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Las legumbres pueden sustituir a la soja en ovejas lecheras

Las legumbres pueden sustituir a la soja en ovejas lecheras

Los destríos de legumbres pueden sustituir a la soja en la alimentación de las ovejas lecheras


Un estudio de la Universidad de León demuestra que la sustitución total de la soja por descartes de lenteja y alubia 3mantiene la producción y composición de la leche, la salud de los animales y las emisiones de metano

Los destríos de lenteja y alubia de producción local pueden convertirse en una alternativa a la soja en la alimentación de ovejas lecheras, manteniendo el rendimiento productivo y sin efectos negativos sobre la calidad de la leche, el estado sanitario de los animales o las emisiones de metano.

Esta es una de las principales conclusiones obtenidas por investigadores de la Universidad de León (ULE) en un ensayo de lactación realizado con ovejas de raza Assaf, dentro de una línea de investigación centrada en la valorización de residuos y subproductos agroindustriales para la alimentación del ganado.

El trabajo demuestra el potencial de estos materiales como fuentes proteicas de proximidad, al tiempo que plantea una vía para reducir el desperdicio de productos agrícolas y disminuir la dependencia de materias primas importadas.

Sustituir la soja por legumbres locales

La investigación se desarrolló en el marco del proyecto PID2021-124648OB-C22, financiado por la Agencia Estatal de Investigación, dedicado al estudio de residuos y subproductos en la alimentación del ovino lechero.

El proyecto, iniciado en septiembre de 2022 y finalizado en agosto de 2026, ha analizado diferentes aspectos relacionados con la utilización de subproductos agroalimentarios, desde la fermentación ruminal y las poblaciones microbianas hasta las emisiones de metano, la producción de leche y la calidad de los productos.

La investigadora principal es María José Ranilla, del Departamento de Producción Animal de la Universidad de León y del Instituto de Ganadería de Montaña (IGM). En el trabajo también han participado investigadores de los grupos Nutrición de Ovino (NUTROVI) y Alimentación de Rumiantes (ALIRUM).

Para la prueba se utilizaron destríos de lenteja y alubia procedentes de los procesos de selección y clasificación de legumbres destinadas al consumo humano. Se trata de productos que pueden quedar fuera de los canales comerciales por cuestiones relacionadas con el tamaño, el aspecto u otros criterios de selección, aunque mantienen un valor nutricional aprovechable para la alimentación animal.

Durante el ensayo, estos materiales fueron procesados y molidos para incorporarlos a las raciones de las ovejas.

Uno de los aspectos más destacados es que los investigadores sustituyeron la totalidad de la soja y parte de otros ingredientes del concentrado convencional por los destríos de estas legumbres.

La producción de leche se mantiene

El principal interrogante desde el punto de vista nutricional era determinar si la sustitución de una fuente proteica tradicional como la soja podía afectar al rendimiento de las ovejas.

Los resultados obtenidos indican que no se produjeron diferencias relevantes en la cantidad de leche producida respecto a la dieta convencional.

Tampoco se observaron cambios negativos en la composición de la leche, manteniéndose en niveles equivalentes los porcentajes de grasa y proteína.

Este resultado es especialmente relevante porque permite plantear el aprovechamiento de los destríos como una alternativa nutricional sin que la utilización de materias primas locales implique necesariamente una penalización productiva.

La investigación también evaluó el estado sanitario y metabólico de los animales. Según los resultados comunicados por la ULE, la inclusión de las legumbres no produjo efectos negativos sobre la salud ni sobre el bienestar de las ovejas.

Sin incremento de las emisiones de metano

El estudio incorporó además un componente relacionado con la sostenibilidad de la producción ganadera.

Para ello, los investigadores utilizaron dos equipos GreenFeed, que permiten medir individualmente las emisiones de metano entérico de los rumiantes.

Los resultados muestran que la sustitución de la soja por los destríos de lenteja y alubia no modificó las emisiones totales de metano.

Tampoco se observaron diferencias en la intensidad de emisión, es decir, en la cantidad de metano emitida por kilogramo de leche producido.

