Alimentar terneros durante los desplazamientos de larga distancia desde el centro de Europa hasta las granjas de destino es una de las prácticas clave en la producción del ganado vacuno de cebo.
Durante estas largas travesías por carretera, las horas de viaje en camión, la exposición a cambios ambientales y los periodos prolongados con restricción alimentaria suponen uno de los momentos más exigentes e impactantes para su fisiología y bienestar.
Ante este importante reto productivo, las investigaciones desarrolladas en el marco del proyecto REBEEFAR han evaluado rigurosamente diferentes estrategias de manejo nutricional en ruta con el objetivo de determinar cuáles reducen de forma efectiva el impacto fisiológico de los trayectos de larga duración y aceleran su posterior adaptación tras la recepción.

Alimentar terneros durante las paradas obligatorias del trayecto
Suministrar lactoreemplazante o soluciones rehidratantes se consolida como una estrategia clave para alimentar terneros durante las paradas y mantener un estado energético adecuado a la llegada a la explotación.
La primera gran conclusión del estudio confirma que proporcionar este soporte nutricional e hídrico durante las pausas del viaje ayuda a los animales a conservar sus reservas corporales y evitar un desgaste metabólico severo.
Suministrar una dieta líquida adaptada o un rehidratante de calidad durante los descansos normativos no solo mejora el balance hídrico y metabólico, sino que preserva la capacidad de recuperación del ganado lactante una vez desembarcado.
Evaluación de sustitutos de calostro en la recepción
En contraste con los resultados positivos observados durante las paradas en ruta, las pruebas destinadas a evaluar la suplementación postransporte mediante sustitutos de calostro durante los primeros días tras la llegada no mostraron beneficios significativos sobre la ganancia media diaria ni sobre el consumo de alimento.
Los investigadores veterinarios del proyecto señalan que no se deben descartar categóricamente sus potenciales efectos beneficiosos, pero advierten que resulta indispensable optimizar el protocolo de aplicación ajustando aspectos críticos como la dosis administrada y la duración exacta del tratamiento.
Para el profesional ganadero, esta información representa una ventaja técnica sustancial, ya que evita la puesta en marcha de protocolos no validados comercialmente y permite concentrar la inversión económica en medidas que sí aportan valor real directo, como la adecuada rehidratación en las paradas del trayecto.
Monitorización inteligente con sensores de ganadería de precisión
Asimismo, el proyecto ha destacado por incorporar herramientas de ganadería de precisión mediante el uso de sensores inteligentes capaces de registrar de manera continua la actividad de los terneros sin interferir en su rutina de manejo habitual.
Estos dispositivos de monitorización permiten evaluar parámetros fundamentales como la pauta de rumia, el tiempo de ingesta y el comportamiento social y de descanso de cada individuo tras el desembarque.
Los datos recogidos demuestran que la pronta recuperación de los patrones de comportamiento normales se correlaciona de manera directa con un mejor rendimiento productivo posterior.
Esta tecnología se posiciona como una valiosa herramienta de diagnóstico precoz para veterinarios y ganaderos, permitiendo detectar a tiempo animales en riesgo antes de que manifiesten signos clínicos severos de enfermedad respiratoria u otras patologías asociadas al estrés del transporte.
Impacto en la rentabilidad de las granjas y la normativa europea
Finalmente, los hallazgos aportados por la investigación cobran una relevancia estratégica primordial en el escenario actual de revisión de la legislación de la Unión Europea en materia de transporte de animales vivos.
Las evidencias científicas generadas al analizar trayectos reales desde el centro del continente hasta instalaciones ganaderas en Cataluña ofrecen datos objetivos para fundamentar las decisiones del sector pecuario.
Implementar protocolos de alimentación validados durante las paradas no solo responde a las exigencias de bienestar animal, sino que optimiza la rentabilidad de las explotaciones al reducir la morbilidad inicial, disminuir la necesidad de tratamientos veterinarios de recepción y acelerar la entrada en cebo.
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