La expansión del virus Shamonda por Europa y su detección en varias provincias españolas ponen de manifiesto la importancia de reforzar la vigilancia epidemiológica y el control de los vectores en las explotaciones de rumiantes.
La sanidad animal europea se enfrenta a un nuevo desafío con la aparición del virus Shamonda en explotaciones ganaderas. |
Durante el verano de 2026, este virus, conocido desde hace décadas en otras regiones del mundo, se ha detectado por primera vez en Europa, donde ha comenzado a extenderse entre explotaciones de ganado bovino.
España ha confirmado su presencia en explotaciones de Córdoba, Toledo, Ávila y Madrid, además de la detección de un segundo genotipo en Cantabria.
Esta evolución sitúa al virus entre las nuevas amenazas sanitarias que requieren atención por parte de veterinarios y ganaderos, especialmente por su capacidad para provocar cuadros clínicos agudos, descensos de producción láctea y posibles alteraciones reproductivas.
Aunque no existen evidencias de que Shamonda sea una zoonosis ni se ha observado una mortalidad directamente atribuible al virus en los casos descritos hasta ahora, su elevada morbilidad y la ausencia de una vacuna específica plantean importantes retos para la prevención y el manejo sanitario de las explotaciones.
¿Qué es el virus Shamonda y por qué preocupa su aparición en Europa?
El virus Shamonda (SHAV) pertenece al género Orthobunyavirus, dentro del serogrupo Simbu, al que también pertenecen otros virus de interés veterinario, como el virus de Schmallenberg y el virus de Akabane. |
Identificado por primera vez en Nigeria a mediados de la década de 1960, hasta 2026 se había detectado de forma esporádica en distintas regiones de África y en Japón.

Sin embargo, durante el verano de 2026 se identificó una variante europea, denominada Shamonda-Europe, cuya expansión ha motivado nuevas investigaciones epidemiológicas y virológicas.
Las primeras detecciones europeas se produjeron en Suiza y posteriormente se notificaron casos en Alemania, Francia y otros países del continente.
La rápida aparición de focos en diferentes territorios evidencia la necesidad de mejorar el conocimiento sobre la circulación del virus, sus vectores y sus posibles consecuencias productivas.
Los análisis genéticos han permitido identificar dos genotipos diferenciados en Europa:
- Shamonda-Europe 1 (SHAV-EU1)
- Shamonda-Europe 2 (SHAV-EU2).
El primero se ha detectado principalmente en Suiza, Francia, el sur de Alemania y Austria, mientras que el segundo se ha identificado en Bélgica, Países Bajos, el norte de Alemania y otras zonas del noroeste europeo.
En España, el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete ha confirmado la circulación de ambos genotipos. Por el momento, no se han establecido diferencias clínicas concluyentes entre ellos, por lo que será necesario continuar investigando su comportamiento epidemiológico y patogénico.

España: de las primeras detecciones a la circulación de dos genotipos
La confirmación inicial de Shamonda en España se produjo en septiembre de 2026, cuando se identificó el genotipo SHAV-EU1 en siete explotaciones bovinas de Córdoba y Toledo.
Posteriormente, las investigaciones permitieron confirmar nuevas detecciones en explotaciones de Ávila y Madrid. A comienzos de octubre se notificó también la presencia de SHAV-EU2 en una explotación de ganado bovino de Cantabria.
Esta distribución territorial pone de manifiesto la necesidad de mantener una vigilancia activa, especialmente ante la aparición de cuadros clínicos compatibles con la infección.
La identificación de dos genotipos en España añade complejidad al seguimiento epidemiológico.

Fiebre, diarrea y pérdida de producción: principales signos clínicos
El ganado bovino es la especie en la que se ha observado con mayor claridad la enfermedad clínica asociada al virus Shamonda.
Según la información recogida por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el periodo de incubación se sitúa aproximadamente entre dos y cinco días.
Las infecciones agudas pueden manifestarse mediante:
- Fiebre.
- Diarrea.
- Decaimiento y alteración del estado general.
- Disminución de la producción láctea.
Uno de los efectos productivos más relevantes es el descenso de la producción de leche, que puede situarse entre el 10 y el 20 % durante un periodo aproximado de siete a diez días.
En explotaciones afectadas de Suiza se han descrito episodios clínicos con una duración de entre 14 y 21 días.

