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Puntos críticos de la cría productiva de cabritos en la raza murciano granadina

Puntos críticos de la cría productiva de cabritos en la raza murciano granadina

Las cabras de razas de producción láctea tienen la necesidad de parir, al menos, una vez al año para que pueda obtenerse de ellas la leche del ordeño.

Se han llevado a cabo estudios para intentar evitar la necesidad de la gestación y el parto, pero los resultados no han tenido el éxito esperado para implantar un sistema productivo diferente, por lo que el nacimiento de cabritos es una necesidad si se quiere obtener una renta mínima.


La cuestión es que, aunque los precios de la carne de cabrito pueden suponer un aporte interesante a la renta del ganadero, no compensan el valor de los litros de leche consumida para la consecución de los escasos 7-8 kg de peso vivo con los que los cabritos llegan al sacrificio, por lo que los ganaderos prefieren practicar la lactancia artificial con reemplazantes lácteos y comercializar o transformar en derivados lácteos la leche ordeñada.

EL RETO DE LA LACTANCIA ARTIFICIAL DE LOS CABRITOS 

El número de bajas en los cabritos recién nacidos suele ser muy alto debido a múltiples causas. En el momento del parto y en los días anteriores (mortalidad prenatal) suele presentarse un grupo de animales que mueren por diversas causas, por ejemplo: 

 Enfermedades que causan abortos. 

 Mala alimentación materna, tanto por exceso como por defecto. 

 Desequilibrios nutricionales. 

 Número excesivo de fetos concebidos, normalmente de tres en adelante. 

 Déficit en el aporte sanguíneo de minerales (calcio, fósforo o magnesio). 

 Presencia de cuerpos cetónicos en la sangre materna. 

Además, después del parto (mortalidad postnatal) existen riesgos que, si no se previenen, pueden terminar con abundantes bajas.

¿Cuáles son los principales factores que influyen en la mortalidad postnatal?
 

ENCALOSTRAMIENTO

La falta de protección de los cabritos frente a las enfermedades comunes presentes en la granja se soluciona con facilidad con una buena ingesta de calostro.

Un calostro de buena calidad, con un buen contenido de inmunoglobulinas y otros componentes como lactoferrina, lisozima, péptidos bioactivos, vitamina A, etc., contribuye a hacer frente a estos problemas y fortalece al recién nacido.

Para lograr una protección inmunitaria efectiva a través del calostro, es fundamental que se produzca una buena inmunización de las madres, con especial énfasis en la aplicación de vacunas contra los diversos tipos de Clostridium perfringens.

HIGIENE

La limpieza del cordón umbilical es esencial para la supervivencia de los cabritos, siendo necesaria:

  • Una buena higiene en los locales.
  • La aplicación de desinfectantes en el cordón.

EQUILIBRIO DE LA MICROBIOTA GASTROINTESTINAL

Los cuadros diarreicos son frecuentes en el caprino productor de carne, pudiendo diezmar rápidamente los rebaños. Existen diversos factores que pueden conducir a la presentación de diarreas.

Por ejemplo, la ingestión excesiva de leche natural o artificial, o el exceso de algún componente en la leche, como la grasa, puede conducir a una disbiosis gástrica o intestinal que incline la balanza a favor de los patógenos entéricos en detrimento de los lactobacilos saprófitos.

Este desequilibrio de la microbiota genera un ambiente propicio para la proliferación de microorganismos oportunistas (hongos, bacterias, protozoos y virus) adquiridos a través de la madre o de las instalaciones y que, en condiciones de una microbiota equilibrada, no tendrían por qué proliferar. La consecuencia final en estos casos será el desarrollo de un cuadro diarreico.

Entre los patógenos entéricos que afectan al ganado caprino, caben destacar las bacterias productoras de enterotoxinas capaces de provocar la muerte o diarreas profusas en pocas horas, así como otros como:

Candida spp.

Eimeria spp.

Cryptosporidium spp.

Salmonella spp.

Determinados virus.

Todos estos patógenos son de fácil difusión en el ganado caprino joven a través de varias vías, especialmente:

Los elementos de alimentación.

La ubre de la madre que adopta varios cabritos.

Las máquinas nodrizas con una limpieza deficiente tras cada amamantamiento.

 

Para hacer frente a las potenciales infecciones y el sobrecrecimiento microbiano, contar con una microbiota intestinal equilibrada es fundamental, siendo muy necesaria:

La adquirida durante el periparto (fluidos genitales, lamidos maternos y gérmenes de la cuadra).

La proporcionada a través de la leche materna, donde llega gracias a fenómenos de translocación bacteriana a través de la barrera intestinal, alcanzando la ubre por vía sanguínea.

¿Por qué es tan importante la microbiota saprófita?

