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Entrevista a Fernando Freire - Situación actual del manejo reproductivo en el sector ovino

Entrevista a Fernando Freire - Situación actual del manejo reproductivo en el sector ovino
Fernando Freire, licenciado en Veterinaria por la Universidad de León y gerente de Assafe (Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino de Raza Assaf) y de Ovigen (Centro de Selección y Mejora Genética de Castilla y León) desde el año 2000-2013, nos habla sobre la situación actual del sector ovino en materia de manejo reproductivo.

¿Cómo definiría la situación actual del uso de las tecnologías de la reproducción en el ganado ovino español?

Se utilizan poco para lo que podrían aportar, especialmente si miramos el número de inseminaciones que se hacen. Por ejemplo, la inseminación artificial, con respecto al censo de ganado ovino, es inferior al 1%. Por lo tanto, hay un recorrido enorme que hacer.

No obstante, si nos fijamos en las tendencias, otras tecnologías, como la transferencia de embriones, van en ligero aumento y creo que se irán utilizando o demandando cada vez más. Y la inseminación es la que no conseguimos que despunte porque se hace en un porcentaje muy bajo.

¿Hablar de transferencia de embriones y otros objetivos más ambiciosos es una utopía, un objetivo lejano o una realidad próxima en el ámbito del ganado ovino?

Cada vez hay más ganaderos que exploran o demandan la transferencia de embriones. Los resultados tampoco son espectaculares, pero son aceptables. Evidentemente, al igual que en la inseminación, los resultados se pueden mejorar en lo que respecta a la transferencia de embriones, pero sí hay cada vez más demanda.

Lógicamente, es la pescadilla que se muerde la cola, si hay mayor demanda de esta técnica, habrá más profesionales que la practiquen y más animales en los que se aplique, lo que permitirá ir mejorando y afinando cada vez más.

Siempre hay un perfil de ganadero que demanda este tipo de servicios, como ha ocurrido con todas las demás tecnologías. En este sentido, cada vez hay más gente que pregunta por la transferencia de embriones, de modo que va ganando visibilidad.

En referencia al uso de la inseminación en el ganado ovino, siempre se le ha achacado una tasa de fertilidad que no es la idónea. ¿Dónde están los puntos de mejora en este aspecto?

Hay muchos aspectos que influyen en la fertilidad de la inseminación y su resultado, tanto por parte del macho como de la hembra.

Es cierto que hay ganaderos que aceptan que una tasa del 50% es razonable. La comparan con el vacuno y dicen “bueno, tampoco tiene mucho más y, claro, es otro sistema de explotación”.

Lo que se pide en algunas razas es un nivel de producción que permita una alta producción lechera y, a la vez, que queden gestantes cuando nosotros queremos.

Por poner un ejemplo, en la raza Assaf, que conlleva la inseminación de animales con altos niveles de producción lechera y pocos días postparto, hemos estudiado ya ventanas de fertilidad y momentos más adecuados y, seleccionando bien el lote, se puede afinar un poco más en el resultado final.

Como comentaba, existen más de 20 factores que influyen en los resultados reproductivos y la investigación es imprescindible. En este sentido, los proyectos de investigación son de enorme interés si queremos seguir avanzando.

Por ejemplo, en un proyecto de investigación en colaboración con la Universidad de Murcia, hemos tratado de analizar todo el proceso desde que se produce el semen hasta que llega a la oveja receptora. Todo ese APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico) es muy interesante y nos permitirá ir definiendo mejor los factores susceptibles de mejora.

Es frecuente observar la presencia de datos muy diferentes de fertilidad, incluso dentro de la misma ganadería. ¿Por qué sucede eso? ¿Se están planteando opciones de mejora en esa línea?

Con la misma ganadería, cuando estamos utilizando el mismo sistema, la misma elaboración, casi la misma distancia, los mismos plazos, lo único que cambia son los animales, con lo que el factor individual del animal creemos que tiene importancia.

Una ganadería puede tener resultados muy variables (de 20 puntos arriba o abajo) en inseminación a pesar de que el resto del proceso se mantenga igual, pues el animal es factor diferenciador.

No es el mismo estado de producción, no es la misma edad, en teoría es la misma alimentación, pero no siempre es la misma si están a baja producción, no tiene los mismos días postparto, etc.

Hay un montón de factores que controlar, pero controlarlos todos es imposible. Lo que se puede hacer es mantener todos los factores fijos y cambiarlos uno a uno, como se hace en economía, para ver cómo evoluciona el resultado.

Es evidente que el uso de las técnicas de reproducción tiene la ventaja de la mejora genética que introducen, pero también la ventaja sanitaria asociada a la limitación del movimiento de animales de unas explotaciones a otras. ¿Cree que el sector es consciente de esa ventaja sanitaria?

No. Seguramente, si enumeráramos las ventajas de las técnicas de reproducción, la ventaja sanitaria no se encontraría entre las primeras, pero es muy, muy importante, y más ante la situación actual.

No hay más que ver lo que ha ocurrido en los últimos meses en los que, por precaución sanitaria, se ha optado por no llevar animales a determinadas ferias ganaderas por la presencia de brotes de Lengua Azul, Viruela y otras enfermedades surgidas últimamente.

