-70 días es, según diferentes estudios, de un 20% aproximadamente, siendo algo más alta en vacas primíparas que en multíparas.

En cuanto a los tipos de situación anovulatoria, los estudios de evaluación del crecimiento folicular por ecografía combinada con mediciones de hormonas reproductivas han permitido clasificar esta situación.

Una condición anovulatoria común en las vacas de leche de alta producción se caracteriza por el crecimiento de folículos hasta un tamaño mayor del ovulatorio, como se puede observar en los “folículos persistentes” o en los “quistes foliculares”. Esta situación es debida a la ausencia del pico de LH (hormona luteinizante) por falta de sensibilidad del hipotálamo al efecto del feedback positivo del estradiol. (Gráfica 4) (Imagen 3).

Existe otra condición anovulatoria con un crecimiento folicular mayor que el de desviación, pero inferior al tamaño ovulatorio, que puede estar causada por subnutrición.

En esta situación existe una falta de pulsatilidad de LH por un mayor feedback negativo del estradiol en el hipotálamo y corresponde a un grado de anestro más profundo (Figura 1).

Otra situación un poco excepcional, pero relativamente frecuente y también descrita como condición anovulatoria, es la presencia de un cuerpo lúteo que persiste más allá de lo normal tras una ovulación anterior.

Generalmente, esta situación está asociada a infecciones uterinas como piómetras y es una situación de aciclicidad con CL (cuerpo lúteo), por lo tanto con alta progesterona, que puede revertirse con la aplicación de un protocolo de sincronización o con la aplicación de una prostaglandina.

El sistema constantemente intentará clasificar cada vaca en uno de los 3 siguientes grupos tras la realización de las primeras mediciones de P4 y hasta conseguir la preñez:

  • Anestro prolongado
  • En ciclo estral: Alarma de celo, Alarma de calidad de celo, Alarma riesgo de quiste; Quiste luteal, Quiste folicular
  • Potencialmente preñada: Confirmación de preñez

A partir de esta clasificación y con el resto de inputs del software (número de lactación, días en leche, fecha de inseminación, etc.) se calculará el intervalo de tiempo hasta el próximo análisis de progesterona.

De este modo, tenemos la seguridad de conocer todas las vacas acíclicas a días en leche muy tempranos.

Existen alternativas nutricionales y de manejo para conseguir optimizar la aparición del celo en el mayor porcentaje posible de vacas y lo más rápido posible tras el parto.

DETECCIÓN DE CELO

Además del reto de la detección de celos, bien sea visual, mediante el uso de dispositivos medidores de actividad, o incluso con sistemas más modernos basados en inteligencia artificial o APRIL (Animal Pattern Recognition Intelligence), uno de los problemas de las vacas de leche de alta producción es que, debido al alto metabolismo asociado a la alta ingesta de materia seca, y de una forma correlacionada negativamente con la producción de leche, el tiempo durante el cual la vaca expresa su comportamiento de celo es menor cuanto mayor sea la producción de leche.

Así, existen vacas que no muestran un incremento de actividad en los sistemas de monitorización aunque estén en celo y vayan a tener una ovulación.

Un biomarcador que permita detectar estos celos silentes puede compensar la falta de detección de celos no expresados en vacas cíclicas.

Después de cada ovulación, el modelo de muestreo detecta un aumento en el nivel de progesterona en leche.

Desde ese momento, el sistema asume que la vaca está ciclando. Nos mostrará una gráfica lineal del perfil de progesterona a lo largo del tiempo para cada animal. Muestra bruta y perfil suavizado. Cuando se produce la lisis del cuerpo lúteo comienza la caída de progesterona que, al bajar de 5 ng/ml activa una alarma de celo que es el punto de referencia para inseminar la vaca.

A partir de este punto el sistema no deja de monitorizar la P4 hasta confirmar la gestación o hasta detectar el siguiente celo. Incluso utilizamos algún ELISA, forzando al sistema, para la confirmación final de gestación antes del secado.

Lógicamente, uno de los problemas de la detección de celos por un biomarcador como la P4, que identifica la luteolisis para predecir la ovulación, es la dispersión de los momentos de ovulación de las vacas.

