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El desarrollo fetal en etapas tempranas está influenciado por factores exógenos como:

El consumo de alimento
El reparto de energía de la madre
Las concentraciones de hormonas y de anticuerpos
El manejo productivo de la madre (Banos y col., 2007)

Generalmente, en las vacas lecheras las primeras etapas del desarrollo fetal coinciden con el pico de producción de leche, lo que genera una gran demanda energética que es parcialmente cubierta mediante la movilización de las reservas corporales (Gráfica 1).

En las últimas décadas se ha incrementado la producción de leche. Este crecimiento se atribuye, en parte, a mejoras significativas en la alimentación del ganado bovino. pero también, la selección genética ha desempeñado un papel fundamental al favorecer la reproducción de vacas de alto rendimiento, cuyas crías han demostrado la capacidad de superar la producción lechera de sus progenitoras (Berry y col., 2008).

Sin embargo, no se conoce con exactitud si todas las crías de una misma vaca reciben la misma herencia genética.

Puesto que, por efecto de la programación fetal, el desarrollo no será el mismo para un individuo que es gestado en un ambiente con un adecuado aporte de nutrientes, que un feto en cual su madre está produciendo altas cantidades de leche o tiene una pobre nutrición.

Berry y col. (2008) sugieren que las condiciones prenatales que experimenta el feto bovino podrían afectar el desempeño productivo y la salud en el animal adulto.

Por tanto, el fenotipo resultante, además de estar relacionado con el genotipo del animal, podría deberse también a las modificaciones sufridas en el genoma, resultando en un “epigenotipo” específico (Rijnkels y col., 2010).

Se ha descrito que la morfogénesis de la glándula mamaria comienza durante el desarrollo fetal y que continúa en la pubertad, gestación y sucesivas lactaciones con sus correspondientes involuciones (Rijnkels y col., 2010). Estos cambios morfogénicos pueden ser afectados por las condiciones que enfrenta el feto dentro del útero (Berry y col., 2008).

IMPORTANCIA DE LA PRIMERA LACTACIÓN

El objetivo de este trabajo fue evaluar el impacto que tienen los siguientes factores asociados a la madre sobre la primera lactación de su descendencia.

MATERIALES Y MÉTODOS

Se realizó un estudio retrospectivo en una base de datos de registros productivos y reproductivos de las lactaciones reportadas por 1.131 granjas lecheras de la Provincia de Buenos Aires (Argentina) nucleadas en ARPECOL (Asociación de la Regional Pampeana de Entidades de Control Lechero) entre los años 1981 y 2011.

Para cada lactación se calculó la producción de leche acumulada a los 150 días en leche (DEL) mediante la fórmula de los trapezoides. Con el fin de que las comparaciones entre lactaciones fueran válidas, el valor de los litros de leche en cada registro de control lechero fue estandarizado a 3,5% GB.

Como indicador reproductivo se calculó el intervalo parto-concepción (IPC), expresado en días, y se estimaron los cuartiles:

Cuartil 1 <77 DEL
Cuartil 2 entre 77 y 115 DEL
Cuartil 3 entre 116 y 190 DEL
Cuartil 4 >190 DEL

Se analizaron las lactaciones calculando:

Indicadores productivos y reproductivos (73.921 vacas, 84.749 lactaciones) de las madres.

Indicadores productivos y reproductivos en las lactaciones sucesivas de las hembras nacidas en la lactación considerada (85.019 hijas).

RESULTADOS

La producción de leche acumulada a los 150 DEL de las hijas disminuyó cuadráticamente a medida que aumentaba el número de gestaciones de la madre (P <0,01, Gráfica 2).

Las hijas de vacas primerizas produjeron cerca de 36 L más que las hijas de vacas con 2 gestaciones.

Las hembras que fueron concebidas después de los 150 DEL produjeron más que las que fueron concebidas en promedio en los días 100 y 50. A partir de los 150 DEL no hubo diferencias significativas en las producciones (Gráfica 2).

Finalmente, la energía secretada en leche no tuvo efecto sobre la producción acumulada hasta los 150 días de las hijas (P >0,1).

DISCUSIÓN

En este trabajo se demostró que las hembras concebidas fuera de la fase de lactación materna produjeron más leche durante su primera lactación en comparación con aquellas cuyas madres se encontraban lactando en el momento de la concepción.

Además, a medida que aumentó el número de gestaciones de la vaca, disminuyó la producción lechera de sus hijas.

Aquellas terneras gestadas durante la lactancia de la madre podrían estar compitiendo con la glándula mamaria por los nutrientes y, de esa forma, no recibir el aporte necesario para su desarrollo normal.

Sin embargo, al comparar hijas de vacas concebidas en los mismos DEL pero con distinta producción de energía a través de la glándula mamaria, no se encontraron diferencias significativas en la producción.

La capacidad de una vaca gestar una cría está determinada por la forma en la que distribuye los nutrientes para permitir el desarrollo del feto y la producción de leche o su propio crecimiento (Banos y col., 2007).

Las evidencias de este estudio podrían sugerir que el aporte de nutrientes hacia el feto se ve más limitado en el caso de una vaca lactante en comparación con una vaca que continúa creciendo.

Esto nos lleva a pensar que no es el desvío de nutrientes y energía, o al menos no es el único factor, lo que determina en la producción lechera de la progenie.

Probablemente, el hecho de que las vacas primíparas den una descendencia con una mejor producción se deba a que la gestación se desarrolla en un ambiente uterino intacto que no ha sufrido las injurias propias del parto, incluyendo la potencial contaminación bacteriana.

Enfermedades del postparto, como las metritis y endometritis, podrían ser el motivo por el que, a medida que aumenta el número de gestaciones de una vaca, disminuya la producción lechera de sus descendientes.

Gonzalez-Recio y col. (2012) demostraron que las hembras concebidas por vacas no lactantes tuvieron una mayor vida útil que aquellas cuyas madres estaban lactando. Además, la concentración de proteína y grasa en leche fue superior en las primogénitas.

CONCLUSIONES

Queda claro que el estado fisiológico y metabólico que esté atravesando la vaca durante la gestación tiene una gran repercusión en la vida productiva de su descendencia.

La producción lechera de las madres parece no ser tan importante en este sentido, cobrando mayor relevancia la cantidad de gestaciones previas y los días en leche en los que se encuentran al momento de la concepción.

En este estudio no se encontraron evidencias de potenciales cambios genéticos en los fetos relacionados con la edad de las madres, por lo que se deberían realizar futuros estudios para abordar esta hipótesis.

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