Son alertas que nos deberían hacer reflexionar sobre el riesgo asociado al movimiento de animales y que es un factor determinante si queremos garantizar el buen estado sanitario de nuestros rebaños.

En este sentido, entre las ventajas de la inseminación, deberíamos destacar siempre la ventaja sanitaria y más aún con las tecnologías avanzadas, como la transferencia de embriones, ya que contribuyen a reducir muchísimo los riesgos.

Imagine que tiene una varita mágica, ¿a qué país le gustaría parecerse en el ámbito de la tecnología de reproducción en ovino y por qué?

En algún aspecto me gustaría que nos pareciéramos a Francia, por el manejo que tienen de la transferencia de la tecnología desde los centros de investigación al ganadero directamente, y también podríamos fijarnos en Nueva Zelanda y Australia en lo que respecta al uso de tecnologías más novedosas.

No obstante, tenemos nuestra propia identidad y, aunque hay cosas puntuales que pueden ser interesantes, no copiaría el modelo completo, sino que tenemos que fabricar en nuestro propio modelo.

Creo que estamos en el buen camino, mejorando con las colaboraciones realizadas con universidades y con los proyectos en los que vamos participando.

A su juicio, ¿se hace suficiente investigación y transferencia de conocimientos sobre reproducción del ganado ovino en España? ¿En qué ámbitos sugeriría incrementar la inversión en I+D?

En todos. Actualmente tenemos un potencial genético enorme y hay que complementarlo con unas garantías sanitarias y con unas tecnologías que permitan desarrollar y perfeccionar las técnicas reproductivas.

¡Somos un modelo de referencia y no podemos perder el puesto puntero que tenemos como sector en España y en Europa!

De hecho, hay muchos países que están desarrollando su sector ganadero y que nos están mirando. El modelo de España es para exportar en todos los sentidos, especialmente cuando hablamos del manejo del potencial genético y el control sanitario. Incluso hay planes sanitarios que nos han pedido otros países que se desarrollen aquí y son modelos que se pueden copiar.

¡Nos lo tenemos que creer! Tenemos un potencial enorme que, a nivel económico, siempre compensa, tanto desde el punto de vista ganadero como desde el punto de vista del país o de la región que lo quiere implementar.

¿Cualquier explotación puede “subirse” de un día para otro al carro de las tecnologías de reproducción o debe reunir ciertas características?

Cualquier explotación que quiera hacer las cosas bien puede implementar las tecnologías de reproducción y las ventajas las verá claramente.

Se puede empezar por un lote pequeño de 50 animales y, viendo los resultados que va a tener, creo que es evidente que compensará.

Ahora, se debe saber hacer las cosas bien, es decir, se tiene que seleccionar correctamente, no dejando los animales que no quedan preñados y utilizarlos para inseminar, porque ese no será el lote adecuado. Más bien al contrario, se deben elegir los animales más adecuados y, partiendo de ahí, seguir las pautas de trabajo y los protocolos que el veterinario indique. No es necesario tener unos requisitos específicos, pero sí la voluntad de trabajar bien y mejorar.

Como gerente de Assafe y Ovigen, ¿cuáles son los objetivos que se han marcado a corto y medio plazo?

En Ovigen tenemos el objetivo de mejorar y democratizar la inseminación artificial e implementar estas nuevas tecnologías que cada vez se demandan más. De hecho, ya tenemos un grupo de trabajo dedicado a la transferencia de embriones.

Además, recientemente, hemos presentado en Ovinnova los primeros corderos nacidos in vitro, que es una línea de investigación interesante porque los resultados de la vía tradicional a veces no son adecuados, pero hay que combinar las dos.

En cuanto a Assafe, estamos trabajando en la mejora de los caracteres productivos desde la selección genética, por ejemplo, velocidad de ordeño y otros caracteres que se están implementando.

Por otro lado, estamos pensando ya en el tamaño y la eficiencia de los animales. Hay que buscar animales más eficientes y hay que desarrollar proyectos en ese sentido.

Recientemente, hemos hecho un contrato interesante para empezar a desarrollar una prueba del semen sexado, lo que en el vacuno revolucionó bastante el sector. No sé si económicamente compensará, pero quizá será interesante a nivel de apareamientos dirigidos para la obtención de machos que llegan a los centros de inseminación.

Otra vía interesante es la preservación del semen, buscando mantener su viabilidad más de 6-8 horas, que es lo que se ha conseguido hasta ahora (a partir de las 6 horas empieza a disminuir mucho la fertilidad), y vamos a probar con nuevos diluyentes que contribuyan a mantener esta viabilidad hasta las 24-72 horas.

Creo que los ganaderos españoles tienen un perfil muy interesante y se merecen que se trabaje y que nos esforcemos.

Ellos son los que, al fin y al cabo, han conseguido el gran progreso que vemos actualmente, en muchos casos con apoyo de la administración, pero pagándolo ellos muchas veces. Tienen una tenacidad que les impulsa a tirar siempre hacia delante, a innovar y, ante la situación actual con el coste de la electricidad y de la alimentación por las nubes, a seguir aguantando y apostando por el sector.

Fotografías cortesía de Assafe

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