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Mycoplasma bovis incrementa su papel clínico-epidemiológico en el complejo respiratorio bovino

Mycoplasma bovis incrementa su papel clínico-epidemiológico en el complejo respiratorio bovino

El complejo respiratorio bovino (CRB) es un proceso multifactorial muy difícil de abordar, cuya presentación clínica se ve ampliamente condicionada por diversos factores ligados al hospedador, al ambiente o a los agentes infecciosos que participan en el mismo.

Tal es la variabilidad de situaciones clínico-epidemiológicas que podemos observar que no es infrecuente que, incluso en el mismo cebadero, podamos encontrar lotes con una alta morbilidad y mortalidad asociada a la enfermedad respiratoria con otros que conviven sin manifestar una elevada problemática al respecto.

En estas situaciones, la mortalidad directa ocasionada se complementa con la presencia de otro porcentaje variable de animales que evolucionan hacia cuadros de neumonía crónica de muy difícil solución y escasa respuesta terapéutica, independientemente de las medidas que se adopten.

La conclusión es evidente: pérdidas elevadas para las empresas y lotes que, ya desde el primer mes, van a generar pérdidas en su conjunto al final del periodo de cebo, además de requerir un mayor uso de antibióticos, lo que contribuye a la aparición de resistencias en las neumonías crónicas.

A nivel infeccioso, se encuentra un amplio elenco de patógenos que pueden participar en mayor o menor grado en la etiología del complejo, generando infecciones mixtas que responden de manera muy variable a los tratamientos y al resto de medidas de control que se ponen en marcha en los cebaderos. Entre ellos, cabe destacar:

VIRUS
Virus respiratorio sincitial.
Virus Parainfluenza.
Coronavirus bovino.
Herpesvirus bovino tipo 1 (BoHV-1), agente causal de la Rinotraqueítis Infecciosa Bovina (IBR).
Virus de la diarrea vírica bovina.
BACTERIAS
Pasteurella multocida.
Mannheimia haemolytica.
Biberstenia trehalosi.
Histophilus somni.
Mycoplasma bovis.

En este complejo contexto, los resultados obtenidos en los últimos años han sugerido el incremento de la participación de Mycoplasma bovis en la etiología del síndrome, tanto a nivel nacional como a nivel internacional.

Esto ha motivado la realización de diversos estudios etiológicos cuyo objetivo principal ha sido establecer su participación y papel epidemiológico real en diversos ámbitos productivos, tanto en terneros mamones como principalmente en terneros pasteros (Becker et al., 2020; Dudek et al. 2020; García-Galán et al., 2020; García-Galán et al., 2021).

EL PRIMER MES DE CEBO: CLAVE EN LA PRESENTACIÓN DEL COMPLEJO RESPIRATORIO BOVINO

La complejidad de funcionamiento del sector del bovino de cebo en las condiciones actuales conlleva que, en muchas ocasiones, por el tipo de oferta y demanda existente, los cebaderos tengan que incorporar animales de muy diversa procedencia, tanto del mercado nacional como del mercado internacional.

En muchos de los individuos que ingresan en los cebaderos se desconocen por completo diversos aspectos que, a priori, son fundamentales para el desarrollo del CRB, por ejemplo:

El correcto encalostramiento de los animales.

Las estrategias de inmunización activa que puedan ayudar a proteger a los individuos antes del ingreso a la etapa de engorde.

Esto, unido al estrés ocasionado por los días de tránsito desde la explotación de origen al destino final o la ausencia de periodos de cuarentena, hace que la formación de lotes de múltiples procedencias se convierta en una auténtica lotería y que, evidentemente, en muchas ocasiones los animales no respondan adecuadamente a las actuaciones sanitarias que se realizan los primeros días de llegada a los cebaderos.

Lo que acontece a lo largo del primer mes de estancia en los centros es fundamental para entender lo que sucede con el CRB y principalmente, diseñar mejores medidas de control.

En este sentido, los trabajos de análisis y seguimiento desarrollados en varios lotes de terneros pasteros sitos en cebaderos de la Comunidad Valenciana y de la Región de Murcia, han evidenciado varios aspectos de interés en relación a la participación de Mycoplasma bovis, que podríamos resumir de la siguiente manera:

Todo ello, ha permitido obtener conclusiones prácticas al respecto del control del síndrome respiratorio que parecen orientarnos hacía la necesidad de aplicar las medidas correctoras mucho antes del comienzo de la sintomatología, independientemente de lo que suceda en periodos de tiempo más avanzados o cuando ésta se hace más evidente.

¡No solo hablamos de lo que sucede cuando los animales llegan a los cebaderos!

