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Pastone: utilización en alimentación de terneros

Pastone: utilización en alimentación de terneros

INTRODUCCIÓN

El GMHE (Grano de maíz húmedo ensilado o máiz húmedo fermentado) o pastone es una materia prima de gran valor, no solo desde un punto de vista nutricional, sino también desde un punto de vista medioambiental. Puede usarse en todas las especies, pero es especialmente interesante en la alimentación de rumiantes.

En la Cooperativa d’Ivars se apostó por esta materia hace 6 años, promoviendo su cultivo y su utilización a gran escala. Para ello, incorporamos el pastone en nuestras fábricas de piensos, como ingrediente en todos los piensos granulados, como una materia prima más.

Esto ha permitido la utilización de un gran volumen de GMHE, cuyo uso, de otra forma, quedaba reducido al de granjas particulares mediante alimentación en unifeed.

De esta manera hemos conseguido que todos nuestros asociados, ganaderos y agricultores puedan beneficiarse de sus ventajas, y gracias a ello no solo hemos ganado en competitividad en nuestros piensos (calidad/precio) sino que también hemos mejorado en la sostenibilidad de nuestra actividad.

PROCESO DE OBTENCIÓN

El pastone o GMHE es el producto resultante de la fermentación anaeróbica del maíz. El maíz, rico en almidón y pobre en proteína y fibra, es una materia prima ideal para ser fermentada.

Se trata de una fermentación ácido-láctica y para que tenga lugar son necesarias 4 condiciones:

  • HUMEDAD

Las bacterias necesitan humedad para iniciar los procesos de fermentación. Para producir pastone, la humedad ideal del maíz en el momento de la recolección debe estar alrededor del 32% (Martin, 2011).

Es en este punto donde se alcanza un equilibrio entre la completa madurez del grano y una humedad suficiente para fermentar, y es además donde conseguiremos un mayor valor de energía por kg de MS (Mader et al., 1974; Martin, 2011), aunque a nivel práctico se puede admitir un rango más amplio, que va del 25 al 40% de humedad.

Un exceso de humedad (>40%) dificulta tanto la recolección del maíz en campo, como su ensilaje y posterior utilización en las fábricas, mientras que una humedad por debajo del 25% dificulta el proceso de fermentación y reduce la calidad nutricional.

La humedad contribuye a mejorar la degradabilidad del almidón, proteína y otros componentes de la MS (Benton, 2005; Hoffman, 2010). Una humedad constante durante todo el proceso de ensilado sería lo óptimo, pero esto es muy difícil que ocurra de manera natural.

Algunas estrategias para conseguirlo son reconstituir con agua el maíz que entra demasiado seco o mezclar con maíz más seco el que entra con excesiva humedad.

  • MOLTURACIÓN

El almidón del maíz está protegido por el pericarpio y por una matriz proteica que inhiben el acceso de las bacterias a los gránulos de almidón (San Emeterio, 2000). Tenemos que romper esta barrera física para que quede expuesto al ataque de las bacterias ácido-lácticas y favorecer su fermentación durante el proceso de ensilado.

La molturación es la mejor manera de conseguirlo. No es fácil molturar el maíz húmedo. La variabilidad en la humedad del maíz entrante dificulta una homogeneidad de molienda, y es necesario ajustar el tamaño de partícula (tamices o discos) tan a menudo como el cambio en humedad lo requiera.

A maíces más secos, más fino debería ser el tamaño de partícula (Martin, 2011; Mader et al., 1974). En este sentido, los molinos de cuchillas se adaptan mejor a la humedad elevada que los de martillos.

La molturación es un punto clave para obtener una buena calidad nutricional del producto. Cuanto más fino molturemos, mejor será la fermentación (Tabla 1) y la posterior calidad del pastone.

Un tamaño de partícula fino mejora tanto la digestibilidad del almidón como la de la proteína (San Emeterio et al., 2000).

El tamaño de partícula puede oscilar entre 900 y 1.240 micras y va a depender de las condiciones de entrada del maíz y de cuál sea su posterior uso. Si lo vamos a utilizar en un unifeed el tamaño de partícula no será tan crítico como si el pastone va a ser usado como un ingrediente de un pienso en pellet o gránulo.

