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¿Es mejorable la bioseguridad en mi explotación de pequeños rumiantes?

¿Es mejorable la bioseguridad en mi explotación de pequeños rumiantes?

La bioseguridad, entendida como “todo aquello que tratamos de hacer para prevenir o evitar la aparición de un problema sanitario en nuestra explotación”, es manifiestamente mejorable en muchas explotaciones de pequeños rumiantes. Una realidad que, sin duda alguna, podríamos asociar fácilmente a la falta de recursos, medios e infraestructuras que, tradicionalmente, se han asociado a este sector.

No obstante, esta justificación se antoja muy sencilla si consideramos que el sector de los pequeños rumiantes está tecnológicamente en auge, con asociaciones y explotaciones de ovino y caprino que aplican las tecnologías y los sistemas de manejo más modernos a nivel mundial.

bioseguridad

Teniendo en cuenta esta situación, podemos atribuir los fallos de bioseguridad que acontecen en muchas ocasiones al desconocimiento de diversos aspectos ligados a la epidemiología de las enfermedades y, en especial, a las vías de entrada que utilizan bacterias, virus o parásitos a nuestras instalaciones.

La presencia de portadores asintomáticos de muchos agentes a cualquier edad, que permiten su entrada inadvertida a las explotaciones, o incluso los efectos perjudiciales que pueden ejercer algunas infecciones subclínicas “en la cuenta de resultados de las explotaciones” son hechos que a veces pasan inadvertidos o no son tomados en consideración.

Algo que también podemos extender al desconocimiento existente en relación a los factores de riesgo implicados en la transmisión de muchas de estas enfermedades.

A pesar de ello, afortunadamente, también son reseñables las mejoras que se han conseguido en este sentido en muchas asociaciones y ganaderías, todo ello en pos de la bioseguridad en general.

Entre los muchos factores a considerar en referencia a la bioseguridad de nuestras explotaciones, debemos considerar aspectos como:

bioseguridad

bioseguridadPodríamos seguir así con un largo etcétera de aspectos que al final, en conjunto, son los que componen la bioseguridad global de una determinada ganadería y el nivel de riesgo para la entrada de nuevos patógenos en la misma.

Es evidente que, en otros sectores como la avicultura o la porcinocultura, muchos aspectos de este “listado de prioridades” están más asumidos. No obstante, el nivel de bioseguridad de muchas explotaciones de pequeños rumiantes es muy elevado y no tienen nada que envidiarles.

En este sentido, y al objeto de que cada uno analice o al menos reflexione en referencia al nivel de bioseguridad de su empresa, vamos a plantear una serie de cuestiones para que cada uno las conteste “para sí mismo”, se autoevalúe y considere si su bioseguridad es buena o, al contrario, manifiestamente mejorable.

INSTALACIONES Y BIOSEGURIDAD

1. ¿Dispone su ganadería de cierre perimetral completo?

2. ¿La explotación dispone de una entrada única y cerrada permanentemente?

3. ¿Podría una persona, vehículo o incluso un animal silvestre entrar a la explotación sin que sea advertida su presencia?

4. ¿Dispone de algún sistema para la desinfección de los bajos de los vehículos externos que entran en su explotación?

5. ¿La retirada de cadáveres se realiza fuera del perímetro de la explotación?

6. ¿La entrada de vehículos y personal externo se realiza al lado de los corrales de los animales?

7. El personal externo que llega a trabajar en la explotación ¿usa su propia ropa y calzado?

8. ¿Exige medidas de protección individual al personal externo que llega a la explotación? Por ejemplo, uso de calzas.

9. ¿Cualquiera puede entrar en la sala de ordeño, incluidas visitas o el propio conductor de la recogida de leche?

10. ¿Recibe visitas frecuentemente de compañeros ganaderos y adopta alguna medida de protección individual? Por ejemplo, uso de calzas.

bioseguridadANIMALES Y BIOSEGURIDAD

11. ¿Compra animales de recría de otras explotaciones?

12. ¿Compra o intercambia sementales con otras explotaciones?

13. ¿Compra animales adultos a otras explotaciones?

14. En caso de haber respondido afirmativamente a alguna de las cuestiones anteriores, ¿establece algún tipo de prioridad o requisito sanitario para los animales que entran?

15. En caso afirmativo a las cuestiones 11 o 12, ¿realiza (o exige al vendedor) algún tipo de chequeo o análisis del estado de salud de los animales antes de su traslado?

16. En caso afirmativo a las cuestiones 11 o 12, ¿establece algún tipo de cuarentena para los animales que entran?

17. Si la pregunta anterior es afirmativa, ¿dispone de un sitio físicamente separado para realizar la cuarentena de los animales que adquiere?

18. En caso afirmativo a las cuestiones 11 o 12, ¿establece algún tipo de actuación sanitaria (vacunación, desparasitación, etc.) para los animales que entran?

19. ¿Cree que al comprar animales jóvenes es menos probable que transmitan infecciones al rebaño?

20. ¿Cree que el efecto de las vacunas está sobredimensionado?

bioseguridadMANEJO Y BIOSEGURIDAD

21. Muchas enfermedades se transmiten a partir de animales que no tienen «aparentemente» ningún síntoma. ¿Lo tiene en cuenta?

22. ¿Utiliza pastos comunes sin conocer el estatus sanitario del resto de rebaños que lo utilizan?

23. ¿Se juntan en algún momento sus animales con individuos de otras explotaciones?

24. Si acude a ferias o reuniones, ¿vuelven sus animales a su explotación?

25. Si la respuesta anterior es positiva, ¿los incorpora al rebaño sin realizar ningún tipo de cuarentena?

Si ha contestado muchos más síes que noes (a excepción de las preguntas 14 a 18 y 21), algunos aspectos en referencia a la bioseguridad de su explotación pueden ser mejorables.

bioseguridad

Hay que tener claro que…

El acceso a nuestra explotación debe limitarse al máximo, no admitiendo visitas que no tengan que ver con el desarrollo de las actividades.

El cierre perimetral de las explotaciones es una prioridad, siendo muy recomendable incorporar y utilizar correctamente elementos como arcos de desinfección o pediluvios.

En referencia a las actividades, el personal debe tener ropa y complementos específicos para el desempeño de su trabajo, debiendo tener preparados en todo momento los elementos mínimos (como unas calzas) para todas aquellas visitas que se realicen y sean imprescindibles.

En este sentido, debemos exigir a todos los profesionales que visitan la granja que adopten también todas las normas máximas de bioseguridad, teniendo en cuenta que están visitando diferentes colectivos en el desempeño de su labor.

Un aspecto fundamental es limitar al máximo la entrada de animales en las explotaciones.

bioseguridadEn este sentido, hay que emplear todas las herramientas alternativas posibles para evitar el movimiento de individuos que, sea cual sea la naturaleza del colectivo, implican un riesgo sanitario.

Independientemente de ello, si el riesgo es inevitable, los animales deben pasar una cuarentena que permita observar y detectar todos los problemas sanitarios que puedan manifestar por el transporte o realizar el chequeo sanitario pertinente.

Debemos tener en cuenta que muchos individuos infectados por virus, bacterias o parásitos son portadores asintomáticos, con lo cual, pueden estar infectados sin manifestar síntomas evidentes de la infección.

En el caso de explotaciones en las que el movimiento frecuente de animales es inevitable, como, por ejemplo, cebaderos de corderos, habría que trabajar con las explotaciones de origen, al objeto de “homogeneizar” al máximo todos los factores previos posibles, incluyendo:

El encalostramiento

La profilaxis vacunal

Las desparasitaciones

La edad de ingreso en estos centros

bioseguridad

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