La tuberculosis animal es una enfermedad crónica causada por la bacteria Mycobacterium bovis y otros miembros del llamado complejo Mycobacterium tuberculosis.
La tuberculosis (TB) afecta a una amplia variedad de especies domésticas, fauna silvestre, así como a los seres humanos.
Las principales preocupaciones con respecto a la infección por TB son las graves pérdidas económicas que provoca a la industria ganadera, como los costes derivados del control y las restricciones de movimiento (Zinsstag et al. 2006).
En España es una enfermedad de declaración obligatoria.
A nivel global, algunos reservorios silvestres de tuberculosis se asocian a la zarigüeya en Nueva Zelanda (Nugent, 2011), al búfalo africano en Sudáfrica (Michel et al., 2010), al bisonte en Canadá (Nishi et al., 2006) y al ciervo de cola blanca en Míchigan, EEUU (Palmer et al., 2002).

TUBERCULOSIS EN ESPAÑA
En los ecosistemas mediterráneos de la Península Ibérica existe un sistema multi- hospedador, donde M. bovis se mantiene en tres especies de ungulados silvestres: jabalí, ciervo y gamo (Gortázar et al. 2008), pero también en los ungulados domésticos: el ganado bovino, caprino, ovino y porcino.

En España existe un problema de sobreabundancia de ungulados silvestres, debido a:
Cambios en el uso del suelo y prácticas agrícolas.
Cambios en la demografía humana.
Ausencia de depredadores.
Caza insuficiente.
Desde 1985 a 2017 se ha incrementado un 719 % la población de jabalí en España (José Luís Garrido-“Las especies cinegéticas españolas en el siglo XXI”).

Las evidencias científicas que apoyan la idea del reservorio silvestre de TB en la Península Ibérica son las siguientes (Aranaz et al. 2004; Gortázar et al. 2005; Parra et al. 2005; Rodríguez-Prieto et al. 2012; Martínez-López et al. 2013; Boadella et al. 2013):



En definitiva, la información científica disponible sugiere que la infección en jabalí y cérvidos dificulta el control de la TB en ganado bovino de la Península Ibérica.
En España, desde que se implantaron los programas obligatorios de prueba y sacrificio, la incidencia de TB en ganado bovino se redujo significativamente (del 12% en 1987 al 1,68% en 2008). Sin embargo, la distribución del ganado positivo no es uniforme en el país.
Se mantiene una alta prevalencia en las regiones del centro y sur (Andalucía, Castilla- La Mancha, Madrid y Extremadura).

Se ha evidenciado que el programa de erradicación de TB avanza mejor en las islas (donde no hay potenciales reservorios silvestres) que en la península, y dentro de esta, mejor en el norte (con menores densidades de ungulados silvestres) que en el sur (con elevadas densidades de ungulados silvestres). Esta tendencia especial coincide con la prevalencia actual de TB en jabalí de la Península Ibérica (Boadella et al., 2011).
Normalmente, cuando la infección es mantenida por reservorios silvestres, las medidas convencionales no son suficientes para proporcionar un control eficaz en el ganado. Además, se sabe que la erradicación total de una enfermedad compartida es prácticamente imposible si no se tienen en cuenta los reservorios silvestres (Gortázar eta l., 2007).
A través del Plan de Actuación sobre TUBerculosis en Especies Silvestres (PATUBES), se están implementando medidas para mejorar la efectividad de los programas de erradicación de la enfermedad.

LA BIODIVERSIDAD Y EL “EFECTO DILUCIÓN”
Suele asumirse que existe relación entre la riqueza de especies de ungulados hospedadores y la competencia de la comunidad para mantener y transmitir patógenos (Keesing et al., 2006; Johnson et al., 2013; Huag et al., 2013).

Sin embargo, en el ecosistema mediterráneo, con los hospedadores de TB existe una aumento del 49% de la transmisión de TB en las fincas con más especies. Esto NO refuerza la teoría del “efecto dilución” (según el cual los organismos patógenos se “diluyen” debido a la elevada biodiversidad del ecosistema).
El jabalí presenta una alta competencia en todo el gradiente de riquezas, y es una especie clave en todos los escenarios epidemiológicos (Barasona et al., 2019).

INTERACCIONES ENTRE ESPECIES Y MÉTODOS DE CAMPO
Para estudiar las interacciones es necesario utilizar diferentes metodologías que se clasificarían en:
Clásicos: observación directa, encuestas y datos epidemiológicos.
Innovadores: fototrampeo, telemetría (radio, GPS-GSM, proximity loggers) e imágenes de alta calidad (vuelos, satélite).
Métodos moleculares.
Con métodos como el fototrampeo se pudo observar que el uso de comederos y charcas aumenta durante la estación seca, lo que contribuye a las interacciones cruzadas.
El 66% de los contactos entre fauna silvestre y ganado doméstico fue en puntos de agua (Kukielka et al., 2013).
Con otros estudios utilizando collares de seguimiento GPS-GSM se llegó a la conclusión de que los puntos de agua actúan como potenciales focos de transmisión de TB en ambientes mediterráneos. Hay que inferir medidas concretas de gestión para reducir estas interacciones (Barasona et al., 2014).
Los factores de riesgo que intervienen en la presencia de TB en los puntos de agua son (Barasona et al., 2017):
Presencia de ungulados silvestres caquécticos: excreción por varias vías, animales superexcretores.
Diámetro de la charca (a menor diámetro mayor riesgo): mayor concentración de materia orgánica, mayor agregación en menor perímetro, influencia del verano y los años secos sobre el diámetro.
Existen pocos contactos directos entre las diferentes especies (Cowie et al., 2016).

LAS MEDIDAS NECESARIAS
El control sanitario en especies cinegéticas debe partir de tres bases:
Un buen diagnóstico epidemiológico.
Una monitorización integrada.
Bioseguridad de las explotaciones ganaderas.
Las decisiones relativas a la intervención dependen de la región geográfica y su situación epidemiológica. Las herramientas de control sanitario aplicables a la tuberculosis en especies cinegéticas son relativamente pocas, y se pueden dividir en:
Medidas preventivas y de bioseguridad.
Control poblacional.
Vacunación.
Además, debe considerarse siempre la posibilidad de utilizar la zonificación (definir zonas de alto riesgo y gestionarlas de forma diferenciada) y la compartimentalización (definir sistemas de manejo, por ejemplo, vallados cinegéticos con suplementación, y gestionarlos de forma diferenciada).
La idea subyacente es la siguiente: Igual que las explotaciones ganaderas contribuyen al control de la TB al facilitar los saneamientos mediante instalaciones adecuadas y la implementación de medidas de bioseguridad, los terrenos cinegéticos también pueden contribuir.
Las herramientas disponibles son:
MEDIDAS PREVENTIVAS Y DE BIOSEGURIDAD EN CAZA![]()
- Control sanitario en granjas de caza.
- Control sanitario en traslados.
- Gestión de residuos de caza.
- Manejo del agua y del alimento.
- Caza selectiva de individuos visiblemente debilitados.
INTERVENCIÓN SOBRE POBLACIONES ANIMALES ![]()
- Alimentación suplementaria y manejo del hábitat.
- Control poblacional no selectivo.
- Control poblacional selectivo.
VACUNACIÓN![]()
- En España, la vacunación de reservorios silvestres no parece viable a corto plazo porque no existe la vacuna perfecta (siempre serán necesarias otras actuaciones paralelas).
- Vacunar a la fauna silvestre resulta caro si el objetivo es obtener una buena tasa de vacunación, y existen trabas burocráticas relacionadas con la consideración de M.bovis inactivado por calor como medicamento.
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