Además, un tamaño medio de partícula fina nos permitirá una mejor compactación del producto, evitando que queden bolsas de oxígeno que puedan perjudicar los procesos de fermentación anaeróbica.

La compactación está estrechamente relacionada con las pérdidas de MS (Figura 1). A más compactación, menores pérdidas de MS. En este punto es bueno recordar que las pérdidas no deberían ser superiores al 3% y que, en cualquier caso, es importante calcularlas (Borreani et al., 2018).

Sin embargo, cuanto más finas son las partículas, más bajos son los rendimientos de los molinos y más lento el proceso de ensilaje. Por tanto, tendremos que encontrar un equilibrio entre lo ideal y lo posible.

  • ANAEROBIOSIS

La fermentación láctica ocurre en condiciones de anaerobiosis, aunque tiene una primera fase aeróbica (hasta que se cierra el silo), que debemos minimizar para evitar pérdidas de MS y de energía (Rutherford, 2006). El objetivo es llegar a la anaerobiosis estricta lo antes posible.

Por este motivo:

  1. Intentaremos llenar y cerrar el silo trinchera en el menor tiempo posible para minimizar el contacto con el oxígeno (este proceso es automático en los silos bolsa o big bag). Un llenado y cerrado lento puede llegar a comportar pérdidas de hasta el 11% en el ensilado de grano de maíz (Brüning et al., 2018).
  2. Usaremos un plástico lo más impermeable posible al oxígeno para cerrar el silo. Este será un punto clave para obtener un producto de calidad y minimizar las mermas (Borreani et al., 2018). Si el plástico no es suficientemente impermeable al oxígeno, nos podemos encontrar la capa más superficial del pastone oscurecida y dañada por hongos.

Si esto ocurre significa que hay más superficie afectada de la que vemos y por lo tanto una pérdida de calidad (Seglar). Este oscurecimiento no debe confundirse con una coloración más oscura debido a la oxidación de la grasa por las altas temperaturas que se alcanzan en algunas regiones en verano. Esta última no es tan dañina para los animales, mientras que la primera sí.

Otro factor que nos ayudará a minimizar la fase aerobia es el inoculado del grano de maíz ensilado. El maíz de por sí ya tiene una carga de bacterias acidófilas en el momento de la recolección, así que, a diferencia de otros ensilados, no es imprescindible inocularlo para pastone, aunque sí recomendable (Rutherford, 2006; Borreani et al., 2018) (Tabla 2).

Si lo inoculamos dirigiremos la fermentación láctica desde el primer momento y reduciremos el tiempo que el ensilado necesita para bajar el pH hasta 4. De esta forma evitaremos el crecimiento de otros organismos perjudiciales en la primera fase de la fermentación.

El uso de inoculantes también parece reducir las pérdidas de MS durante el desensilado (Taylor et al., 2002; Rutherford, 2006; Borreani et al., 2018;). En definitiva, si inoculamos obtendremos un producto de mayor calidad.

  • TIEMPO

El maíz empieza a fermentar prácticamente desde el momento en que es ensilado, pero no alcanzará su plenitud hasta los dos meses. El proceso de fermentación tiene 5 fases diferenciadas, tal como puede observarse en la Figura 2 (adaptado de Rutherford, 2006):

Por regla general se considera que la masa ensilada se estabiliza a partir de los 60 días, desde el cierre del silo. Aunque se podría abrir a los 21 días, es recomendable esperar a los 60 buscando esta estabilidad. De no ser así, tendremos muchas más pérdidas de materia orgánica y de calidad nutricional.

Además, algunos estudios demuestran que cuanto más tiempo tengamos ensilado el pastone mayor será su digestibilidad (Benton et al., 2005; Hofffman et al., 2011).

Las proteínas hidrofóbicas (proteínas zein) que encapsulan parte del almidón del maíz se solubilizan en ácido láctico y en ácido acético, y son degradadas mediante la actividad proteolítica del ensilado, liberando así el almidón, que será mucho más accesible a las bacterias del rumen.

Por esta razón, a medida que avanza el tiempo de ensilado mejora tanto la digestibilidad de la MS como la de la proteína (Figura 3).

El ensilado puede hacerse en silos trinchera o en silos bolsa.

