La reciente pandemia encontró al mundo algo distraído, aunque desde hace ya varios años algunos profesionales venimos alertando de los riesgos sanitarios que vive, al que voy a denominar, el “sistema semicerrado – mundo”. |
Este análisis de la OIE debería haber sido suficiente para tomar las precauciones correspondientes hace bastante tiempo:

Varios son los factores que pueden haber incidido en esta situación, pero cabe resaltar uno que, tal vez, es de los más relevantes desde que el ser humano comenzó a producir sus propios alimentos.
Hace 10.000 años, el ser humano y sus animales de producción formaban menos del 0,1% de la biomasa de vertebrados terrestres, mientras que en 2007 componían el 98% de la biomasa.

Es más que evidente el desequilibrio en el ecosistema que provoca esta variable, pero el asunto no termina aquí, sino que el aumento de la población humana mundial sigue en ascenso (Figura 1).

|
Actualmente, según la OIE, la humanidad se enfrenta a varios retos críticos:
Seguridad Alimentaria![]()
El desafío más relevante es proveer de alimentos a una población creciente, según la proyección estimada, por lo menos hasta el 2050.
La presión de algunos intereses comerciales y filosóficos por sustituir las proteínas de origen animal en la alimentación humana es cada vez mayor, y es responsabilidad de todos los agentes del sector ganadero contrarrestar estas tendencias ya que, definitivamente, somos la fuente más eficaz y eficiente para satisfacer las necesidades primordiales de alimentación en combinación con otras, sin duda.
No vamos a profundizar en los beneficios de la proteína animal en la alimentación humana ya que existen multitud de trabajos sobre este tema.
Sin embargo, debemos recordar que hacia el 2050 debemos superar en un 70% el aporte de proteínas de origen animal y, al mismo tiempo, según las estimaciones, los ganaderos pierden un 20% por enfermedades de los animales.
Por otro lado, debemos tener en cuenta la situación medioambiental ya que la desertificación conlleva la pérdida de áreas aptas para la ganadería y agricultura.
|
En resumen, el desafío de los ganaderos es producir más, con menor superficie apta para la ganadería, y tratar de disminuir las pérdidas por enfermedades.

Salud Mundial![]()
A estas alturas ya es más que evidente que el concepto “ONE HEALTH – UNA SOLA SALUD” es la visión que debemos tener los profesionales relacionados con la salud animal, humana y el medioambiente.
|
La globalización, el aumento de la población mundial y la variación acelerada de las características de los patógenos hacen que sea urgente mejorar las medidas de control de las enfermedades, con especial énfasis en las zoonosis.
VIGILANCIA EPIDEMILÓGICA


CONCLUSIONES
“Hay mucho por hacer a través de la visión de ONE HEALTH – UNA SOLA SALUD”.
La triada médicos humanos – médicos veterinarios – ambientalistas debe preocuparse por mejorar y alcanzar una BIOSEGURIDAD MUNDIAL:
Salud humana y animal.
Inocuidad alimentaria.
Seguridad alimentaria.
Sostenibilidad medioambiental.
Siguiendo las recomendaciones de la Norma ISO-9000, es aconsejable organizarse en un sistema basado en procesos. |
Se entiende por proceso como el “conjunto de actividades mutuamente relacionadas que interactúan, transformando entradas en salidas con algún valor agregado”. En todo sistema, un proceso puede ser el punto de entrada a otro y también la salida de otro.
Existen varias herramientas para trabajar, pero se debe utilizar de forma ordenada y sincronizada, siendo la aplicación de las Buenas Prácticas la única forma de ser eficaz y eficiente en los resultados.
En muchos ámbitos ya es muy común la aplicación de este sistema, pero todavía falta mucho por hacer a nivel de la producción de alimentos, principalmente en ganadería.
¿A QUÉ LLAMAMOS BUENAS PRÁCTICAS GANADERAS?![]()
Es la aplicación de una secuencia de medidas que interactúan entre sí, que son repetibles, fáciles de aplicar y que mejoran la eficacia y eficiencia de la producción:
1. Identificación y Trazabilidad Animal.
2. Identificación y Georreferenciación de la finca.
3. Plan Sanitario.
4. Vigilancia epidemiológica de la finca.
5. Bienestar animal.
6. Bienestar de los trabajadores.
7. Cuidado del medioambiente.
Las Buenas Prácticas Ganaderas pueden aplicarse a efectos de mejorar la eficacia y eficiencia de las granjas, pero además se pueden certificar mediante protocolos internacionales, nacionales o de un grupo de productores, logrando de esta forma brindar al consumidor la confianza de calidad, inocuidad y origen del alimento consumido.
La producción primaria es uno de los principales eslabones en la cadena de producción alimentaria y, por tanto, la trazabilidad y la aplicación de buenas prácticas debe ser un hilo conductor a lo largo de toda ella, desde el campo al plato. |

En la producción primaria, el futuro está en la implementación de las Buenas Prácticas Ganaderas como concepto holístico en todas las actividades que se desarrollan para producir alimentos de origen animal de calidad e inocuos, contribuyendo así a la sostenibilidad de un medio ambiente armónico con la vida sobre el planeta Tierra.
Bibliografía
Trazabilidad de carnes en el Mercado Mundial, PROCISUR, IICA
Trazabilidad en la Cadena Alimentaria, UNIT -ISO 22005
Ley 17997/06 Identificación y Trazabilidad en Uruguay Código Terrestre OIE
Concepto una salud OIE; Requisitos para la Gestión del bienestar animal, Norma UNIT-ISO/TS 34700
Bienestar Animal, Alternativas de Manejo para una producción de calidad, INAC
Seminario Regional sobre Bienestar animal, UDELAR
Manejo del ganado previo a la faena – INAC; Manual de Buenas Prácticas Ganaderas, Priore, Evia
Guía de Buenas Prácticas Ambientales y sanitarias de establecimientos de engorde a corral, MGAP, INIA, AUPCIN – URUGUAY
Norma para el Aseguramiento Integrado de Fincas, IFA, GLOBALGAP; Norma ISO-9001 para la Agropecuaria.
Te puede interesar: ¿Es mejorable la bioseguridad en mi explotación de pequeños rumiantes?
Sigue leyendo este contenido
Regístrate gratis o inicia sesión para acceder a todo el contenido de rumiNews.


En este sentido, toman relevancia la identificación y trazabilidad animal, la vigilancia epidemiológica y la gestión de puntos críticos de control.




