Introducción a la fisiologia digestiva
Conocimientos previos necesarios: anatomia del tracto digestivo y Sistema Nervioso Autónomo
A pesar de la gran divergencia entre las dietas de los distintos animales, se realizan unas funciones similares:
– Ingestión del alimento
– Transporte del alimento a una velocidad que permita una digestión y absorción óptimas
– Secreción de líquidos, sales y enzimas digestivas
– Digestión
– Absorción de los productos resultantes de la digestión
– Expulsión de los restos digeridos fuera del organismo (defecación)
En función de la zona del aparato digestivo, las enzimas digestivas podrán acceder más o menos a la degradación de los alimentos, dependiendo del tamaño de la partícula.
Los alimentos de origen vegetal, son menos digestibles debido a que en la pared de la célula vegetal es donde se encuentra la celulosa. Por tanto, la proteína de la carne es más digestible que la proteína de las legumbres.
No todo lo que comemos es digerible: la mayoría de los animales no digieren la fibra (celulosa y otros compuestos menos digestivos). Si no rompemos la pared vegetal no podemos acceder a los componentes digestibles que hay dentro de la célula (carbohidratos, proteínas, etc.). Por tanto, para incrementar la digestibilidad es necesario aportar una dieta ya triturada.
Todos los animales hacen una función digestiva muy parecida: tienen unas células excretoras que sueltan lo necesario para degradar el alimento y después se absorbe (aminoácidos, azúcares, ácidos grasos, vitaminas, etc).
El tubo digestivo es el interior (de la pared intestinal hacia adentro), por tanto, mientras la comida está a la luz intestinal (exterior) no interesa regular la homeostasis.
Aparte de secretar, también interesa mantener las bacterias de la flora intestinal intactas. Donde está la mayor parte de bacterias es en el intestino.
Hay que tener en cuenta que estas bacterias están aquí porque los organismos no han sido capaces de quitárselas de encima, están colonizando el medio. El sistema inmunitario existe gracias a ellas. Si alteramos la microbiota, nuestro sistema inmunitario no se mantiene bien estimulado.
Todos los animales segregan ácido en su trato digestivo proximal, con la intención de que no pasen bacterias en el intestino delgado.
Los alimentos entran de forma no útil para el organismo y por eso se secretan, absorben y excretan. Además, en cada órgano hace falta que haya un transporte del alimento, por tanto también hablaremos de la motilidad.
Adaptaciones anatómicas
A los animales les clasificamos en función de lo que comen. Aunque las dietas se adapten a cada caso, la estructura es muy similar.
Sistemas digestivos de hervíboros no rumiantes, rumiantes, insectívoros y carnívoros. Autor desconocido
Si observamos los diferentes aparatos digestivos de la fotografia superior, hay 3 compartimentos funcionales que siempre tienen las mismas funciones:
1) Compartimento gástrico: almacena, prepara la digestión y dosifica (discrimina, por tamaño de partículas, lo que pasará al siguiente compartimento). Además, es lo que secreta el ácido.
2) Intestino delgado: más largo o más corto, en función del tiempo que se requiera para digerir el alimento. En este compartimento, el alimento llega en un estado que permita que la digestión sea rápida, sino se aprovecharán las bacterias. Es necesario que la superficie intestinal sea muy eficiente. Es dónde se absorben los nutrientes.
3) Intestino grueso: Retiene, absorbe agua y electrolitos y excreta en el exterior. Dado que el contenido se acumula aquí, es donde encontraremos más bacterias. Algunos animales, como los herbívoros, han establecido una simbiosis con estas bacterias, así pueden digerir lo que hasta entonces no se ha podido. Los rumiantes han generado esta adaptación al compartimiento gástrico.
Sin embargo, la diversidad de funciones y las diferencias en la composición y cantidad de la dieta en un mismo animal requieren unos sistemas de control peculiares. Además, el trato digestivo está colonizado por microorganismos, lo que hace que se requiera una mayor concentración de células inmunes en el organismo. Estas células inmunes también regulan la actividad del sistema digestivo.
En el próximo articulo hablaremos de los mecanismos de control de la función digestiva.
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