Compite con los patógenos por nutrientes, como minerales y vitaminas.

Produce sustancias antimicrobianas.

Mejora el ambiente del lumen intestinal y protege las mucosas y epitelios al interponerse e impedir la adhesión y colonización de microorganismos patógenos.

Estimula la inmunidad innata de los ganglios que tapizan el intestino delgado del cabrito.

Ayuda en la digestión de determinados ingredientes y producen nutrientes importantes para el organismo.

El equilibrio a favor de los microorganismos saprófitos y comensales en el intestino
del recién nacido evita la colonización, proliferación y actuación de los patógenos y ayuda a hacer frente a situaciones desfavorables como el sobreconsumo o una    temperatura ambiental inadecuada.

Los microorganismos mutualistas, una vez establecidos en el intestino, pueden ser potenciados con otros probióticos extraídos de la propia leche caprina o estimulando su multiplicación a través de la adición de sustancias prebióticas.

EL ENGORDE DEL CABRITO LACTANTE

El peso vivo al nacimiento de los cabritos está próximo a los 2,3 kg, siendo mayor o menor dependiendo de varios factores, entre ellos el tipo de parto:

PRIMERA SEMANA

Durante la primera semana después del parto no se produce incremento significativo del peso, incluso puede haber una pequeña pérdida.

Ello es debido a que el establecimiento del metabolismo y la toma correcta del calostro, en cantidad y calidad, suponen para el cabrito recién nacido un reto que ha de superar, bien solo o con ayuda.

Como hemos comentado, el calostro es fundamental, pero existen algunos ejemplares, más de lo deseable, que se niegan a mamar en los primeros días de vida, y para evitar
su muerte, es necesaria la aplicación de una sonda bucogástrica por donde se administra el calostro y los nutrientes necesarios hasta que aprenda a mamar, bien de la ubre materna o bien de un biberón.

El sondaje no es doloroso, puesto que la sonda suele ser de silicona y de un grosor algo inferior al esófago, pero alguna protesta por parte del animal siempre es bien recibida, ya que es señal de que la sonda toma el camino correcto.

SEGUNDA SEMANA

El engorde propiamente dicho comienza a partir de la segunda semana de vida del cabrito, cuando su sistema digestivo y su metabolismo están totalmente adaptados a una alimentación a base de leche o lactorreemplazante y sin rumia.

Durante este periodo, se produce un incremento sustancial de peso, alcanzando valores promedio de +500 g, todo ello muy relacionado con el peso al nacimiento, dado que la prolificidad de la raza ronda los 1,73 cabritos/cabra y, como ya hemos comentado, los pesos son muy dispares.

A final de la segunda semana o durante la tercera, es necesaria la inmunización activa frente a Clostridium spp. y administrar vitaminas liposolubles. A partir de este momento, los cabritos empiezan a familiarizarse con la ingestión de alimentos sólidos en preparación para la rumia.

También pueden empezar a ingerir agua si está disponible, aunque con la leche que toman es suficiente para estar hidratados.

Lactancia natural Vs. Nodriza

Hasta este momento, los cabritos criados en régimen de lactancia natural toman leche en múltiples tomas a lo largo del día. Lo normal es que sean muy cortas pero suficientes, dado que la cabra es sometida a un ordeño, quedando el resto del día para producir leche para el cabrito.

En el caso de lactancia con máquina nodriza, una vez que los cabritos han aprendido a mamar de una tetina de silicona existen varios sistemas, dando la leche 2, 3 o múltiples veces al día, dependiendo del nivel de automatización de las nodrizas.

Las nodrizas automáticas son especialmente interesantes, estando alguna cerca de la “inteligencia ganadera”, dado que permiten recopilar todos los datos de interés para evaluar el correcto crecimiento de los animales y permiten un mejor aprovechamiento de la mano de obra.

En condiciones ideales, la ganancia de peso durante estas semanas finales se va aproximando a + 1 kg/semana.

No obstante, ciertos métodos priorizan que los cabritos tomen menos leche e ingieran más cantidad de alimento sólido junto con pequeñas cantidades de heno o paja, lo que permite un abaratamiento del producto final aunque con un crecimiento más lento.

Teniendo en cuenta la calidad de la leche consumida y los pesos demandados, los cabritos suelen estar listos para el sacrificio a partir de los 30 días de vida, alcanzando un peso promedio de 6,5 kg de peso vivo, pudiendo llegar a pesar más de 10 kg a los 70 días de vida. No obstante, la rentabilidad está muy condicionada por la cantidad de leche consumida, excesiva para los precios devengados por el ganadero.

Además, es importante tener en cuenta que la demanda del cabrito de calidad depende del momento de consumo, mucho mayor en torno a navidades.

 

 

 

 

 

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