Los análisis desarrollados han permitido evidenciar que cuando los terneros llegan a los cebaderos, se identifica de forma directa o indirecta la presencia de un porcentaje variable de individuos que ya llegan con infecciones mixtas bacterianas y/o víricas adquiridas en fases anteriores a su llegada.

De hecho, en los lotes en los que se ha hecho el seguimiento y estaban más afectados, la sintomatología respiratoria puede presentarse prácticamente desde su entrada en los cebaderos o, como muy tarde, en la primera semana, pocos días después del comienzo del cebo.

ACONDICIONAMIENTO DE LOS TERNEROS: FUNDAMENTAL PARA LIMITAR LOS EFECTOS DEL CRB

Es evidente que un síndrome plurietiológico y multifactorial tan complejo como el CRB no puede eliminarse en su totalidad.

Pero igual de contundente que esta afirmación, lo es el hecho de que las medidas preventivas o de control a efectos de limitar su efecto en los animales deberían comenzar antes de que los animales lleguen a la etapa final que constituye el cebo.

En la misma línea, es bastante probable que, si los terneros estuvieran bien inmunizados y preparados para este proceso, y además se enfrentaran solo a la infección por Mycoplasma bovis, las consecuencias sanitarias y económicas de la infección serían mucho menores.

Pero no es esto lo que sucede…

En los cebaderos, el movimiento de individuos con diferentes características epidemiológicas es continúa.

Estos animales llegan con un “historial de encuentros previos” con agentes infecciosos que puede ser muy diferente entre ellos, a lo que, además, se une el hecho de la interacción posterior con alguno o algunos de los microorganismos que circulan en el cebadero.

Llegar lo mejor preparado para este desafío es fundamental…

Los resultados obtenidos por nuestro equipo de trabajo parecen indicar que la infección previa con algunos virus respiratorios como el virus respiratorio sincitial representan un factor predisponente para padecer el CRB en sus formas más complejas en el cebadero, además de predisponer al animal a la infección por Mycoplasma bovis.

No debe resultarnos extraño este efecto sinérgico entre ambos microorganismos, ya que la presencia de ambos -y otros- y su interacción con el sistema inmunitario del hospedador es habitual.

No obstante, falta mucha información en relación con los mecanismos de patogenicidad que utilizan estos microorganismos o la interacción que se establece entre ellos, incluyendo, como se ha visto recientemente, el intercambio de material genético entre diferentes bacterias que puede desencadenar efectos fenotípicos impredecibles.

Si muchos terneros llegan infectados a los cebaderos, tampoco es descartable que la infección pueda estar presente en muchos de los colectivos de origen, tanto de los terneros pasteros como de los terneros mamones.

Debería analizarse lo que acontece en los centros de concentración o a lo largo del proceso de transporte de los animales de un lugar a otro, donde la transmisión, refiriéndonos además a animales muy estresados, no es descartable.

No hay datos al respecto, pero lo que sí parece claro es que todo lo que hagamos para reforzar la inmunidad de los animales los hará menos sensibles a los efectos posteriores del CRB.

Hay que garantizar un buen encalostrado y alimentación de los animales, a lo que parece que hemos de añadir, sin duda, la inmunización activa frente a los agentes víricos más importantes, responsables de predisponer negativamente a los terneros a la infección por Mycoplasma bovis y/o algunos de los otros patógenos oportunistas que aprovechan la situación para incrementar el daño a nivel respiratorio de los animales afectados.

TRATAMIENTO DE LOS TERNEROS: INEFICAZ EN MUCHOS CASOS

Una vez que aparece la sintomatología respiratoria en las primeras semanas del cebo, la solución es compleja.

Evidentemente, el uso de los antimicrobianos es necesario, pero desafortunadamente, en ocasiones, limita escasamente los efectos de la patología.

Hablábamos antes de la existencia de tres subtipos, al menos, de Mycoplasma bovis. Pues bien, todos ellos presentan elevados valores de resistencia frente a diferentes grupos de antimicrobianos, entre los que podemos incluir:

Los macrólidos.
Las tetraciclinas.
Las lincosamidas.
Las quinolonas.
En referencia a las quinolonas, la caracterización molecular de los aislamientos ha evidenciado hasta ahora importantes diferencias fenotípicas en relación con su sensibilidad, con altos valores de CMI asociados principalmente al ST3, a diferencia de algunos aislamientos del subtipo ST-1 y la práctica totalidad de los clasificados como ST-2, que parecen manifestar una buena sensibilidad.

¿QUE PODEMOS HACER?

