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¿Estamos preparados para el desafío de reagrupar a edades tempranas en terneras lactantes? - Parte I

¿Estamos preparados para el desafío de reagrupar a edades tempranas en terneras lactantes? - Parte I

Uno de los sistemas más frecuentes de manejo en las ganaderías de bovino lechero ha sido alojar a las terneras individualmente para posteriormente agruparlas tras el destete.

La decisión de alojar de manera individual a las terneras durante los primeros meses de vida se popularizó porque reducía el riesgo de transmisión de enfermedades.

Al existir un menor contacto animal-animal, permitía tener un mejor control de la alimentación y un cuidado más individualizado de la salud de cada ternera. Sin embargo, este sistema precisa de más mano de obra para el manejo y mantenimiento de las instalaciones, además de necesitar una mayor superficie dentro de la granja que los alojamientos en grupos (Kertz y col., 2017).

Recientemente, distintos estudios que han revisado las condiciones óptimas para un crecimiento saludable, tanto a nivel fisiológico como conductual del ternero, han señalado que el alojamiento individual no proporciona las condiciones físicas y de estimulación social necesarias para el buen desarrollo de los comportamientos naturales, lo que podría afectar a la salud y el bienestar de las terneras.

A nivel de bienestar, las terneras alojadas en casetas individuales de pequeño formato tienen dificultad para levantarse, tumbarse de forma natural y darse la vuelta (Figura 1).

Esta inmovilidad puede afectar directa y negativamente al desarrollo del aparato locomotor.

Con respecto al comportamiento, debido a la alta motivación de los terneros hacia el contacto social, el aislamiento podría perjudicar sus habilidades sociales y de aprendizaje (Louise y col., 2002; Costa y col., 2016).

De hecho, las terneras criadas solas muestran un menor comportamiento exploratorio y de juego (Jensen y col., 1997) y, además, tienen una reacción exagerada frente a situaciones novedosas en comparación con terneros criados en grupo (De Paula Viera y col., 2012).

El aislamiento, por tanto, da lugar a un aumento del miedo ante objetos y alimentos nuevos (Meagher y col., 2015, Whalin y col., 2018) y una disminución del comportamiento social (Chua y col., 2002; Babu y col., 2004, Duve y Jensen, 2011).

Más allá del período previo al destete, esto puede tener implicaciones futuras en el rendimiento y el bienestar de los animales a lo largo de todas las etapas de la recría y posteriormente tras el parto, cuando se alojen en grupos nuevos cada vez más numerosos.

Por tanto, criar terneras en aislamiento social desde el nacimiento puede reducir su capacidad para adaptarse a los grupos sociales (De Paula Vieira y col., 2012).

En opinión de los expertos en Bienestar Animal, establecer contacto directo en las primeras etapas de vida tiene beneficios positivos a largo plazo, que se traducirán en mayores habilidades sociales cuando sean vacas adultas en un lote de ordeño.

La introducción brusca de terneras con unas menores habilidades sociales en un primer alojamiento en grupos tras el destete, uno de los momentos disruptivos más estresantes, puede tener consecuencias negativas como:

Reducción descanso (Horvath y Miller-Cushon, 2018).
Interacciones agonistas (Grant y Albright, 2001; Raussi y col., 2005; Nogues y col., 2020).
Menos visitas al comedero los días posteriores al reagrupamiento (O’Driscoll y col., 2006).

Todo ello puede originar problemas graves en la salud y en el desarrollo en las terneras.

IMPACTO DEL ALOJAMIENTO INDIVIDUAL SOBRE EL COMPORTAMIENTO DE LAS TERNERAS

El alojamiento de las terneras en grupos durante las primeras edades trae consigo una serie de beneficios a nivel de los animales, pero también desde el punto de vista del ganadero y del consumidor.

En los numerosos estudios realizados contemplando los beneficios de la cría en grupo en los primeros meses de vida (ya sea en parejas o pequeños grupos), se han observado de forma consistentes mejoras en los siguientes aspectos:

  BENEFICIOS PARA LAS TERNERAS  

La presencia de otra ternera tiene un efecto calmante sobre las situaciones estresantes (Færevik y col., 2006).
Los terneros alojados en parejas han mostrado una mayor flexibilidad de comportamiento, siendo capaces de adaptar su comportamiento en respuesta a un entorno cambiante, como la mezcla con terneros desconocidos (Babu y col., 2004).
Neofobia reducida a nuevos alimentos (Costa y col., 2014).
Facilita el aprendizaje de socialización (Costa y col., 2016).
Reduce el estrés del destete (De Paula Viera y col.,2010).

