Tras el parto, la vaca experimenta un descenso de la capacidad de respuesta del sistema inmunitario con lo que tiene más riesgo a padecer diferentes enfermedades, entre ellas, la metritis.
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Estas bacterias son capaces de producir toxinas que son absorbidas por el útero, pudiendo producir toxemia aguda en los casos más graves (Sheldon et al, 2019).
La metritis se suele producir en los 10 días posteriores al parto, siendo más frecuente durante la primera semana.
Se caracteriza por una descarga vaginal marrón-rojiza maloliente (Sheldon et al., 2006), pero también puede ir acompañada de otros síntomas:
Fiebre
Descenso de la producción láctea
Apatía
Deshidratación
Anorexia
La incidencia varía en función de la explotación, pero puede situarse entre un 10% y un 20% en las granjas de vacuno lechero.
Según el grado de severidad, Sheldon clasificó la enfermedad en 3 grados (Sheldon et al, 2019):


ETIOLOGÍA DE LA METRITIS
Durante el parto, las barreras físicas como vagina, vestíbulo y cérvix se abren, exponiendo el útero a infecciones.
Los fluidos y tejidos retenidos durante el parto ocasionan un ambiente ideal para la proliferación bacteriana.
Factores predisponentes de metritis
La retención de placenta es el factor más predisponente para las metritis en ganado vacuno (Imagen 2), ya que las infecciones uterinas se producen por vía ascendente. También existen otros factores predisponentes como (Smith and Risco, 2005):
La distocia
El parto gemelar
El prolapso uterino (Imagen 3)
El estrés por calor

Agentes patógenos implicados
En cuanto a las especies bacterianas implicadas, existen diversos agentes que son capaces de desencadenar la enfermedad, normalmente actuando juntos, aunque algunos son capaces de ocasionar metritis por sí solos, destacando Arcanobacterium pyogenes y Fusobacterium necrophorum.
Las especies bacterianas encontradas con más frecuencia en cultivos postparto son (Palmer, 2007):
Escherichia coli
Arcanobacterium pyogenes
Fusobacterium necrophorum
Prevotella melaninogenica
Staphylococcus spp.
Mannheimia haemolytica
Pasteurella spp.
Haemophilus somnus
Pseudomonas aeruginosa
Clostridium spp.
Streptococcus spp.
La probabilidad de desarrollar un cuadro de metritis está determinada en gran medida por la inmunocompetencia de la vaca que, en algunos casos, se encuentra comprometida por diversos factores. Existen evidencias de que la función inmunitaria es suprimida desde 1-2 semanas antes del parto hasta 2-3 semanas después (LeBlanc, 2008).
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DIAGNÓSTICO DE LA METRITIS
Existen diversas formas de diagnóstico de la enfermedad, aunque lo mejor es una combinación de varias para evitar equivocaciones:


Lo ideal es combinar varias formas de diagnóstico para lograr la detección precoz de la metritis. La forma menos invasiva de hacerlo es mediante la toma de la temperatura rectal y la evaluación del estado del animal, aunque esto último requiere tener algo de experiencia. No hay rutinas ideales, ya que cada granja es diferente y tiene formas diferentes de ejercer su trabajo. |
TRATAMIENTO DE LA METRITIS
Antibióticos
Idealmente, el abordaje terapéutico de la metritis se debe basar en la realización de un cultivo microbiológico y antibiograma de la descarga uterina para evaluar la utilización de un antibiótico u otro según la sensibilidad del agente implicado.
Sin embargo, en la práctica, muchas veces no se cuenta con el tiempo necesario ya que el animal se encuentra comprometido y, si no se instaura un tratamiento en un plazo corto de tiempo, el pronóstico de la enfermedad sería muy desfavorable.
Normalmente, el tratamiento indicado en el caso de la metritis consiste en una combinación de antibióticos sistémicos con tratamiento de soporte (Sheldon, 2019). Durante mucho tiempo, los antibióticos intrauterinos fueron utilizados en estos casos, pero se ha visto que la gran cantidad de líquido hace que su efectividad se vea reducida y que la capacidad de absorción de las mucosas puede verse afectada debido a la infección.
No obstante, se han visto resultados muy satisfactorios utilizando antibióticos vía intrauterina como la clortetraciclina IU (Goshen y Shpigel, 2006) y la oxitetraciclina IU (Smith and Risco 2005).
Diversos estudios señalan al ceftiofur como tratamiento más efectivo frente a la metritis. Sin embargo, su uso es controvertido, ya que este antibiótico se sitúa en el grupo B (uso limitado) de la clasificación de antibióticos para uso veterinario.
Existen también estudios que han demostrado la eficacia de otros antibióticos de uso menos restringido, como la penicilina G procaínica y clortetraciclina.
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Hormonas
Hay autores que defienden el uso de PGF2α durante los primeros 10 días postparto para conseguir una mayor involución uterina, pero los niveles basales de esta hormona en la propia vaca se encuentran muy elevados, por lo que la utilización exógena de esta hormona podría no ser efectiva (Jeremejeva et al., 2010).
Podemos concluir resaltando la importancia del manejo y las buenas prácticas durante la fase de preparto y periparto, así como la instauración de medidas preventivas para controlar la metritis en la situación actual de alta prevalencia en las explotaciones de vacuno lechero y ante la necesidad de realizar un uso responsable de los medicamentos veterinarios.
Las estrategias basadas en un buen manejo, una mejora del bienestar de los animales (Cow Confort) y la prevención esta enfermedad son fundamentales para evitar las importantes pérdidas económicas que genera, además de su impacto sobre la fertilidad (aumento de días abiertos, disminución de la tasa de concepción, etc.).
Bibliografía
Goshen T, Shpigel NY. Evaluation of intrauterine antibiotic treatment of clinical metritis and retained fetal membranes in dairy cows. Theriogenology 2006;66:2210–2218
Jeremejeva J, Orro T, Valdmann M, Kask K. Bacteriological and cytological findings during the late puerperal period after two different treatments of retained placenta followed by acute puerperal metritis. Acta Vet Scand 2010; 15, 52:41.
LeBlanc SJ. Postpartum uterine disease and dairy herd reproductive performance: a review. The Vet J 2008, 176: 102-114
Palmer C. Metritis post parto en vacas lecheras. Taurus, 9(36):20-37. Smith BI, Risco CA. Management of periparturient disorders in dairy cattle. Vet Clin Food Anim 2005; 21: 503-521
Sheldon IM. The Metritis Complex in Cattle. Veterinary Reproduction and Obstetrics (Tenth Edition), 2019: 408–433
Sheldon IM, Rycroft AN, Zhou C. Association between postpartum pyrexia and uterine bacterial infection in dairy cattle. Vet Rec 2004;154:289–93Sheldon IM,
Lewis GS, LeBlanc S, Gilbert RO. Defining postpartum uterine disease in cattle. Theriogenology 2006;65:1516–1530.
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Si todas las vacas están expuestas a la colonización bacteriana del útero, ¿por qué algunas vacas experimentan enfermedad y otras no?

No obstante, como se ha recalcado antes, lo ideal es hacer un cultivo y antibiograma para la elección del antibiótico, ya que la penicilina G y la clortetraciclina no siempre son eficaces en los casos más severos.




