“Alimentar a las vacas es el arte de dejar a su alcance una ración que permita preservar su estado sanitario, obteniendo una cantidad razonable de leche y terneros de la mejor calidad y de un modo rentable”.
Esta es la definición consensuada una tarde de 1993 con mis compañeros Víctor García, Pedro Martínez y Germán Bertrand. Estoy convencido de que sigue plenamente vigente.
Detrás de una vaca bien alimentada hay mucha ciencia, mucha tecnología y mucho trabajo, pero también una buena dosis de arte. De no ser así, una misma ración preparada en un mismo sitio y transportada a distintas granjas, nos daría invariablemente el mismo resultado. Y todos sabemos que esto no sucede así.
Por eso es tan importante la labor de todos los implicados, ganaderos y técnicos, es decir, los artistas que consiguen que la multitud de factores que pueden influir en el potencial productivo de una ración no perjudiquen el resultado previsto.
Entre los factores capaces de alterar los resultados de una misma ración, encontramos la genética, las instalaciones, el comportamiento y salud de las vacas, el manejo de la ración, el manejo de las vacas… La lista es enorme y daría para otro artículo.
ESBOZANDO LA RACIÓN 
Siguiendo con las definiciones, entendemos por ración al resultado de un cálculo en el que los nutrientes aportados por los alimentos disponibles deben de cubrir las necesidades de los animales a alimentar.
Suele decirse que hay 3 tipos de raciones, pero, por mi experiencia, yo diría que llegamos a encontrar hasta 5 raciones distintas para las vacas de una granja:
1. La que optimiza el programa de racionamiento, cubriendo las necesidades nutricionales de la vaca al mínimo coste.
2. La que entrega el nutricionista al ganadero: es una variación sobre la anterior en la que se redondean ciertos ingredientes o el técnico cambia ligeramente alguno de los componentes para sentirse más cómodo o seguro.la vaca al mínimo coste.
3. La que prepara el ganadero: los márgenes de error derivados del manejo de los carros mezcladores conllevan variaciones sobre el porcentaje de los distintos alimentos y serán más importantes cuanto menor sea su nivel de inclusión.
4. La que come la vaca, que siempre intentará seleccionar aquel ingrediente que le resulta más apetecible y, en caso de conseguirlo, no estará comiendo lo que pretendían el técnico y el ganadero.
5. La que digiere la vaca, existiendo varios factores que pueden provocar que nos encontremos alimento sin digerir en las heces.

Si la vaca descansa mal y no rumia lo suficiente, pueden quedar fracciones de fibra sin digerir.
Una ración excesivamente picada provocará un paso demasiado rápido por el tracto digestivo, aumentando la fracción no digerida de la ración.
Exactamente al mismo resultado nos puede llevar una ración poco picada en la que haya una selección importante de ingredientes.
Una mala calidad microbiológica de los alimentos, incluida el agua, puede aumentar la incidencia de diarreas, por lo que existe una mayor pérdida de nutrientes por las heces.
Un mal procesado del silo de maíz o una molienda demasiado grosera de los cereales del pienso supondrán una pérdida mayor de almidones.


PERFILANDO LA RACIÓN IDEAL 
El éxito de las tres últimas raciones depende exclusivamente del trabajo en la granja y se consigue mediante un adecuado manejo.
El manejo de la ración es el conjunto de prácticas que garantizan que la ración diseñada se parezca a la que prepara el ganadero y a la que come y digiere la vaca.
Con cierta frecuencia se organizan visitas para personas ajenas al sector lácteo en la granja que Calidad Pascual tiene en Fuentespina. Allí les explicamos, y pueden comprobar, que la vaca elige libremente a lo largo del día, excepto a la hora del ordeño, cuándo come, cuándo bebe y cuándo se va a descansar. |


Ello implica que el alimento debe estar preparado y servido las 24 horas del día de forma que la vaca pueda comer todo lo quiera y en el momento en que le apetezca.
Esto les llama poderosamente la atención y lanzan comentarios del tipo ¿y no se empachan?
La respuesta es sencilla: NO
Y es aquí, precisamente, donde encontramos un componente importante de la dimensión artística de alimentar a las vacas: una vaca debe comer siempre lo mismo a lo largo del día y en cualquier punto del pesebre donde tenga distribuida la ración sin que perjudique su estado sanitario.

Si la vaca encuentra disponible toda la cantidad de ración que desea comer en cualquier momento, seguro que podrá expresar plenamente todo su potencial productivo, tanto en litros como en composición de sólidos.
Este objetivo es el que debe conseguir una de las labores más importantes que hay que implantar en la rutina de las granjas: el arrimado del alimento.

Afortunadamente, los técnicos contamos con herramientas, como el separador de partículas de la Universidad de Pensilvania, que nos ayudan a prevenir riesgos. Tanto en versión de 3 como de 4 bandejas, el separador de partículas nos da información muy valiosa sobre el nivel de picado y mezclado de la ración (Imagen 2).