Aunque de promedio la ovulación se produce a las 80 h de la bajada de menos de 5 ng/ml, puede existir una variación en la duración del celo y en el tiempo a la ovulación.

Así, una proporción de vacas cuya ovulación se adelanta puede recibir la IA (inseminación artificial) después de la ovulación, con lo que puede producirse una baja tasa de fecundación y baja calidad del embrión por envejecimiento del ovocito.

Por otro lado, una proporción de vacas de ovulación retardada pueden ser inseminadas antes de las 24 horas previas a la ovulación, con lo que puede resultar en una alta tasa de fertilidad pero con una baja calidad del embrión por envejecimiento del espermatozoide.

Por lo tanto, una limitación de la monitorización de la concentración de la P4 en leche no es suficiente para predecir la ovulación de la vaca por sí sola.

Sin embargo, cierta flexibilidad en la viabilidad de los dos gametos puede permitir que, desde un punto de vista práctico, el sistema detecte una caída rápida de la progesterona y lograr tasas de concepción relativamente buenas al realizarse la inseminación a las 36-48 h de la alarma del sistema.

Datos iniciales parecen indicar que vacas con alarma en el sistema y que el ganadero ha detectado visualmente en celo obtienen mayores tasas de fertilidad que las identificadas únicamente por el sistema.

DIAGNÓSTICO PRESUNTIVO DE GESTACIÓN TEMPRANO Y POSIBLES PÉRDIDAS DE GESTACIÓN

Tras cada inseminación el sistema monitoriza los niveles de P4. Si la vaca no queda gestante, o si estándolo pierde la gestación, el sistema detectará el celo de retorno por caída de la P4 de una manera muy eficiente.

Si el nivel de P4 se incrementa después de la inseminación y se mantiene alto, el sistema da una alarma de vaca probablemente gestante a los 35 días tras de la inseminación y seguirá monitorizando la P4 durante 20 días más.

Pero en realidad, si el día 17-20 la P4 no ha bajado, el ganadero la da por preñada hasta el día de confirmación y sexaje por ecografía (Imagen 5 y 6).

Es posible que alguna vaca no haya quedado gestante y siga con la progesterona alta, debido a algún problema en la regresión del cuerpo lúteo.

En este caso, el patrón de la curva de P4 es diferente al de gestación, pero puede inducir a errores. En la confirmación de gestación ecográfica se trataría de una vaca con quiste luteal, es decir no gestante pero con P4 elevada.

Es recomendable que el veterinario adapte su sistema de visitas para realizar los diagnósticos de confirmación de gestación y sexaje junto con la detección de vacas abiertas y vacas acíclicas.

Éstas últimas deben haber sido incorporadas previamente a alguno de los protocolos establecidos para cada una de las patologías ováricas.

El día del control reproductivo, mediante ecografía valoraremos el éxito del protocolo que se inició tan pronto como le saltó la alarma al ganadero.

De este modo aprovechamos la potencia del sistema de monitorización y validamos nuestros protocolos, que no siempre serán hormonales.

NUEVAS FORMAS DE TRABAJO EN REPRODUCCIÓN

La información adicional que proporciona un sistema de monitorización continua de la concentración de progesterona en leche permite al veterinario trabajar con más precisión en el diagnóstico de problemas reproductivos, tanto a nivel individual como colectivo. Las posibles utilidades de este sistema pueden ser varias:

  • Teletrabajo y planificación

Monitorización de todas las vacas en etapa reproductora desde la oficina en tiempo real y con datos fiables. Asesoría en reproducción, nutrición y manejo.

Definir protocolos para cada alarma de fallo en la ciclicidad y validarlos constantemente.

Planificar el control de reproducción en función del número de animales a revisar. Estos serán, por un lado los que no estén respondiendo bien al protocolo asignado a cada alarma que nos haya dado el sistema y cuya responsabilidad de aplicación es del ganadero. Y, por otro lado, los animales que estén en etapa de confirmación de gestación y sexaje. Incluiremos en esta visita el diagnóstico y confirmación de novillas y las novillas abiertas.

