Las enfermedades infecciosas han contribuido al declive histórico y a la extirpación del Bighorn Sheep (Ovis canadensis) en Norteamérica y siguen impidiendo la restauración y gestión de la población.
Los informes sobre brotes de neumonía en Bighorn Sheep en libertad tras el contacto con ovejas domésticas han sido validados por los resultados de 13 experimentos de mezcla en cautividad. Sin embargo, las complejidades ecológicas y etiológicas siguen dificultando la comprensión y el control de las enfermedades respiratorias en las ovejas salvajes. En este artículo revisamos la literatura y resumimos los datos recientes para presentar una visión general de la biología y la gestión de la neumonía en el Bighorn Sheep.
Son muchos los factores que contribuyen a esta enfermedad limitante de la población, pero una bacteria (Mycoplasma ovipneumoniae) específica del hospedador Caprinae y comúnmente portada por ovejas y cabras domésticas sanas, parece ser un agente primario necesario para iniciar epizootias.
Las epizootias que afectan a todas las edades suelen estar asociadas a un importante descenso de la población, pero las tasas de mortalidad varían mucho y no se conocen bien los factores que influyen en la gravedad de la enfermedad. Una vez introducido, M. ovipneumoniae puede persistir en las poblaciones de borregos cimarrones durante décadas. Las hembras portadoras pueden transmitir el patógeno a sus corderos susceptibles, desencadenando brotes mortales de neumonía en los grupos de cría, lo que limita el reclutamiento y retrasa o impide la recuperación de la población.
Los costes demográficos de la persistencia de la enfermedad pueden ser iguales o mayores que los impactos de la epizootia inicial. La tipificación de las cepas sugiere que la propagación de M. ovipneumoniae a las poblaciones de borregos cimarrones desde los pequeños rumiantes domésticos está en curso y que las consecuencias de la propagación se amplifican con los movimientos de los Bighorn Sheep infectados entre las poblaciones.
Por ello, las estrategias actuales de gestión de la enfermedad se centran en reducir el riesgo de propagación desde las poblaciones reservorio de ovejas y cabras domésticas y en limitar la transmisión entre los borregos cimarrones.
Se emplean diversas técnicas para evitar los contactos que podrían dar lugar a la transmisión, incluida la limitación del número y la distribución de las especies silvestres y domésticas.
Ninguna vacuna o tratamiento antibiótico ha controlado la infección en las ovejas domésticas o salvajes y, hasta la fecha, las acciones de gestión no han tenido éxito a la hora de reducir la morbilidad, la mortalidad o la propagación de la enfermedad una vez que una población de Bighorn Sheep ha sido expuesta.
Se necesitan estrategias más eficaces para prevenir la introducción del patógeno, inducir la desaparición de la enfermedad en las poblaciones infectadas de forma persistente y promover la resistencia de la población en los diversos paisajes que habita el borrego cimarrón. Un examen exhaustivo de la dinámica de la enfermedad en las poblaciones podría ayudar a dilucidar cómo la enfermedad se desvanece a veces de forma natural y si se puede aumentar la resistencia de la población frente a la infección.

Los experimentos de gestión adaptativa entre jurisdicciones y la colaboración transdisciplinaria, incluyendo las asociaciones con miembros de la comunidad de ovejas y cabras domésticas, son necesarios para acelerar el progreso hacia soluciones sostenibles para proteger y restaurar las poblaciones de Bighorn Sheep.
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