La ganadería Fernández-Trejo está dividida entre Cáceres y Malpartida de Cáceres. Cuenta con más de 200 vacas cruzadas de Charolesas, Retintas y Limousin en extensivo. Su familia tiene registros de que llevan siendo ganaderos por lo menos desde 1775 y, gracias a sus hijas, continuará una generación más. |

LA CORTE DEL COCHINO
Entre las fincas que utilizan para el ganado destaca La Corte del Cochino, una dehesa que a veces huele a brezo y a jara, y otras, a cerdo ibérico y a vacas.
Está ubicada en pleno centro de la Sierra de San Pedro, en la provincia de Cáceres, muy cerca de Badajoz. Una sierra que es «Zona de Especial Protección de Aves» (ZEPA) y «Zona Especial de Conservación» (ZEC), por lo que deben ser aún más cuidadosos con su fauna y flora, respetando en el laboreo las épocas de cría de los animales.
La Corte del Cochino cuenta con más de 100 cabezas de ganado distribuidas entre su sierra y su llanura, donde las vacas pasan los días entre escobas, lavándulas, encinas y alcornoques.
Sin las labores de poda que realizan las vacas, se produciría un fenómeno llamado “matorralización” en el que la flora se desborda, y acaba multiplicándose el peligro de incendio.
Si hay algo que caracteriza al ganado de la explotación, es su continua probabilidad de contacto con la fauna silvestre típica de la península ibérica.
Tejones, jabalíes, ciervos, gatos monteses, buitres e incluso el águila imperial, se resguardan en la sierra, por lo que es primordial que el ganadero evite que los animales se crucen, para protegerlos de enfermedades como la tuberculosis.
“Un método efectivo es dar de comer al ganado en zonas donde exista el mínimo contacto, como por ejemplo, cerca de las instalaciones, donde sabes que a los animales silvestres les cuesta más acercarse”. Julio Fernández-Trejo
En verano, cuando hay fuertes sequías, los abrevaderos pueden ser focos de infección de tuberculosis o carbunco, por ello, es esencial proporcionar al ganado fuentes de agua limpia a las que sólo ellos tengan acceso.
Las vacunaciones y los saneamientos en esta zona están a la orden del día, debiendo ejecutar un plan vacunal diseñado por un veterinario y adaptado a las características de la ganadería.

La ganadería en extensivo demuestra su capacidad de convivencia, familiaridad y respeto por la fauna silvestre. No debe ser lo salvaje contra lo doméstico, sino la integración admirable del entorno del uno en el otro.
“Las vacas en campo hay que revisarlas varias veces al día, sobre todo en épocas de paridera cuando tienes que andar con mil ojos”. Julio Fernández-Trejo
En esta ganadería los grandes pilares son los veterinarios y los operarios. A veces una vaca tiene un mal parto y trabajan contrarreloj. Tienen que lograr encerrarla sin causarle estrés y antes de que anochezca para poder atenderla correctamente.

GENERACIONES GANADERAS
Hace más de trescientos años que la familia Fernández-Trejo se dedica a la ganadería. Antiguamente, la base de la ganadería estaba en la cría de la oveja, por lo que la familia contaba con ovejas Merinas.
La oveja Merina es dura, así que aguanta las condiciones extremeñas. Aunque sacaban corderos, queso y lana, lo que más producción daba era la lana. También contaban con vacas Retintas.
La ganadería antiguamente era de Retinta Extremeña, Retintas puras que tenían el rabo blanco. Eran unas vacas con cuernos enormes y “culo de pollo”. Hace sesenta o setenta años el ganado estaba más adaptado al terreno. Ahora gira todo en torno a la producción. Las razas ya han cambiado muchísimo, son más cárnicas. Debemos proteger el ganado autóctono, el de nuestras tierras, para que no caiga en el olvido”. Julio Fernández-Trejo
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Julio destaca el papel de ganadero y de padre como impulsor del relevo generacional. Los ganaderos deben apoyar y motivar a sus hijos en esta decisión e impulsar las prácticas en las explotaciones. Recalca la importancia de cuidar de los pastores, y de permitir y premiar el aprendizaje de los jóvenes que quieren dedicarse al campo.
“Antes tenía unas 900 ovejas, pero con la crisis de los pastores me rendí. Era imposible encontrar un pastor en el 2012. También había sufrido un accidente laboral en el 2000 que me quitó movilidad. Con todo esto tomé la decisión de vender las ovejas”. Julio Fernández-Trejo

MANEJO DEL GANADO
La alimentación del ganado en extensivo es totalmente variada. La vaca tiene a su disposición todo tipo de alimento, desde bellotas y plantas autóctonas, hasta forrajes y alimentos complementarios dependiendo de la época en la que nos encontremos. Las vacas deciden qué comer y cuándo comer, sorteando con sabiduría las plantas menos apetitosas.
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El ganado en extensivo tiene una peculiaridad y es que tú no obligas al ganado, más bien son las reses las que deciden bajo su propia voluntad. Dicen que el secreto para manejar el ganado es que todo lo que haga lo debe hacer voluntariamente. Dicho de otra manera, nunca se debe dar cuenta de que se le está obligando a algo.
A todos nos gustan las películas Western pero distan mucho de la realidad. En el campo nunca existe un trato tan brusco del ganado. ¡No es de extrañar que en las películas siempre se escapen las reses! Bromas aparte, es común conocer cada vaca, su físico, su personalidad, e incluso ponerles nombre.
Cuando una vaca vive en completa libertad es fundamental que dejen que una persona permanezca cerca, se dejen curar y ayudar a parir, si fuera necesario. Por lo tanto, es indispensable ganarse su confianza.
Conocer cada gesto, adelantarse a sus actos y actuar con paciencia y tiempo son las claves para que nuestro ganado actúe de la mejor manera. Por ello, una de nuestras obligaciones como ganadero es conocer a la manada y hacernos una idea de las jerarquías.
La jerarquía en las vacas nos puede ayudar incluso a saber qué vaca puede estar enferma y no ha mostrado sintomatología aún, ya que sus compañeras pueden intentar quitarle el rango mediante la fuerza.

En la ganadería de la Corte utilizan el refuerzo positivo.
¿Quieres que pasen de un corral a otro? Debes usar comida, premios e incluso caricias.
¿Quieres que una vaca deje que te acerques cuando haya parido en el campo? Debes haberla acostumbrado a tu presencia, demostrando que no eres enemigo, más bien todo lo contrario.
Acostumbrar a las vacas a nuestra voz es otra de las claves para un correcto manejo de las vacas en extensivo. Es muy común que el ganadero les hable cuando pasea entre ellas para que relacionen su voz con la calma y la libertad. A la hora de comer también es importante acostumbrarlas a la voz, ya que tienen que salir de todos los rincones de la sierra.
Muchas veces se recurre al claxon del coche para asegurarse de que aquellos animales que están lejos lo oigan y no se pierdan el almuerzo.
Evitar el estrés en el ganado es fundamental para pasear entre él, lo que permite utilizar el método de la observación de manera más cercana y efectiva. Por supuesto, ganarse la confianza del ganado hará que las vacas vivan más años y provocará menos lesiones en situaciones de alto estrés, como puede ser un saneamiento. |

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