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Producción lechera I

A lo largo de los años ha cambiado el punto de vista del consumidor respecto al consumo de leche

En este artículo Producción Lechera I vamos a hablar de ello y trataremos el ciclo biológico, los objetivos reproductivos y una variedad de temas que influyen en la producción lechera. En la segunda parte de este artículo, Producción lechera II, trataremos la lactáncia, la pubertad y la lactación.

En el pasado, los productores y consumidores tenían en cuenta la cantidad de leche producida; en el presente, los productores y consumidores tienen en cuenta la calidad de la leche, es decir, el gusto, aroma, color…; en cambio, en el futuro más inmediato, los productores y consumidores tendrán en cuenta sobre todo la seguridad del producto referente a la radioactividad, la listeriosis, la brucelosis, la tuberculosis, el BSE, los metales pesados, las dioxinas, las aflatoxinas…

Ciclo biológico

El ciclo de las terneras les permite poder tener el primer parto y empezar a ser realmente productivas a partir de los 2 años de vida, mientras, el ganadero debe asegurarse de que en esta edad sea una ternera grande y sana, con un coste mínimamente posible. A los 10 meses de lactación se produce el secado del animal porque en esta época la producción disminuye debido al cansancio acumulado del animal producido por la lactación y gestación que realiza a la vez; además, conviene que el animal descanse 2 meses hasta que realice el siguiente parto, momento en el que volverá a producir leche.
La curva de lactación nos permite observar la producción en litros de leche que realiza una vaca a lo largo de los meses postparto. En los primeros 3 meses la producción aumenta considerablemente, pero a partir de entonces la producción disminuye. Es muy conveniente que a los 10 meses se realice el secado para dar a tiempo a las glándulas mamarias a recomponer su desgastado parénquima; si no se hiciera descansar la vaca 2 meses, efectivamente produciría leche durante 2 meses más, pero la siguiente lactación sería inferior a la anterior y así continuamente, lo que no es beneficioso ni por el ganadero ni por el animal.

Objetivos reproductivos

Los ganaderos buscan la normalidad del ciclo biológico en sus animales, por tanto, buscan:

 Uno el ciclo estral de 21 días de duración.

Una gestación de 9 meses

Un intervalo entre partes de 1 año (10 meses de lactación y 2 meses de secado)

Índices reproductivos (1.5.2)

Obviamente, los datos anteriores nunca serán exactos, y existen unos intervalos donde el tiempo se considera el óptimo y unos excesos en los intervalos donde el tiempo se considera un problema:

Un intervalo óptimo entre partos de 11’8 a 12’9 meses. Es un problema cuando dura más de 13,5 meses.

Un intervalo óptimo parto-inseminación (desde el parto hasta la siguiente inseminación) de 85 a 115 días. Es un problema cuando es superior a 121 días.

Un intervalo de días en lactación (DEL, días sin producir leche) menor de 150-180 días.

Animales con más de 150 días en lactación (DEL) no gestantes menor del 15%.

Un intervalo parte-primer servicio (primera inseminación) de 45-60 días.

Edad de llegar a la pubertad de 9-11 meses. Esta fecha viene determinada por la correcta alimentación de la ternera, ya que si el animal no llega a un cierto peso nunca podrá entrar en pubertad.

Edad de la primera cubrición a los 14-16 meses, cuando los ciclos estrales ya sean estables. · Edad del primer parto a los 24 meses (2 años), cuando la vaca empezará a producir leche.

Inicio de la ciclicidad post-parto a los 20-30 días, es decir, el máximo de días sin tener un ciclo estral después del parto anterior.

Las inseminaciones necesarias para producir la gestación de 1’8-2’2.

Cuando estos objetivos no son los óptimos deben buscarse los motivos y las posibles soluciones.

Manejo reproductivo

El buen ganadero debe saber que el celo de las vacas dura 3-5 días, el cual está producido por la actividad del cuerpo lúteo en el ovario y las prostaglandinas que existen por la circulación del animal. La detección del celo por parte del ganadero se puede realizar de distintas formas:

Mediante la observación visual, es decir, realizar 2 observaciones al día durante 30 minutos. La observación visual se realiza para que el celo hace que las vacas estén intranquilas, es decir, jueguen, se monten, se dejen montar (momento óptimo de inseminación), tengan moco…
Mediante marcadores.
 Mediante podómetros, debido a que las vacas en celo están más inquietas y tienen más movimiento.