Es evidente que la presencia y participación de M. bovis en el CRB es importante y que, tanto a nivel nacional como internacional, está considerado uno de los agentes patógenos más importantes, sin menospreciar su importancia en los rebaños productores de leche, que debe ser también analizada en profundidad (Dudek et al. 2020). A nuestro juicio, algunas de las actuaciones en las que hay que trabajar deben centrarse en los siguientes aspectos:

  1. Reducción de presión de infección (limpieza, desinfección, mínimo número de orígenes posible, cuarentena).  

Siempre que sea posible, se deberían incorporar animales de una sola explotación, y si no lo es, hay que incorporarlos del menor número posible de granjas de procedencia en los lotes a cebar.

Extremar las medidas de limpieza y desinfección, además de establecer espacios y tiempos de cuarentena obligatorios.

  2. Inmunización efectiva  

Es fundamental abordar la sanidad de modo obligatorio en origen para incrementar la resistencia a la llegada de los animales a cebadero (preacondicionamiento, con un mínimo programa sanitario y nutricional) (Imagen 1).

Hay que inmunizar activamente de modo obligatorio y correcto (con las dosis necesarias) a los terneros al menos frente a los virus respiratorios, fundamentalmente frente al virus respiratorio sincitial (VRS).

  3. Vigilancia sanitaria  

Es importante registrar y analizar los datos sanitarios directos en cada cebadero, teniendo en cuenta diferentes parámetros (como mínimo, % morbilidad, % crónicos, % mortalidad, pues hay otros indicadores), identificando y priorizando los patógenos:

Más prevalentes.
Con pobre respuesta terapéutica.
Con alto riesgo de cronificación.
Con alto consumo de antimicrobianos.

Puede ser recomendable, en lotes problemáticos a priori realizar un análisis microbiológico de muestras respiratorias de un porcentaje de los individuos el día 0, a efectos de disponer de información de la presencia de agentes infecciosos y su sensibilidad bacteriana a los antimicrobianos.

  4. Gestión de riesgos  

Es fundamental trabajar con el sector en el ámbito del diseño y mejora de las instalaciones, y el diseño y manejo de los lotes, teniendo en cuenta específicamente la aplicación de los periodos de cuarentena necesarios o la aplicación progresiva de las medidas de bioseguridad ya existentes en otros sectores productivos. Todo ello, con el objetivo de caracterizar el riesgo de cada una de ellas.

AGRADECIMIENTOS

Los trabajos que se están desarrollando se enmarcan en el Proyecto financiado por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia a través de la convocatoria de Ayudas a proyectos para el desarrollo de investigación científica y técnica por grupos competitivos, incluida en el Programa Regional de Fomento de la Investigación Científica y Técnica (Plan de Actuación 2022) de la Fundación Séneca-Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia (Proyecto SENECA 22034/PI/22), con la colaboración directa de las siguientes empresas: Juan Jiménez García S.A.U.; BOS NOSTRUM S.L., ADS de bovino de Lorca y Cargill SLU CPN España.

Te puede interesar: Caracterizando el papel epidemiológico de Mycoplasma bovis para mejorar el control del complejo respiratorio bovino

BIBLIOGRAFÍA

Becker CA, Thibault FM, Arcangioli MA, Tardy F. Loss of diversity within Mycoplasma bovis isolates collected in France from bovines with respiratory diseases over the last 35 years. Infect Genet Evol. 2015 Jul; 33:118-26

Becker CAM, Ambroset C, Huleux A, Vialatte A, Colin A, Tricot A, Arcangioli MA, Tardy F. Monitoring Mycoplasma bovis Diversity and Antimicrobial Susceptibility in Calf Feedlots Undergoing a Respiratory Disease Outbreak. Pathogens. 2020 Jul 21;9(7):593

Corrales JC, Sánchez A, Hernández X, Amores-Iniesta J, Esnal A, de la Fe C. A Set of Multiresistant Isolates of Mycoplasma bovis Subtype ST-1 with a Variable Susceptibility to Quinolones Are Also Circulating in Spain. Pathogens. 2024 Apr 16;13(4):329.

Dudek K, Nicholas RAJ, Szacawa E, Bednarek D. Mycoplasma bovis Infections-Occurrence, Diagnosis and Control. Pathogens. 2020 Aug 6;9(8):640.

García-Galán A, Nouvel Lx, Baranowski E, Gómez-Martín Á, Sánchez A, Citti C, De La Fe C. 2020. Mycoplasma bovis in Spanish Cattle Herds: Two Groups of Multiresistant Isolates Predominate, with One Remaining Susceptible to Fluoroquinolones. Pathogens, 9(7):545.

García-Galán A, Seva J, Gómez-Martín Á, Ortega J, Rodríguez F, García-Muñoz Á, De la Fe C. Importance and Antimicrobial Resistance of Mycoplasma bovis in Clinical Respiratory Disease in Feedlot Calves. Animals (Basel). 2021. 11(5):1470 

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