En la primera parte de este artículo revisamos la detección y manifestaciones clínicas de la Criptosporidiosis neonatal bovina; en esta segunda parte profundizaremos en las consecuencias y terapéutica de esta enfermedad.
CONSECUENCIAS DE LA CRIPTOSPORIDIOSIS CLÍNICA
Una de las consecuencias más frecuentes de esta enfermedad es que aumenta la posibilidad de que la ternera muestre sintomatología de neumonía, a raíz de la desnutrición causada por la atrofia de las vellosidades intestinales que generan malabsorción.
Esta deficiencia en la absorción intestinal perdura 2 semanas o más, dependiendo de la severidad de la infección (Klein et al., 2009).
En ganado de carne cruzado en Escocia se estudiaron terneros que sufrieron criptosporidiosis neonatal, y se observó una reducción de 34 kg de peso a los 6 meses de edad (Shaw et al., 2017). Una observación similar se observó en el estudio de Klein et al., donde los terneros, 3 semanas después de la infección, no recuperaron el peso antes de la presentación clínica.
Esto indica que el impacto del evento clínico y su severidad en la 2ª semana de vida del animal persisten desde las 3 semanas hasta, por lo menos, los 6 meses de edad (Klein et al., 2009).
DESINFECCIÓN
Una práctica frecuente es utilizar hidróxido de calcio en camas y naves donde se alojan los bovinos, así como sustancias cloradas para desinfectar los utensilios de limpieza.
Si bien el hidróxido de calcio aparentemente retarda la presencia de la criptosporidiosis durante 1 día y medio, no disminuye los casos clínicos ni la presencia de rotavirus y coronavirus (Björkman et al., 2018).
La desinfección con cloro en una concentración de 80 ppm (partes por millón) durante un periodo de entre 30 minutos-24 horas, no es útil para desnaturalizar los ooquistes (CFSPH, 2004). Una concentración mayor de cloro a razón de 20 mg/l durante 13 horas no fue eficiente inactivando los ooquistes en agua de bebida (Cacciò y Chalmers, 2016).
El producto Triple Sal Inorgánica (monopersulfato potásico, sulfato hidrógeno potásico y sulfato potásico), que se usa ampliamente en pediluvios como medida de bioseguridad, tampoco modifica la viabilidad del parásito ni disminuye los casos de criptosporidiosis (CFSPH, 2004).
Son útiles como desinfectantes los siguientes compuestos:
- Amonio 5%
- Peróxido de hidrógeno 3%
- p-cloro-m-cresol 4-cloro-3-metilfenol 10% en combinación con 2 bencil-4- clorofenol 5% (CFSPH, 2004; AFBI, 2012;Murphy, 2019; Innes y Wright, 2008; Charania et al., 2020).
Un sistema efectivo y no contaminante para destruir los ooquistes es el vapor de agua (Innes y Wright, 2008).
TERAPÉUTICA
La manifestación clínica más evidente de la criptosporidiosis es la diarrea, hasta en terneros con una robusta inmunidad pasiva.
- No se debe suspender la ingesta de leche, ya que el protozoo es más agresivo con terneros malnutridos
- Evitar el balance energético negativo
- Debemos reponer electrolitos rápidamente, primero por vía oral y, conforme avanza la deshidratación, por vía parenteral
Al producirse lesiones en las microvellosidades intestinales se recomienda administrar protectores de mucosa (caolín o aluminosilicatos), y no se recomiendan los antibióticos orales ya que pueden generar una mayor disbiosis en la incipiente microbiota gastrointestinal, que permitirá una manifestación clínica más agresiva de Cryptosporidium spp. (Charania et al., 2020).
Los tratamientos contra la criptosporidiosis no son 100% efectivos y, tras 30 años de estudio y casi un millar de productos probados, sólo están aceptados dos fármacos en animales, y no en todos los países.
La Tabla 2 muestra ejemplos de productos que presentan efecto terapéutico y algunos que están en investigación.

LACTATO DE HALOFUGINONA
Se ha estudiado ampliamente con resultados heterogéneos como tratamiento, y la conclusión es la no recomendación de su uso mientras el ternero presente sintomatología clínica.
