La podología bovina es clave para el bienestar de los animales y está estrechamente relacionada con la sostenibilidad y rentabilidad de nuestra granja. Entender qué factores predisponen a un animal a sufrir problemas de salud podal es importante para prevenirlos, así como identificar los factores de riesgo presentes en nuestra ganadería. Todo dependerá de cómo los manejemos.
A continuación se exponen aquellos de mayor importancia.
- GENÉTICA: los genes determinan todo lo que es y será un ser vivo.
En este sentido, la genética puede influir en la disposición de las fibras de colágeno en las que posteriormente se depositará el mineral que generará el hueso, así como sobre características de este, como su dureza o densidad.
Al final, ciertas circunstancias provocan que se expresen unos genes y otros no, lo que puede dar lugar a la predisposición o ala aparición de problemas de salud podal.
- MEDIO AMBIENTE: en referencia al lugar donde residen los animales durante su vida productiva.
No está expuesta a los mismos riesgos una vaca que vive en libertad o semilibertad en un prado en una producción extensiva que otra en producción intensiva, apoyando toda su vida las pezuñas sobre cemento, suelos inclinados, rayados agresivos…
- MANEJO:
-De los animales: en relación a cómo los tratamos o a cómo están diseñadas las instalaciones para que el manejo sea fluido y lo menos estresante para el animal.
-De la nutrición: es un tema muy complejo, pero influyen factores como la formulación de la propia ración en sí, su suplementación, las condiciones en las que se ofrece el alimento a los animales…todo esto dependerá de cada explotación y de la aptitud de la producción.
A continuación, profundizaremos en cada uno de estos factores, a excepción del manejo, que merece un abordaje aparte que realizaremos en otro artículo.
GENÉTICA
En el concepto de genética se pueden agrupar muchos indicadores y características. Uno de ellos son los aplomos, de vital importancia para el tema que nos ocupa.
Es importante saber evaluar los aplomos de un animal. Para ello, la observación del animal en reposo es fundamental.
Hay que fijarse en la inclinación y ángulo de las extremidades, de las principales articulaciones y, finalmente, observar la pezuña en sí y su orientación.
Un animal bien aplomado sería aquel con un ángulo del eje podofalangiano sobre la perpendicular en el suelo de unos 54° aproximadamente. Cualquier ángulo más abierto o cerrado puede implicar problemas en la movilidad y locomoción.
Con eje podofalangiano nos referimos al eje que componen las tres falanges. Este puede quebrarse hacia adelante o hacia atrás, recibiendo el animal que padece el desequilibrio el nombre de “topino” o “pando”, respectivamente.

- Eso va a generar incomodidad al animal y un crecimiento anómalo del casco debido a la posición de la pezuña, dando lugar a problemas de salud podal y, consecuentemente, de locomoción.
- A su vez, esto va a repercutir en el rendimiento productivo (p.ej., un semental con problemas de este tipo no va a ser capaz de realizar una monta, o una vaca en la misma situación no va a poder recibir al semental, sin olvidar las propias mermas de producción en carne y/o leche).
Por otro lado, la genética también influye en la fisiología del crecimiento de la pezuña, concretamente en la producción del estrato córneo.
Respecto a defectos o trastornos genéticos, destacar los tilomas. Estos son hiperplasias interdigitales con un factor de heredabilidad muy elevado, por lo que se desaconseja utilizar crías de estos animales como reproductores, sobre todo en el sector de la producción de vacuno de leche. Únicamente se recomienda darles salida para reposición en la propia explotación.

MEDIO AMBIENTE
Sobre el factor del ambiente es importante diferenciar la ganadería intensiva de la extensiva, ya que el medio es muy diferente entre ambos sistemas productivos.
En una producción intensiva, los factores predisponentes a la aparición de cojeras son:
- Tipo de suelo: influyen muchos factores, desde el propio material al tipo de rayado, profundidad de este o inclinación del suelo.
- Tipo de cama: no es lo mismo una cama de arena que una de paja, desde el punto de vista de higiene y bioseguridad.
- Diseño de las naves.
- Acceso a las instalaciones: este debe ser sin curvas o, en el caso, sin curvas cerradas, que permita el flujo de animales de una manera ordenada, tranquila y con el mínimo estrés posible.
- Control de temperatura: la temperatura no afecta mucho al casco de la pezuña bovina ya que esta se adapta bien a temperaturas extremas cuando está sana, pero los excesos de temperatura producen estrés en el ganado, y esto sí puede influir en la aparición de problemas de salud podal.
- Drenaje e higiene: hay que retirar el estiércol del suelo de las instalaciones (arrobaderas u otros) y mantener un mínimo de higiene a través de la limpieza y desinfección de las instalaciones, pero es especialmente importante mantener los suelos secos y limpios.
Por su lado, en una producción extensiva los animales solo entrarán a las naves o en una manga de manejo en situaciones concretas. El bienestar podal en este tipo de sistemas productivos dependerá de:
- Condiciones climáticas: factores como temperaturas máximas y mínimas, pluviometría, humedad…
- Composición del suelo: esta determinará su dureza. Pero también factores como que sea más o menos pedregoso o la propia orografía del terreno.
- Cobertura forestal: aunque no lo parezca, es un factor muy importante.
En invierno los animales buscan cobijo del frío, y en verano, sombra.
- Si la cobertura forestal (árboles mayoritariamente) es suficiente, los animales se repartirán por el terreno, los más dominantes buscarán su sitio y el resto el suyo, lejos para evitar confrontamientos.
- Si se da el caso contrario, que la cobertura forestal sea escasa, se producirán problemas de jerarquía y competencia por estos espacios.
Este factor es más importante de lo que se piensa en un inicio.
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