La resistencia a los antimicrobianos (RAM) representa uno de los mayores desafíos sanitarios a nivel global.
En España, la piedra angular para abordar este problema es el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), alineado con las estrategias del cuatripartito (la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)) y de la Unión Europea (UE) bajo el enfoque “Una Salud” (One Health).
Las Recomendaciones del Consejo (2023/C 220/01) animan a los Estados Miembros a implementar medidas que mejoren la salud y bienestar de los animales productores de alimentos para disminuir la frecuencia y diseminación de las enfermedades infecciosas y, por tanto, la necesidad de usar antimicrobianos. Entre estas recomendaciones destacan el desarrollo e implementación de:
Programas de Prevención y Control de Infecciones (PCI) Conjunto de principios, prácticas y medidas, aplicadas a todos los niveles (animal individual, poblaciones, personal e infraestructuras) destinadas a prevenir, reducir y controlar la aparición de infecciones. PCI abarca, entre otras medidas:
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Programas de Optimización de uso de Antimicrobianos (PROA) Conjunto de estrategias y acciones orientadas a promover el uso prudente de los antimicrobianos, con el objetivo de:
Minimizar la aparición y diseminación de RAM. Preservar la disponibilidad de estos medicamentos para el futuro. |
PROGRAMAS PCI Y PROA
El abordaje de la RAM requiere acciones coordinadas y basadas en la evidencia científica en todos los sectores, disciplinas y niveles de gobernanza.
En este contexto, los programas PCI y PROA son estrategias fundamentales y complementarias destinadas, respectivamente, a prevenir y controlar las infecciones y a optimizar el uso de los antimicrobianos, contribuyendo conjuntamente a la reducción de la RAM, la mejora de la salud animal y la protección de la salud pública desde una perspectiva One Health.
A pesar de la existencia de planes y recomendaciones en la UE, el desarrollo e implementación de programas PCI y PROA varía considerablemente entre los Estados Miembros de la UE.
Siguiendo las recomendaciones formuladas por la primera Acción Conjunta Europea sobre la Resistencia a los Antimicrobianos y las Infecciones Asociadas a la Asistencia Sanitaria (EU-JAMRAI, 2017-2021), se considera prioritario establecer un conjunto de elementos básicos y estándares armonizados para el desarrollo e implementación de estos programas.
La segunda EU-JAMRAI (2024-2027) ha establecido como objetivos estratégicos la identificación de los elementos esenciales, de las competencias claves y de los indicadores necesarios para evaluar el grado de desarrollo e implementación de estos programas.
Estos se presentan en forma de marcos de referencia o guías que proporcionarán una base mínima común para todos los Estados Miembros de la UE, permitiendo su adaptación e implementación en función de los contextos nacionales y sectoriales.

El PRAN co-lidera los grupos de trabajo europeos encargados de la elaboración de estas guías de los programas PCI y PROA, tanto en el ámbito de los animales de compañía como de los animales productores de alimentos. |
Terminología
En línea con el objetivo de EU-JAMRAI2 de fortalecer y armonizar las acciones frente a la RAM siguiendo un enfoque One Health, el desarrollo e implementación eficaz de los programas PCI y PROA dependen de una comprensión común y precisa de la terminología clave.
El uso inconsistente o ambiguo de los términos puede:
Dificultar la comunicación.
Limitar la comparabilidad.
Reducir el impacto de las intervenciones relacionadas con la RAM.
Elementos esenciales
Un elemento esencial es un componente estructural u operativo fundamental de un marco de actuación, esencial para garantizar su diseño eficaz, implementación y sostenibilidad.
Los elementos esenciales representan áreas de actuación o capacidades que deben abordarse para asegurar resultados coordinados, consistentes y medibles.

Los siguientes elementos esenciales son comunes y fundamentales para los marcos de referencia de los programas PCI y PROA en ganado vacuno:

Herramientas, protocolos y guías basadas en la evidencia 
Comprenden el desarrollo, la adaptación, la difusión y la actualización periódica de guías estandarizadas (como las guías de tratamiento), así como de protocolos y herramientas de apoyo a la toma de decisiones, destinados a orientar las intervenciones de PCI y PROA en explotaciones ganaderas de vacuno.
Estas herramientas, protocolos y guías deben:
Sustentarse en la mejor evidencia científica disponible.
Estar alineadas con los estándares internacionales.
Adaptarse a la epidemiología local, las especies de interés (en este caso, vacuno), sistemas de producción y recursos existentes.
Por ejemplo, en una explotación ganadera o en los servicios veterinarios se encuentran disponibles de manera rutinaria protocolos de tratamiento, guías clínicas (estándares/vademécums), procedimientos de higiene, listas de verificación de bioseguridad y materiales de apoyo a la toma de decisiones accesibles y disponibles para su uso rutinario. |
Gobernanza, liderazgo, recursos y responsabilidad 
Se refieren al establecimiento de estructuras formales, políticas y mecanismos que garanticen que los programas PCI y PROA sean priorizados, coordinados, dotados de recursos adecuados e implementados de manera eficaz en el ámbito del ganado vacuno. Esto incluye:
La designación clara de funciones y responsabilidades.
El compromiso del liderazgo.
La existencia de marcos regulatorios.
Un financiamiento sostenible.
Una infraestructura adecuada.
Mecanismos para la coordinación, supervisión, creación de capacidades y rendición de cuentas.
Por ejemplo, en una explotación ganadera, se designa a un profesional veterinario como responsable de las intervenciones PCI y PROA. |
Sistemas de vigilancia y monitorización 
Se refieren a la recopilación, análisis, interpretación y uso sistemático de datos sobre enfermedades infecciosas en animales, uso de antimicrobianos y de RAM, incluidos los patógenos animales y zoonóticos.
Los sistemas de vigilancia deben:
Respaldar la evaluación de riesgos.
Orientar las intervenciones de PCI y PROA.
Permitir la detección temprana de amenazas emergentes.
Facilitar la evaluación de la implementación de los programas PCI y PROA en las explotaciones.
Por ejemplo, en la explotación ganadera existen sistemas de monitorización para detectar enfermedades infecciosas y la RAM, así como un registro del uso de antimicrobianos, vinculados a sistemas integrados de vigilancia a nivel nacional. |
Educación, formación y desarrollo de competencias 
Se refieren a la formación de grado y posgrado, así como de capacitación continua para veterinarios, profesionales y paraprofesionales de la sanidad animal y otros actores relevantes, con el fin de garantizar los conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos necesarios para una aplicación eficaz de los programas PCI y PROA.
Los programas de capacitación deben:
Basarse en competencias.
Ser específicos para cada contexto.
Estar respaldados por el desarrollo profesional continuo y por estrategias de cambio de comportamiento.
Por ejemplo, todo el personal relacionado con una explotación ganadera (propietario, trabajadores, veterinarios) debe ser consciente del problema de la RAM y comprender la importancia del uso prudente de los antimicrobianos. Asimismo, deben estar concienciados sobre la relevancia de las estrategias de prevención y control de enfermedades. |
Evaluación, auditoría, notificación y retroalimentación 
Se refieren a la valoración sistemática de la implementación de los programas PCI y PROA mediante el uso de indicadores, auditorías y otros métodos de evaluación, garantizando la notificación oportuna y la retroalimentación a las partes interesadas.
Estos procesos deben:
Respaldar la mejora continua de la calidad.
Fundamentar la toma de decisiones.
Fortalecer la responsabilidad.
Guiar la optimización de las intervenciones de los programas PCI y PROA.
Por ejemplo, la evaluación de los programas PCI y PROA está integrada en la planificación sanitaria existente de la ganadería o en los sistemas de gestión de calidad de las instalaciones, garantizando así su seguimiento periódico y la aplicación de medidas de mejora. |
Pilares técnicos
Los pilares técnicos se refieren a las intervenciones, medidas y prácticas específicas necesarias para llevar a cabo los programas PCI y PROA en sanidad animal.
Aunque los PROA y la PCI comparten elementos esenciales comunes que los facilitan, los pilares técnicos son distintos y abordan diferentes objetivos y prácticas técnicas.


CONCLUSIÓN
La RAM constituye un desafío creciente que exige una respuesta coordinada, sostenida y basada en la evidencia bajo el enfoque One Health.
En este contexto, los programas PCI y de PROA representan herramientas esenciales y complementarias para proteger la salud animal, preservar la eficacia de los antimicrobianos y contribuir a la salud pública global, así como a la seguridad alimentaria.
La definición de un marco común de terminología, elementos esenciales, competencias clave e indicadores en el ámbito europeo, impulsado por la EU-JAMRAI2 y co-liderado por el PRAN, supone un paso fundamental hacia la armonización de las estrategias en los Estados Miembros de la UE.
En España, el PRAN contribuye a este proceso impulsando el desarrollo e implementación de los programas PROA en sanidad animal y promoviendo medidas de prevención y control de infecciones, vigilancia del consumo de antimicrobianos y de RAM, en colaboración con los sectores implicados y actores relevantes.
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