La información que genera el sistema antes de la primera inseminación ha de servir para alcanzar fertilidades superiores a los sistemas de inseminación a tiempo fijo. Así, para las explotaciones que quieren identificar y tratar las vacas que se retrasan en su actividad ovárica para realizar una primera inseminación, el sistema ayuda al veterinario en la identificación de estas e incluso en el diagnóstico de una situación anovulatoria de alta progesterona o de baja progesterona.

  • La alta frecuencia de visitas veterinarias en controles reproductivos tradicionales está relacionada con la detección temprana (diagnóstico ecográfico) de vacas abiertas tras una inseminación anterior y, a su vez, con la eficiencia de detección de celos en las vacas no gestantes previamente inseminadas, o con la posibilidad de pérdidas de gestación, que deben ser identificadas lo antes posible.

El sistema de monitorización de P4 permite incrementar la eficiencia de detección de celos, la identificación de vacas presuntamente gestantes de una manera muy temprana, y también la identificación de vacas que retornan a celo por una pérdida de gestación.

  • La urgencia de identificar las vacas abiertas se hace menor ya que la proporción será casi nula, y el veterinario tendrá que adaptar sus visitas a las nuevas necesidades de la explotación, más orientadas hacia las vacas con patologías ováricas.
  • Diagnosis de la prevalencia a nivel de rebaño de alteraciones ovulatorias postparto. Normalmente, se describe como habitual una prevalencia de anovulación de alrededor de un 20% cerca de un PEV de unos 60-70 días.
  • Si gracias al sistema se diagnostica una prevalencia mayor de lo normal, esto indicará que posiblemente hay que replantear las estrategias de manejo, de salud o nutricionales para situar la prevalencia en niveles normales. Monitorizaremos el porcentaje de vacas acíclicas a 40 DEL y adecuaremos el manejo de la transición con el objetivo de minimizar este porcentaje. El objetivo de vacas acíclicas 21 días antes del PEV debe ser cero.
  • Redefiniremos el concepto de PEV (basado exclusivamente en DEL) incluyendo variables como la producción de sólidos, persistencia de las curvas de lactación, condición corporal, número de celos previos a la primera inseminación o cualquier otra variable que incremente la eficiencia de esa vaca dentro del rebaño. Incluso se puede establecer un PEV individual para cada vaca. Es necesaria la actualización de los programas informáticos reproductivos
  • El hallazgo de animales con alteraciones ováricas y su examen clínico pondrá de manifiesto patologías primarias (cojeras, cetosis, respiratorias…) como responsables del mal desempeño reproductivo.
  • Sabemos que existen patologías ováricas distintas a las que el sistema diagnostica. Incluso que el diagnóstico basado exclusivamente en análisis de P4 no siempre coincide con el diagnóstico a imagen ecográfica.

 

Pero donde realmente tendremos los anestros profundos y difíciles de solucionar será en el listado de vacas a revisar el día del control que no respondieron a los protocolos para acíclicas previamente establecidos.

¿CUÁNDO EMPEZAR A USAR LAS HORMONAS?

El retorno a la ciclicidad vía salud y vía nutrición debe ser el eje sobre el que gire la reproducción. Definiremos las causas que retrasan la aparición del primer celo y trabajaremos sobre ellas. A unos determinados días en leche decidiremos usar las hormonas de forma curativa.

Llegado el momento de usar protocolos de sincronización, el perfil de P4 de la vaca sincronizada marcará la calidad del celo provocado y la decisión de inseminar o no por parte del ganadero.

Las nuevas tecnologías son una excelente herramienta para optimizar el trabajo del ganadero y del veterinario. En el futuro próximo parece recomendable seguir la evolución de estas nuevas herramientas para poder adaptar y optimizar el trabajo de control reproductivo a las nuevas necesidades de las explotaciones de vacas de leche.

Los datos reproductivos individuales de P4, junto con el resto de información individualizada que nos aporta un sistema de ordeño automatizado, unidos a una exploración veterinaria postparto pondrá en evidencia a vacas aparentemente sanas, con condición corporal correcta, pero que no ciclan. Estamos caminando hacia la nutrición de precisión y la excelencia en el bienestar para minimizar este problema.

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