Este resultado aporta interés adicional al trabajo, ya que demuestra que la utilización de estas materias primas locales no solo permitió mantener la respuesta productiva y la composición de la leche, sino que tampoco incrementó las emisiones de metano asociadas a la alimentación.

Convertir un descarte en un recurso

Los destríos utilizados en el estudio procedían de empresas de la provincia de León.

La empresa Legumbres Penelas proporcionó los descartes de lenteja y alubia generados durante sus procesos de selección y clasificación, mientras que Plantafarm colaboró en el procesado y molienda de las materias primas para facilitar su incorporación a las raciones.

Esta colaboración permite conectar directamente la industria agroalimentaria con la ganadería, aprovechando materiales que no alcanzan el mercado destinado al consumo humano y transformándolos en recursos para la alimentación animal.

El planteamiento encaja con un modelo de economía circular, en el que los flujos de materiales procedentes de la agricultura y de la industria alimentaria pueden reincorporarse a la producción ganadera.

En este caso, una materia prima que pierde valor comercial por no cumplir determinados criterios para el consumo humano puede conservar un importante valor nutricional y convertirse en un ingrediente útil para el ganado.

Una alternativa frente a la dependencia de materias primas importadas

La soja constituye una de las principales fuentes proteicas utilizadas en la formulación de concentrados para animales de producción. Su utilización está condicionada, entre otros factores, por los precios internacionales y por la dependencia de materias primas procedentes de mercados exteriores.

La búsqueda de fuentes proteicas locales puede contribuir a diversificar las materias primas disponibles para la alimentación animal y reducir la exposición de las explotaciones a las fluctuaciones de los mercados internacionales.

En Castilla y León, además, existe una importante tradición de cultivo de leguminosas. El aprovechamiento de materiales que actualmente no llegan al mercado alimentario permite establecer una conexión entre estos cultivos y el sector ganadero.

La investigación de la ULE plantea así una doble oportunidad: revalorizar un recurso agrícola y proporcionar al ganado una materia prima producida en el entorno.

Ganadería de precisión para evaluar la dieta

El ensayo también destaca por el uso de herramientas de ganadería de precisión.

Además de los sistemas GreenFeed empleados para cuantificar el metano, la Universidad de León dispone de cuatro comederos automáticos SmartFeed, que permiten registrar individualmente diferentes parámetros relacionados con el consumo de alimento.

La combinación de estas tecnologías facilita una evaluación más precisa de la respuesta de cada animal ante los cambios en la dieta y permite analizar conjuntamente consumo, producción y emisiones.

La propia línea de investigación de NUTROVI incluye precisamente la valoración nutritiva de alimentos, la fermentación ruminal, el uso de subproductos agroalimentarios, la producción de metano y la calidad de la leche y la carne de los rumiantes.

Una vía para reforzar la autonomía alimentaria

Los resultados obtenidos por la Universidad de León muestran que los destríos de lenteja y alubia pueden incorporarse a la alimentación de ovejas lecheras como alternativa a la soja, manteniendo los principales indicadores productivos y sanitarios evaluados.

El interés de esta estrategia va más allá de la sustitución de un ingrediente por otro. La utilización de estos materiales permite aprovechar recursos que actualmente no se destinan al consumo humano, reducir el desperdicio agroalimentario y favorecer el uso de materias primas de proximidad.

Además, el hecho de que la sustitución no haya provocado un aumento de las emisiones de metano refuerza su interés desde el punto de vista ambiental.

La investigación abre así nuevas posibilidades para avanzar hacia sistemas de alimentación de los rumiantes más diversificados, circulares y vinculados a los recursos disponibles en el territorio, al tiempo que refuerza la colaboración entre productores agrícolas, industria agroalimentaria, empresas de alimentación animal y explotaciones ganaderas.

El siguiente paso será determinar cómo trasladar estos resultados experimentales a diferentes sistemas productivos y valorar con mayor precisión aspectos como la disponibilidad de los destríos, su composición nutricional, su coste y las condiciones necesarias para incorporarlos de forma estable a las raciones comerciales.

 

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