  BENEFICIOS PARA EL GANADERO   

Se produce un mayor consumo de alimento sólido en lactantes (Costa y col., 2016) que continuará después del período de destete (Liu y col., 2019).
Las terneras alojadas en grupos pasan más tiempo en el comedero, visitándolo con mayor frecuencia y comenzando a ingerir concentrado de forma más temprana en comparación a las terneras alojadas individualmente (De Paula Viera y col.,2010).
Tienen un mayor aumento de peso y de Ganancia Media Diaria (GMD) (Costa y col., 2016).

De forma consistente, en los numerosos estudios realizados se ha observado un efecto positivo o igual con el reagrupamiento temprano en las terneras en los parámetros productivos (Peso vivo, Consumo de starter y GMD).

  BENEFICIOS EN EL CONSUMIDOR   

El alojamiento en grupo mejora la percepción del bienestar de las terneras por parte del consumidor.

En un estudio reciente realizado en la Feria Estatal de Minnesota (Perttu y col., 2020), se encuestaron más de 1.300 personas adultas que eran consumidores de productos lácteos. Se les mostraron fotos de terneros alojados individualmente, en pareja o en grupos pequeños y se les pidió que calificaran su valoración de cada sistema.

El 50% los participantes valoraron negativamente el alojamiento individual.
Este porcentaje se redujo al 14% cuando estaban en parejas y al 7% en caso de estar en grupos.

Los investigadores concluyeron que el alojamiento social puede ser importante para la aceptación de la producción láctea por parte de los consumidores.

A raíz de todas estas investigaciones y dando continuidad al plan de bienestar animal, con el objetivo es hacer las prácticas agrícolas y ganaderas más sostenibles, la UE está llevando a cabo una revisión exhaustiva de su legislación sobre Bienestar Animal en el período de recría.

Para ello, se pidió a la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) que proporcionara nuevos consejos que reflejen las investigaciones y los datos científicos más actualizados.

ACCEDER A RECOMENDACIONES DE LA EFSA SOBRE EL BIENESTAR DE TERNEROS

Entre las recomendaciones de la EFSA cabe destacar que:
Los terneros deberían mantenerse en grupos de 2 a 7 animales de edad similar inmediatamente después de ser separados de su madre.
Debería aumentarse el espacio disponible por animal, necesitándose al menos 3 m².

Como consecuencia de las nuevas tendencias y estudios publicados, las recomendaciones de la EFSA y la creciente limitación de mano de obra en las granjas, en los últimos años, numerosas granjas de vacuno lechero han ido implementando distintas opciones de agrupamiento temprano de las terneras lactantes:

En parejas (Imagen 2).
Agrupaciones tempranas en casetones (Imagen 3).
Patios colectivos con alimentación manual (Imagen 4).
Mediante nodriza (Imagen 5).

 

¿QUÉ OBJECIONES NOS ENCONTRAMOS A LA AGRUPACIÓN TEMPRANA DE LAS TERNERAS?

Los puntos de mayor controversia que nos encontramos en el campo a la hora de agrupar de forma temprana a las terneras son:

Miedo al aumento de los comportamientos de agresividad o competencia

Durante toda la vida del animal, la competencia y agresión normalmente se asocian con la alimentación (Herrmann y Knierim, 1999). Por ello, se han desarrollado estrategias de manejo para mitigar la competencia durante la alimentación en grupos:

Miedo al aumento de los comportamientos de agresividad o competencia

La succión cruzada es considerada un problema que puede causar deformaciones de la ubre, mastitis y pérdida de leche (Lidfors e Isberg, 2003).

Algunos estudios han mostrado altos niveles de succión cruzada en terneros alojados en grupo (Lidfors y Isberg, 2003), mientras que en otros estudios esto no se ha observado este fenómeno (Chua y col., 2002; Mattiello y col., 2002). Se recomienda trabajar en diferentes estrategias para reducir este comportamiento:

Dificultad para mantener las medidas de bioseguridad y una buena salud

A pesar de la preocupación por la transmisión de enfermedades que lleva a numerosos técnicos a recomendar el alojamiento individual de los terneros (Vasseur y col., 2010), existen varios estudios en los que no se encontraron efectos negativos para la salud en el alojamiento en parejas durante las primeras semanas de vida (Lindner y col., 2021).

ALOJAMIENTO EN GRUPO Y DIARREA NEONATAL

En terneros alojados en parejas (Chua y col., 2002) y en grupos (Babu y col., 2009) se ha observado una menor duración de la diarrea en comparación con los terneros alojados individualmente.

