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Entrevista a Ángel Revilla Ruiz - La necesaria conexión entre el campo y la universidad

Entrevista a Ángel Revilla Ruiz - La necesaria conexión entre el campo y la universidad

Ángel Revilla Ruiz, veterinario especializado en Medicina Bovina, nos habla de la importancia de la colaboración interdisciplinar y el acercamiento entre los veterinarios de campo y el personal investigador de las universidades para lograr la implementación práctica de los conocimientos adquiridos en los estudios de investigación.

Tras su experiencia en Estados Unidos (Universidad de Florida) y un año trabajando como veterinario en el occidente asturiano (Tapia Servicios Veterinarios) llevando a cabo labores de clínica y reproducción en ganado vacuno, Ángel decidió dar un avance notable a su carrera profesional, comenzando en marzo 2021 la residencia del European College of Bovine Health Management (ECBHM) en la Universidad Complutense de Madrid.

 

Ángel, ¿qué ha supuesto para ti esta nueva aventura?

Puede parecer un cambio muy drástico pero, bajo mi punto de vista, no lo es tanto, ya que el programa combina la parte de investigación que comencé en el continente americano con la actividad propia de un veterinario campo, como la que llevé a cabo en Asturias.

Estos dos aspectos tienen un grado de sinergia importante, ya que ambos “mundillos” trabajan de la mano, siendo los investigadores quienes profundizan en los conocimientos de la profesión y los veterinarios clínicos los encargados de transmitirlos al sector primario.

A nivel personal, es un reto y una oportunidad muy importante poder llegar a ser un buen veterinario en el área de la Medicina Bovina “bebiendo” directamente de la ciencia. Por todo esto, pienso que mi carrera profesional no ha podido adoptar un mejor rumbo hasta el momento.

¿Resulta fácil para un veterinario que trabaja en el campo adaptarse a la universidad?

Es cierto que el trabajo de un veterinario de campo es bastante distinto al que puede desempeñar en la universidad. Pero no por eso considero que sea difícil adaptarse al mundo académico.

En su día a día, el veterinario de campo se encuentra muchas veces en una rutina de ir de granja en granja lo más rápido posible, comiendo cuando se puede y tratando de dedicar a cada caso y a cada cliente el tiempo que necesitan.

Es común sentir algo de frustración, ya que muchas veces nos encontramos con la imposibilidad de profundizar en un caso más de lo que nos gustaría, normalmente por una barrera económica que nunca hay que dejar de lado. Recordemos que estamos trabajando en un sistema productivo en el que prima la rentabilidad de una empresa (como es lógico).

En la universidad, uno se encuentra con una amplia variedad de medios, mucho mayor que la que se tiene cuando se está en granja sólo, con el material que quepa en el coche.

Aun así, considero que la experiencia que da el hecho de trabajar en el campo es un valor añadido importantísimo a la hora de comenzar a trabajar en el ámbito académico.

Impartir clases a alumnos, habiendo pasado por la vida del veterinario de campo, permite transmitir de manera fidedigna lo que van a encontrarse cuando comiencen su vida laboral (no tan lejana, como ellos suelen pensar).

¡Ya sabemos que no siempre tenemos la oportunidad de enfrentarnos a una situación ideal, como las que se describen en los libros o las que imaginamos mientras que estamos estudiando!

¿Qué ventajas aporta al veterinario de campo el contacto con la universidad? Ese contacto ¿favorece el desarrollo profesional del veterinario?

Un aspecto que considero importante destacar es haber tenido la oportunidad de colaborar con la universidad a los pocos años de terminar la carrera, pues me ha permitido identificarme de una manera mucho más cercana con los alumnos, y me gustaría pensar que ellos conmigo también, ya que hace no mucho, yo mismo me encontraba en la misma situación que les toca vivir.

Es algo que se nota mucho cuando les pregunto y ellos me preguntan a mí. Veo las mismas dudas que tenía yo, las mismas incertidumbres y, por supuesto, las mismas ideas de lo que van a encontrar en el mundo laboral.

A la hora de preparar una clase, uno también se ve recompensado por esa experiencia anterior, ya que las situaciones vividas en el campo ayudan a ilustrar de una forma muy práctica los distintos temas a tratar.

Puede parecer que preparar una clase es algo que se hace en un momento, pero cuando uno se enfrenta a la situación, la cosa cambia. Tener este tipo de experiencias reduce mucho el tiempo necesario para preparar la clase y, como he dicho, mejora mucho la calidad de la materia que se imparte a los alumnos.

El contacto con el campo también favorece el desarrollo profesional dentro de la universidad. El hecho de haber trabajado en el campo, y seguir haciéndolo, me permite:

Estar en contacto con el “mundo real”.

Ver los problemas y las preocupaciones que afectan a los ganaderos del sector en tiempo real.

Seguir ampliando conocimientos.

 

  El camino de Ángel para ser Diplomado Europeo en Medicina Bovina  

La Residencia Europea en Ganado Bovino es un programa formativo que se desarrolla, fundamentalmente, en instituciones universitarias reconocidas por el Colegio Europeo de Medicina Bovina como centros de entrenamiento (training centers), como es en este caso, la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid*.

*En este caso, plaza financiada por De Heus Nutrición Animal.

El programa tiene como objetivo principal la especialización en el ámbito de la gestión de la salud bovina, examinando y acreditando a los veterinarios que participan en él como especialistas en el manejo sanitario del rebaño bovino, alentando la investigación y otras contribuciones a la ciencia y la práctica de la gestión de la salud bovina.

Esto incluye medicina interna, cirugía, obstetricia y manejo reproductivo, además de epidemiología, patogenia, diagnóstico, terapéutica, prevención y control de enfermedades que afectan directa o indirectamente a los bóvidos y al mantenimiento de rebaños saludables y productivos.

Todo esto se incluye dentro de un programa de al menos 3 años de formación tutorizado a tiempo completo por Juan Vicente González Martín y Susana Astiz Blanco. Los requisitos específicos, detallados por el ECBHM, incluyen atención de casos clínicos, individuales y de rebaño, formación, docencia y un proyecto de investigación.

En el caso de Ángel, se ha centrado en una línea de investigación sobre la inclusión de aditivos naturales en la dieta para reducir la morbilidad de algunas de las patologías típicas de los cebaderos de terneros, como el Síndrome Respiratorio Bovino y la coccidiosis.

Estas estrategias nutricionales están en línea con el enfoque “One Health” para reducir el uso de antibióticos en producción animal, contribuyendo en la gran lucha contra las resistencias antimicrobianas, tan importante para nuestro futuro.

“Para terminar, simplemente me gustaría destacar el gran valor de este tipo de programas. La colaboración entre el sector de la investigación y las empresas abre las puertas a muchos profesionales, no sólo veterinarios, para poder desarrollar su carrera de una forma muy atractiva”. – Ángel Revilla Ruiz

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