La nueva normativa europea de transporte animal amenaza con elevar hasta un 30% los costes ganaderos
ASAJA Aragón alerta de que la reducción de la capacidad de carga de los camiones y las nuevas exigencias de bienestar animal podrían comprometer la rentabilidad de las explotaciones y la competitividad del sector. La reforma continúa en negociación en la Unión Europea, con diferencias sobre cómo aplicar los requisitos sin perjudicar a la actividad ganadera.
La futura reforma europea sobre el bienestar animal durante el transporte preocupa al sector ganadero por el posible incremento de los costes logísticos y las dificultades para trasladar animales a mataderos y centros de exportación. ASAJA Aragón advierte de que las nuevas condiciones podrían elevar los gastos entre un 25 % y un 30 %, como consecuencia, entre otros factores, de la reducción del número de animales que pueden viajar en cada camión.
Según la organización agraria, las modificaciones propuestas podrían reducir aproximadamente un 30 % la capacidad de carga de los vehículos, lo que obligaría a utilizar tres camiones para transportar el mismo volumen de animales que actualmente puede trasladarse con dos. Este cambio supondría más desplazamientos, mayores necesidades de transporte y un incremento de los costes para las explotaciones ganaderas.
La preocupación es especialmente relevante en Aragón, donde las distancias hasta determinados mataderos y puertos de exportación condicionan la comercialización de los animales. ASAJA considera que las nuevas exigencias deben adaptarse a la realidad productiva y territorial de cada Estado miembro para evitar que una normativa común genere efectos desproporcionados sobre determinadas regiones.
Una reforma europea que todavía está en negociación
La Comisión Europea presentó en diciembre de 2023 una propuesta legislativa para sustituir el marco establecido por el Reglamento (CE) 1/2005, que regula actualmente la protección de los animales durante el transporte y las operaciones relacionadas.
El objetivo de la reforma es reducir el estrés y el sufrimiento de los animales, mejorar las condiciones de los desplazamientos y reforzar los controles mediante herramientas digitales. La propuesta contempla cambios en los tiempos máximos de viaje, el espacio disponible por animal, las condiciones de transporte con temperaturas extremas y la protección de los animales más vulnerables.
El expediente legislativo continúa su tramitación en las instituciones europeas. El Consejo de la UE ha publicado documentación revisada de la propuesta en septiembre de 2026, mientras que los Estados miembros siguen trabajando en sus disposiciones. Según la información publicada por Aragón Digital, el grupo de trabajo competente tenía previsto volver a debatir la reforma el 23 de octubre, en un contexto de negociación para tratar de avanzar hacia un acuerdo antes de finalizar el año.
Por tanto, las medidas de la propuesta no deben confundirse con una normativa definitiva ya aprobada. Su contenido puede cambiar durante las negociaciones entre el Consejo y el Parlamento Europeo.
Menos animales por camión y más costes logísticos
Uno de los principales puntos de fricción es el aumento del espacio mínimo que debe disponer cada animal durante el transporte. La propuesta de la Comisión plantea adaptar estas superficies a las recomendaciones científicas de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
La EFSA señala que disponer de más espacio permite a los animales mantener mejor el equilibrio durante el desplazamiento, ajustar su postura y reducir el riesgo de caídas, lesiones y estrés. También identifica el calor, las condiciones de los vehículos y la duración del viaje como factores relevantes para el bienestar del ganado.
Sin embargo, desde el punto de vista operativo, aumentar el espacio por animal reduce el número de cabezas que pueden transportarse en un mismo vehículo. Para ASAJA Aragón, esta circunstancia puede traducirse en un aumento significativo de los costes, especialmente en las explotaciones que dependen de desplazamientos frecuentes o de largas distancias.
El impacto no se limitaría al transporte por carretera. Un aumento de los costes logísticos también podría repercutir en la organización de las recogidas, la planificación de los envíos y la conexión entre explotaciones, centros de sacrificio y mercados de destino.
La Comisión Europea reconoce en su evaluación de impacto que la combinación de límites a los tiempos de viaje y mayores superficies por animal puede generar costes adicionales para los operadores, aunque también prevé beneficios derivados de la mejora del bienestar animal y de la reducción de lesiones y problemas sanitarios.
Límites de temperatura que preocupan al sector español
Otro de los aspectos controvertidos son las condiciones de transporte durante episodios de calor extremo. La propuesta europea establece restricciones vinculadas a las temperaturas previstas, con el objetivo de reducir el riesgo de estrés térmico.
Entre las medidas contempladas figuran limitar a nueve horas determinados desplazamientos cuando las temperaturas se sitúen entre 25 y 30 °C durante las franjas establecidas y restringir el transporte a la noche cuando se superen los 30 °C. También se prevén condiciones adicionales para temperaturas muy bajas. Los requisitos concretos dependerán de las disposiciones aplicables a cada situación.
ASAJA Aragón reclama que se tengan en cuenta las diferencias climáticas entre los países europeos. La organización advierte de que aplicar criterios uniformes sin considerar las condiciones de cada territorio podría dificultar la planificación de los transportes en regiones españolas con veranos especialmente calurosos.
La cuestión es especialmente importante para las explotaciones que necesitan organizar la salida de animales en periodos de temperaturas elevadas. Las limitaciones horarias pueden reducir las ventanas disponibles para realizar los desplazamientos y exigir una mayor coordinación entre transportistas, ganaderos y destinos.
El sector reclama una normativa viable para las explotaciones
ASAJA Aragón defiende la mejora del bienestar animal, pero considera que las nuevas obligaciones deben basarse en criterios científicos, proporcionalidad y viabilidad económica. La organización pide revisar los aspectos que considera más restrictivos antes de cerrar un acuerdo europeo.
Su principal preocupación es que el incremento de los costes termine trasladándose a las explotaciones ganaderas, reduciendo sus márgenes y debilitando su competitividad. La organización también advierte de las consecuencias que las dificultades de transporte podrían tener sobre la comercialización y la actividad económica en las zonas rurales.
El debate enfrenta así dos objetivos que deberán conciliarse durante la tramitación: elevar los estándares de bienestar de los animales durante los desplazamientos y garantizar que los requisitos puedan aplicarse en las condiciones reales de producción y transporte de los distintos países europeos.
El resultado de las negociaciones será determinante para conocer las obligaciones definitivas, los periodos de adaptación y el impacto económico real de la reforma. Hasta que se apruebe el texto final, las estimaciones de encarecimiento difundidas por las organizaciones agrarias deben interpretarse como previsiones sectoriales, no como costes confirmados.
Referencias
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