Se utiliza de forma profiláctica desde el primer día de vida como criptosporidiostático, ya que al finalizar el tratamiento (7-10 días) es citotóxico para los enterocitos; además, el número de ooquistes excretados vuelve a aumentar sin disminuir la manifestación clínica tras la finalización del tratamiento (Silverlås et al., 2009; Thomson et al., 2017).
Un estudio demostró que, combinando el tratamiento profiláctico a 120 μg/kg PV desde el día 2 al 8 de vida del animal con una desinfección diaria con p-cloro-m-cresol en un grupo de 48 terneros infectados por vía natural, la prevalencia disminuyó al 10% (Keidel y Daugschies, 2013).
Otro estudio realizado en Bélgica y Holanda con este fármaco, y combinándolo con la vacunación de las madres contra rotavirus y coronavirus, demostró que el uso del lactato de halofuginona, además de ofrecer una mayor inmunidad pasiva calostral, disminuye las diarreas en un 14,3 %.
No obstante, los días con presencia de diarrea fueron muy similares: 2,35 vs. 2,10 respectivamente, y la mortalidad no fue diferente entre los grupos de estudio (Meganck et al., 2015).
Una desventaja de los criptosporidiostáticos es que se pueden generar resistencias antiparasitarias (Silverlås et al., 2009).
Como todo producto terapéutico es indispensable pesar bien a las terneras para calcular la dosis correcta ya que, al ser un producto tóxico, el doble de la dosis está contraindicado para terneros deshidratados e inapetentes (Innes y Wright, 2008). Además, los signos de toxicidad son muy parecidos a los de la criptosporidiosis, incluyendo diarrea, heces con sangre, inapetencia, deshidratación y letargia.
PARAMOMICINA
El sulfato de paramomicina es un amebicida derivado del Streptomyces rimosus var. paromomycinus (Davidson et al., 2009).
En una infección mixta con rotavirus, la paramomicina demostró controlar la infección por Cryptosporidium spp.
La prevalencia bajó al 10% en contraste con el 38% en terneros sin tratamiento con infección sólo por Cryptosporidium spp., y un 15,1% en infecciones mixtas. Pese a la reducción del protozoo, el rotavirus no presentó una reducción significativa frente al grupo sin tratamiento.
La dosificación fue de 50 mg/kg PV administrado como tratamiento profiláctico desde el 2º hasta el 7º día de vida, en una población de 101 animales (machos y hembras) durante el periodo neonatal (Barberio et al., 2012).
En otro estudio de Masood et al., 2013 se utilizaron dos dosis: 50 mg/kg y 25 mg/kg, diagnosticando a las terneras en los días 13, 20 y 27. Los resultados de eficacia para el primer tratamiento son de un 55,04, 68,5 y 79,4 % respectivamente, y para el segundo tratamiento, con menor eficacia, de un 48,1, 65 y 69 % , respectivamente.
Una forma de aumentar la efectividad es disminuir la velocidad de flujo del contenido intestinal durante el periodo diarreico, por lo que se ha estudiado el uso de clorhidrato de loperamida 7,5 mg, que aumenta la efectividad de la paramomicina (Randhawa et al., 2012).
- La paramomicina actúa también contra Giardia spp. a dosis de 25 y 50 mg/kg durante 5 días, obteniéndose una reducción del 93% de eliminación de trofozoítos de Giardia spp. en los días 9 y 13 de vida (Geurden et al., 2005).
- El tratamiento se puede asociar con bruxismo y falta de apetito, y no debe prolongarse más de 7 días ya que este aminoglucósido es nefrotóxico y ototóxico.
DECOQUINATO
No es una sustancia que pueda controlar la criptosporidiosis: no disminuye la excreción de ooquistes ni disminuye las manifestaciones clínicas cuando se ha usado como tratamiento terapéutico o profiláctico (Moore et al., 2003; Dinler y Ulutas, 2017; Brainard et al., 2020).
El decoquinato actúa sobre la mitocondria de los coccidios (Eimeria spp.); Cryptosporidium spp. carece de mitocondria (en su lugar tiene un orgánulo rudimentario, el mitosol), por lo que el sitio de acción no está presente (Noak et al., 2019).
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