La morbilidad puede ser muy elevada y llegar a afectar a una proporción importante de los animales de una explotación.
Sin embargo, la mayoría de los bovinos adultos descritos hasta ahora parecen recuperarse, y no se ha observado mortalidad directamente atribuible al virus en los casos recogidos por el MAPA.
Estas características no deben llevar a infravalorar su impacto. Una caída simultánea de la producción láctea, el aumento de las necesidades de vigilancia y tratamiento y las alteraciones en la rutina de manejo pueden generar pérdidas económicas significativas, incluso cuando la mortalidad es reducida. |

El impacto reproductivo: un aspecto que requiere especial vigilancia
Además de los cuadros agudos en animales adultos, uno de los aspectos que más preocupa es la posible repercusión de Shamonda sobre la reproducción.
El MAPA recoge la posibilidad de transmisión vertical, con paso del virus desde la madre al feto a través de la placenta. Esta infección fetal puede asociarse a abortos o malformaciones congénitas graves. |
Por tanto, la vigilancia clínica no debe limitarse a la aparición de fiebre, diarrea o descensos de producción. También es importante prestar atención a:
- Incrementos inesperados de abortos.
- Alteraciones reproductivas sin una causa evidente.
- Nacimientos de terneros con malformaciones compatibles.
- Aparición simultánea de problemas reproductivos y cuadros febriles en el rebaño.
Culicoides: el principal punto de intervención preventiva
La transmisión del virus Shamonda se produce principalmente mediante la picadura de dípteros hematófagos del género Culicoides. Estos insectos también participan en la transmisión de otros patógenos de importancia veterinaria, como los virus de la lengua azul y de la enfermedad hemorrágica epizoótica.
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Este hecho sitúa a Shamonda dentro de un escenario epidemiológico en el que el control de los vectores adquiere una importancia creciente.
Las explotaciones ya no deben afrontar únicamente el riesgo asociado a un patógeno concreto, sino la posibilidad de que un mismo vector participe en la circulación de diferentes agentes infecciosos.

A diferencia de las enfermedades que presentan una transmisión directa significativa entre animales, en Shamonda la prevención debe centrarse especialmente en reducir la exposición a los insectos vectores.

Prevención frente a Shamonda: medidas de bioseguridad y control vectorial
Actualmente no existe una vacuna específica disponible frente al virus Shamonda. Por ello, la prevención se basa principalmente en reducir la exposición a los vectores, detectar precozmente los cuadros compatibles y aplicar las medidas veterinarias oportunas.
Una estrategia de control eficaz debe combinar diferentes actuaciones:


El papel de los repelentes en la bioseguridad de rumiantes
En sistemas extensivos, donde el contacto continuo con insectos es prácticamente inevitable, los repelentes tópicos representan una herramienta especialmente útil para disminuir la exposición de los animales.
En los últimos años han ganado relevancia los repelentes de origen vegetal aplicados directamente sobre el animal.
Entre estas soluciones destaca Biozul® + de Bioplagen, un repelente tópico ampliamente difundido en el sector de rumiantes. |

Biozul® + está formulado a base de aceites vegetales como neem y lavandín, y se utiliza mediante pulverización tópica sobre bovinos, ovinos, caprinos, equinos e incluso cérvidos. Biozul® + actúa generando un “efecto burbuja” alrededor del animal que repele insectos.
Además, una de las ventajas destacadas es su persistencia de hasta aproximadamente 10 días dependiendo de las condiciones ambientales, así como la ausencia de periodo de espera y la posibilidad de utilización en producción ecológica.
Frente a las enfermedades emergentes transmitidas por vectores, la prevención no puede depender únicamente de la respuesta ante los primeros casos: debe formar parte de la gestión sanitaria habitual de la explotación. |

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