Monitorizar y transmitir en tiempo real y de forma continua la temperatura corporal de las vacas es hoy una realidad, permitiendo optimizar los tratamientos de enfriamiento aplicados a los animales y maximizando sus beneficios.
Este artículo recopila el conocimiento acumulado en Israel durante los últimos años a partir de experiencias y estudios centrados en el monitoreo de la temperatura corporal de las vacas mediante registradores de datos intravaginales, así como los beneficios obtenidos a la hora de afrontar la carga de calor del verano.

IMPACTO DEL TIEMPO DE ENFRIAMIENTO EN LA TEMPERATURA CORPORAL Y EL RENDIMIENTO
En uno de mis primeros proyectos de refrigeración, llevado a cabo en una granja lechera de gran escala, utilizamos registradores de datos intravaginales durante el verano en un grupo de 30 vacas, enfriadas mediante una combinación de humectación y ventilación forzada en la zona de espera antes de cada sesión de ordeño.
Inicialmente, las vacas eran enfriadas durante un total de 3 horas/día, distribuidas en intervalos de 1 hora cada 8 horas.

En la Gráfica 1 se muestra la temperatura corporal de las vacas sometidas a este tratamiento.
Las vacas bajo este régimen de enfriamiento no lograron enfriarse adecuadamente, manteniendo durante gran parte del día una temperatura corporal superior a 39,0 °C, considerado el umbral a partir del cual se experimenta estrés por calor.

Ante los resultados insatisfactorios, optamos por duplicar el tiempo de enfriamiento, ofreciendo a las vacas tratamientos más frecuentes (uno cada 4 horas, 6 horas acumulativas al día). |
Enfriar a las vacas durante 6 horas acumulativas al día, con sesiones de 1 hora cada 4 horas, permitió mantener su temperatura corporal dentro de rangos normales durante todo el día.

Los resultados obtenidos se presentan en la Gráfica 2.

Paralelamente, se realizó un estudio en la granja lechera experimental del Ministerio de Agricultura de Israel.
En este estudio, se comparó el comportamiento y rendimiento de vacas enfriadas durante 3,5 horas acumulativas al día, distribuidas en 5 sesiones de enfriamiento de 45 minutos cada una, con el de vacas enfriadas durante 6 horas acumulativas al día, repartidas en 8 sesiones de enfriamiento de 45 minutos cada una (Honig et al., JDS 95:3737, 2012). Los resultados obtenidos se detallan en la Tabla 1. |
Los datos presentados en la Tabla 1 confirman, tal y como se evidenció en el estudio previo, que enfriar a las vacas durante 6 horas acumulativas al día les permite mantener una temperatura corporal normal a lo largo de toda la jornada.
Esto se traduce en un incremento en el tiempo de descanso y rumia, así como en un mayor consumo de alimento y una producción de leche más elevada.

| Los datos presentados reflejan los resultados obtenidos mediante un enfriamiento intensivo, un enfoque que puede ser difícil de implementar en granjas lecheras comerciales habituales.
En la práctica, muchas de estas granjas no logran resultados tan efectivos y las vacas suelen pasar varias horas al día con temperaturas corporales por encima del umbral de estrés por calor.
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RELACIÓN ENTRE EL ESTRÉS POR CALOR Y LA FERTILIDAD EN VERANO
Un estudio realizado por investigadores del Instituto de Investigación del Ministerio de Agricultura de Israel exploró la relación entre el número de horas diarias que las vacas experimentan estrés por calor y sus características de fertilidad al ser inseminadas en verano.
Se insertaron registradores de datos intravaginales en 32 vacas de cada una de 12 granjas ubicadas en la región central de Israel. Los datos se recopilaron durante dos periodos de 3 días cada uno, entre julio y septiembre.
| En base en la información obtenida, las granjas se clasificaron en tres grupos según el número de horas diarias en las que la temperatura vaginal de las vacas superaba el umbral de 39 °C:
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Las tasas de concepción correspondientes a las inseminaciones realizadas en ese verano para los tres grupos de granjas se resumen en la Tabla 2.

Las granjas cuyas vacas mantuvieron una temperatura corporal superior al umbral durante 4,4 horas al día lograron una tasa de concepción en verano del 33 %, casi el doble en comparación con las granjas donde las vacas experimentaron 9,7 horas al día con temperaturas corporales por encima del umbral. |
Este nivel de 33 % de tasa de concepción es similar al obtenido en granjas con “buen enfriamiento” en Israel, donde el índice de relación de producción de leche entre verano e invierno era cercano a 1,0 (Famenbaum et al., J. of Reproduction and Development Vol. 56, 2010) y la tasa de concepción en verano fue menos de 10 puntos porcentuales inferior al nivel alcanzado en invierno.
Sin embargo, la pregunta persiste:
¿Pueden las vacas que permanecen en completo confort térmico (por debajo de 39 °C durante las 24 horas del día) cerrar completamente la brecha en la tasa de concepción entre el invierno y el verano?
Responder a esta cuestión requeriría monitorear la temperatura corporal de un gran número de vacas en diferentes condiciones.
La ampliación del uso de tecnologías avanzadas para el monitoreo continuo de la temperatura corporal en un gran número de vacas, junto con la capacidad de procesar y transmitir estos datos de forma digital, tiene un enorme potencial para optimizar la eficacia de los tratamientos de enfriamiento.
Además, permitirá responder a la pregunta de si las vacas pueden tolerar, durante ciertas horas del día, temperaturas corporales por encima del umbral sin que esto afecte negativamente su rendimiento.
Esta información podría tener un alto valor económico, ya que ayudaría a reducir el tiempo de operación de los sistemas de enfriamiento, disminuir los costes asociados y, en última instancia, mejorar la rentabilidad de las granjas lecheras.

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Ante los resultados insatisfactorios, optamos por duplicar el tiempo de enfriamiento, ofreciendo a las vacas tratamientos más frecuentes (uno cada 4 horas, 6 horas acumulativas al día).
En este estudio, se comparó el comportamiento y rendimiento de 
Las granjas cuyas vacas mantuvieron una temperatura corporal superior al umbral durante 4,4 horas al día lograron una tasa de concepción en verano del 33 %, casi el doble en comparación con las granjas donde las vacas experimentaron 9,7 horas al día con temperaturas corporales por encima del umbral.