Las evidencias en otras especies sugieren que el contacto social puede ayudar a fortalecer la inmunidad, aunque se desconocen en detalle los mecanismos implicados en el caso de la recría de las vacas lecheras.

No obstante, en primates no humanos, cuando se les proporcionó alojamiento en parejas en lugar de alojamiento individual, se observaron niveles más altos de células de la serie blanca en sangre, así como una menor probabilidad de contraer enfermedades de tipo diarreico (Schapiro y col., 2000).

En el caso de los terneros, se ha visto que, en situaciones estresantes, la presencia de otro ternero produce un efecto calmante sobre la respuesta conductual que dura 1-2 semanas (Grignard y col., 2000, Takeda y col., 2003, Færevik y col., 2006).

ALOJAMIENTO EN GRUPO Y NEUMONÍA EN LAS TERNERAS

Cuando se analizan los datos de salud pulmonar comparando terneros alojados individualmente con aquellos alojados en parejas o grupos, aún no se dispone de suficiente información para guiar la toma de decisiones del mejor método a la hora de alojar a los animales para garantizar salud respiratoria.

Este hecho queda reflejado en una revisión llevada a cabo por Ollivet (2020) que trató de determinar cómo influye el alojamiento en la presencia de neumonía.

Es difícil comparar los resultados de diferentes estudios, ya que existe una amplia variedad de definiciones de enfermedad, métodos diagnósticos y calidad de informes.

Por tanto, actualmente no hay suficiente información basada en evidencias científicas que nos ayude a la hora de decidir cuál es el mejor tipo de alojamiento para garantizar la salud respiratoria.

La calidad de la información obtenida en futuros estudios se beneficiará significativamente de herramientas diagnósticas más sensibles, como la ecografía pulmonar, y un diseño adecuado que permita recopilar adecuadamente la información de la prevalencia de la enfermedad respiratoria.

Las ecografías pulmonares pueden confirmar de forma más precisa si los terneros tienen neumonía clínica o subclínica y su gravedad.

Para seguir ahondando en la relación entre los tipos de alojamiento y la salud pulmonar, una de las estrategias clave se basa en trabajar en la filosofía del destete limpio con el objetivo de que los terneros lleguen con pulmones sanos al destete para lograr un buen crecimiento y reducir la necesidad de antibióticos.

El seguimiento ecográfico permite identificar el/los grupos de animales de mayor riesgo y focalizar las estrategias de mejora para prevenir la aparición de la enfermedad.

Independientemente del tipo de alojamiento, la aparición de enfermedad en las terneras depende de un conjunto de factores que podemos agrupar en patógeno, hospedador y ambiente.
Es importante ser conscientes de que la presencia de enfermedad en los terneros suele deberse a una combinación de factores, no solo por el tipo de alojamiento, por lo que la clave está en tener controlados lo máximo posible los distintos factores.

CRIAR TERNERAS SANAS EN PAREJAS O EN GRUPOS SE PUEDE LOGRAR SI SE GESTIONA ADECUADAMENTE

Las terneras son animales sociales, por lo que el agrupamiento temprano les aportará muchos beneficios, entre otros, una mayor resiliencia frente al estrés. Sin embargo, para afrontar el reto sin penalizar la salud de las terneras recomendamos tener en cuenta que:

Las medidas de bioseguridad son aún más importantes para proteger la salud de los terneros al alojarlos en grupo.

Es crucial minimizar el riesgo de infección, tanto por patógenos de la propia ganadería, como de fuera de ella (compra de animales o movimientos a concursos o ferias ganaderas).

Dado el mayor riesgo, los programas de salud enfocados en la prevención deben ser más intensivos por lo que recomendamos contar con un plan vacunal lo más completo posible si se opta por agrupar las terneras de forma temprana.

A fin de identificar de la forma más precoz posible a los animales enfermos y reducir el riesgo de diseminación de enfermedades, recomendamos monitorizar estrechamente la salud de las terneras.

Herramientas como la ecografía, los scores de puntuación, tipo el Calf Health Scorer de la Universidad de Wisconsin, las nuevas tecnologías de monitorización continua, como SenseHub Dairy Youngstock, o las alertas y datos proporcionados por las nodrizas proporcionan una información fundamental y dan mayor tranquilidad.

En el próximo artículo, se presentarán los resultados de salud pulmonar de 6 granjas situadas en distintas regiones de España que cuentan con distintos sistemas de manejo.

Se podrá ver que con el agrupamiento a edades tempranas se obtienen ciertos beneficios, pero asumiendo una serie de riesgos.

En definitiva, se puede superar este reto con éxito si se logra alcanzar un equilibrio entre todos los pilares del bienestar: alimentación, alojamiento, salud y comportamiento.

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