Calidad del mezclado
Si se toman 10 muestras a lo largo de todo el pasillo de alimentación, el coeficiente de variación, es decir, el cociente entre desviación típica y media, debe ser inferior al 3%.
Cuanto más bajo sea este valor, mayor será la garantía de que una vaca comerá lo mismo independientemente de si acude a comer al principio o al final del comedero, por muy largo que sea.
Este dato es un indicador de la calidad de mezclado de la ración.
De no presentar un valor adecuado, habrá que aumentar los minutos de mezclado en el carro una vez cargado y antes de distribuir el alimento a las vacas.
Calidad del picado
La calidad del picado de la ración se mide a través de los valores medios de las distintas bandejas del separador de partículas.
BANDEJA SUPERIOR >10% Si en la bandeja superior, que es donde se retienen las partículas de mayor tamaño, encontramos valores por encima del 10%, aumentará mucho la probabilidad de que una vaca seleccione la parte de la ración más picada, por lo que una vaca que acuda a comer a un mismo punto a lo largo del día, no encontrará la misma composición de nutrientes. |
BANDEJA SUPERIOR <2% En el extremo opuesto, si el valor de la bandeja superior es inferior al 2%, el tiempo de rumia se puede ver comprometido por falta de fibra efectiva, aumentando el ritmo de paso por el tracto digestivo y provocando el escape de nutrientes sin digerir. |
BANDEJAS INTERMEDIAS E INFERIOR <50% En el resto de las bandejas, los valores dependerán de si se trabaja con la versión de 3 o 4 bandejas, pero, como norma general, sería conveniente que ninguna de ellas sobrepase el 50%. |
Los valores conseguidos se pueden mejorar cambiando el orden de llenado del carro o variando los minutos de picado antes de incorporar los alimentos húmedos.

Selección de alimentos
Se puede comprobar si ha habido selección de alimentos por parte de la vaca si comparamos la media de las bandejas con las sobras de la ración.
Sería recomendable que, en ninguna de ellas, la diferencia en valor absoluto superara el 10%.
A diario, resulta muy válido comparar el aspecto de la ración distribuida con las sobras: cuanto más se parezcan, mejor habrá sido la preparación del alimento.

Equilibrio entre nutrientes
Una buena ración debe presentar un correcto equilibrio entre todos los nutrientes, es decir, agua, energía, proteína, fibra, minerales y vitaminas, para no interferir en la correcta reproducción de las vacas.
Entre los principales factores alimentarios que perjudican la reproducción podemos mencionar los siguientes:
Balance energético negativo severo en el postparto.
Exceso de proteína en la ración con resultados de urea en leche por encima de 300 ppm de manera sostenida.
Déficit de minerales o vitaminas, con especial atención al fósforo, zinc, cobre y vitamina E.
Presencia de zearalenona en la ración: si bien valores superiores a las 500 ppb serían críticos, es probable empezar a observar resultados negativos en los parámetros reproductivos a partir de 100 ppb.
Agua de bebida con niveles de nitratos por encima de 100 ppm.

Protección de la ubre
La alimentación de la vaca debe contribuir a que no se vea alterada la calidad higiénico-sanitaria de su leche, expresada como el recuento de células somáticas.
Lograr este objetivo estará condicionado por determinadas prácticas que permitan mantener un sistema inmunitario fuerte, a la vez que se minimiza la entrada de patógenos por la ubre mediante el manejo de la ración:
Maximizar la ingesta a través de un Bienestar Animal adecuado, una buena calidad de los alimentos y una buena rutina de arrimado de la ración.
Lograr un correcto equilibrio entre todos los nutrientes, tanto en lactación como en preparto, donde se requiere un control del balance aniones-cationes de la dieta (DACD).
Asegurar la máxima calidad microbiológica de todos los ingredientes de la dieta, así como de la ración completa. Por supuesto aquí incluimos la calidad del agua.
Distribución de la ración y programación de los arrimados para que las vacas encuentren atractivo acudir a los comederos tras el ordeño, retrasando al máximo el momento de tumbarse para conseguir el mayor grado posible de cierre de esfínteres.

Rentabilidad
Por último, una de las condiciones que debe cumplir la alimentación de las vacas, es que debe contribuir a la rentabilidad de la ganadería.
El coste de la alimentación se encuentra muy próximo al 60% de los costes totales de una explotación de vacuno lechero. Desde el punto de vista aritmético, queda claro que es el principal coste.
En ningún caso debemos caer en la tentación de valorar el coste de la alimentación exclusivamente en base a lo barato que nos salga comprar el pienso. Lo importante es el coste al que podemos producir la leche.
El mayor avance se conseguirá si se compara el principal coste, la alimentación, con el mayor ingreso, la leche vendida, que viene a suponer algo más del 85% de los ingresos totales de una ganadería de vacuno de leche.

Esto lo lograremos a través del ISCA (Ingresos Sobre Costes de Alimentación), que corresponde al dinero que genera cada vaca por la venta de su leche después de haberse pagado el alimento.
El ISCA obtenido debería contribuir a cubrir el resto de costes de la granja y a la obtención de un beneficio por la actividad.
Resulta muy conveniente que cada ganadero siga la evolución mensual del ISCA en su negocio. Pero la perspectiva de la comparación con otras granjas también resulta muy interesante.
Según los datos del Programa de Eficiencia Productiva MID€S, el ISCA entre julio de 2021 y junio de 2022 fue de 5,9 + 1,1 € por vaca y día, subiendo a 7,2 + 1,6 € por vaca y día durante el trimestre comprendido entre abril y junio de 2022.
En conclusión, las claves para mejorar los resultados de la alimentación de nuestras vacas pasan por asegurar agua de calidad y en cantidad, trabajar con alimentos de calidad, minimizar las pérdidas, usar raciones equilibradas, proporcionar un adecuado Bienestar Animal y un correcto control de todos los procesos, contando con la ayuda de técnicos que sean capaces de generar confianza al ganadero. |
Está claro que una vaca bien alimentada se puede considerar una verdadera obra de arte fruto del trabajo de los auténticos artistas: ganaderos y técnicos.

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