Aunque últimamente parece que las bolsas están ganando en popularidad, no todo son ventajas (Tabla 3). La decisión por un tipo u otro dependerá pues, de las condiciones y circunstancias de cada explotación.

CARACTERÍSTICAS DEL GRANO MAÍZ HÚMEDO ENSILADO O PASTONE

El resultado del maíz ensilado es un producto fermentado, con un pH en torno al 4, un contenido en ácido láctico del 1,8% y un contenido energético igual o superior al del maíz seco (Sedó et al., 2015; Lardy, 2016; INRA, 2018). (Tabla 4).

Aunque bromatológicamente el pastone tiene una composición inferior a la del maíz seco (Figura 4), la cinética de producción de gas, de AGV y la digestibilidad in vitro son muy superiores y esto le confiere una energía similar a la del maíz seco (Sedó et al., 2015; INRA 2018; Mora, 2019).

UTILIZACIÓN DEL PASTONE EN TERNEROS DE ENGORDE

El pastone puede usarse en todas las especies, pero es de especial interés en animales rumiantes. En este artículo nos centraremos en los terneros.

Como ya hemos descrito anteriormente, el pastone es una materia prima de una calidad superior a la del maíz, pero no así su precio. El precio del pastone suele referenciarse al del maíz en seco, descontándose la humedad en distintos porcentajes dependiendo de las tablas y condiciones de cada comprador.

Normalmente se trata de una materia prima más económica por unidad de MS que el maíz seco y de mayor valor nutricional. Esto hará que contribuya a abaratar el coste de los piensos sin perjudicar su calidad nutricional.

Si el pastone es de calidad, puede incorporarse en todos los piensos, desde el de mamones hasta el de la fase de acabado. El porcentaje de inclusión será determinado por el método de inclusión y por la humedad del pienso o mezcla final. Si el pastone va a incorporarse en carro unifeed, se puede llegar hasta el 40%; en cambio, si se incorpora en el pienso granulado como una materia prima más, no podremos sobrepasar el 15% de incorporación.

Es una materia palatable, muy degradable y económica.

VENTAJAS MEDIOAMBIENTALES

  • Aunque puede ensilarse maíz de primera cosecha para pastone, el maíz que reúne las condiciones ideales para ser ensilado es el de segunda cosecha; es decir, aquel que ha sido sembrado en el campo después de un cultivo de invierno, normalmente cebada, guisantes o un forraje. Esta práctica permite al agricultor sacar mucho más provecho de una misma parcela, pasando casi a doblar las toneladas de materia comestible por hectárea.
  • Lo ideal es sembrar un maíz de ciclo corto a finales de junio o primeros de julio y cosecharlo en noviembre. En noviembre ya no hace calor y la humedad en el maíz será alta y estable, condiciones indispensables para ensilar.
  • En este sentido, el pastone contribuye al aumento de producción de materia prima de origen local para la fabricación de piensos, con la mejora medioambiental que esto conlleva. España es deficitaria en materias primas y es necesario recurrir a la importación para cubrir la demanda en fabricación de piensos.

A nivel medioambiental es mucho más caro utilizar cereales provenientes de otros continentes que los de km 0 o de proximidad. Además, de esta forma estamos contribuyendo a la economía local y a dar vida a zonas rurales, normalmente bastante desfavorecidas.

Nuestra experiencia en Cooperativa d’Ivars en los últimos 6 años, desde que empezamos a promover el cultivo del pastone como segunda cosecha en el territorio, es que hemos aumentado las entradas de cereales de proximidad en más de un 55%, sobre todo en maíz y cebada (Figura 5).

Esto nos ha permitido mejorar nuestro autoabastecimiento pasando de ser del 18% al 28%, y, a su vez, bajar la huella de carbono en nuestros piensos.

Concretamente ahora, nuestros piensos de terneros son un 62% menos dependientes en “demanda energética acumulada” y un 78% menos en “competencia por la tierra”, según las valoraciones medioambientales de las Tablas INRA 2019, que antes de usar el pastone.

En resumen, el pastone es una materia prima nutricionalmente ideal para ser usada en la alimentación de terneros que no solamente contribuye a mejorar la economía de ganaderos y agricultores, sino que también es un aliado del medio ambiente.

 

Consultar bibliografía aquí.

 

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