Celo

La detección de celos es el factor que más limita la eficacia reproductiva. Es necesario considerar tanto la intensidad o número de detecciones como la precisión de la detección; es el punto que más permitiría mejorar los ingresos y rebajar los costes del ganadero si fuese 100% efectivo. Es muy importante conocer los síntomas de las vacas en celo, el tiempo que se dedica a la observación de los animales, y las horas de observación, ya que normalmente la máxima actividad sexual se ve mejor a primera hora de la mañana y por la tarde entrada la noche. El celo dura unos 3-5 días, pero el momento preciso de máxima fertilidad dura tan sólo 12 horas, momento en el que el animal se deja montar por otras vacas.

A lo largo de 21-23 días, todas las vacas han tenido que entrar en celo, excepto las preñadas y las que han parido en un intervalo inferior a 40 días. El 90% de los errores provienen de la falta de detección de celo por parte del ganadero (problema no vaca), pero el 8-9% provienen de la carencia de sintomatología por parte del animal (problema vaca debido a problemas en las patas …). Problemas en la fertilidad de las vacas pueden ser producidos por una carencia de buena alimentación (problema vaca), por una inseminación hecha de forma errónea, no intrauterina (problema no vaca), por la utilización de un semen que no se haya conservado adecuadamente, a -196oC en nitrógeno líquido (problema no vaca)…

Parto

Después de 9 meses de gestación llega el parto, el cual está muy condicionado por la nutrición preparto, puesto que la condición corporal de la hembra debe ser adecuada. El exceso de peso puede dar problemas durante el parto, problemas metabólicos (cetosis) que causen problemas en el hígado (engorde) desencadenando problemas reproductivos (problema vaca); por otra parte, la falta de peso puede reducir la producción y dar problemas reproductivos por el paro del ciclo ovárico al carecer de reservas energéticas.

El parto debe producirse en un ambiente y localización limpios y tranquilos. Normalmente, el 85% de los partos no necesitan la intervención del hombre, lo que es muy positivo por el proceso; sin embargo, sólo será necesario intervenir cuando el feto tenga una posición anormal (recolocación como solución), cuando el feto tenga un tamaño excesivo (cesárea como solución) o cuando el parto se alargue por encima de las 2 horas. Si llega el momento de intervenir y estirar el feto, debe hacerse con suavidad y hacia abajo. Después del parto se deben realizar una serie de acciones necesarias para el correcto funcionamiento de la explotación:

Se debe estimular la respiración del ternero mediante un masaje torácico, realizando cosquillas en la nariz con paja, vertiendo un cubo de agua fría…
Se debe identificar el sexo.
Si es hembra sobre todo, que es lo que más interesa al ganadero, se debe comprobar que su estado de salud sea normal, es decir, correcta formación del paladar, correcta conformación de las extremidades, el posible freemartinismo en caso de beson…
Seguidamente se le debe limpiar y desinfectar el ombligo.
Es necesario identificar al animal para permitir una correcta trazabilidad.
Se debe extraer a mano el calostro a la madre, analizarlo rápidamente por densidad, y dárselo al becerro a mano; seguidamente se separa para siempre a madre e hijo.
Finalmente ganadero y veterinario deben asegurarse de que la vaca elimina la placenta.

Los problemas más típicos que se producen después del parto suelen ser:

Hipocalcemia de la madre causada por la aportación de 1 gramo de Ca2+ por litro, el cual se extrae primeramente de las reservas más accesibles (no son los huesos) después del parto; para preverla se le debe provocar una hipocalcemia moderada en la vaca 15 días antes del parto para que se acostumbre a movilizar la maquinaria de extracción de Ca2+ de los huesos (proceso lento), ya que si no, extraerá el Ca2+ de la musculatura lisa (provocándole falta de excreción intestinal, falta de retención urinaria, falta de expulsión de la placenta, falta de fijación del abomaso que se desplazará…), de la musculatura estriada esquelética (provocando- el síndrome de la vaca caída) y de la musculatura estriada cardíaca (provocándole paro cardíaco y muerte).
Que haya suficiente Ca2+ disponible es muy importante para el sistema inmunitario, que es esencial para reducir el tamaño del útero y normalizarlo, y para evitar la retención de la placenta.

Cetosis por exceso de peso o déficit de energía.

Hígado graso provocar por la cetosis.

Retención de placenta por falta de Ca2+, vitamina E, Selenio…

Desplazamiento del abomaso por falta de fibra, de Ca2+, de almidones…

Baja fertilidad por falta de energía disponible si el peso es bajo.

La mayoría de estos problemas se pueden solucionar si las raciones preparto y posparto son correctas y si la transición entre ellas se ha realizado adecuadamente.

 

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